http://www.ainaralegardon.com/2015/01/en-ocasiones-las-entidades-de-gestion-se-llegan-a-convertir-en-nuestras-propias-enemigas/

Entrevista a Ainara LeGardon en Berria. 4 enero 2015

Dices que has querido escribir el libro que te hubiera gustado leer. ¿A
qué te refieres? (Supongo que será por la poca claridad y los mensajes
contradictorios que existen sobre el tema no?).

Ése es un refrán anglosajón que yo he interpretado como “si lo que nos
rodea no nos parece justo, algo habrá que hacer para cambiarlo”. Si
buscamos un siginficado más literal, es cierto que a mí como creadora me
hubiera encantado encontrar información clara y estructurada sobre
nuestras opciones a la hora de gestionar los derechos que nos corresponden
y otros temas importantes para la carrera de un músico. Es una pena que
habitualmente esa información va llegando a lo largo de nuestra
trayectoria, una vez hemos tomado decisiones cruciales que nos limitan.



Al final del trabajo argumentas que el actual sistema de gestión de
derechos de propiedad intelectual está diseñado para complacer grandes
compañias y que los autores más débiles salen perdiendo. ¿Por qué dices
eso?

En el seno de SGAE conviven autores individuales y grandes compañías
editoriales. El actual sistema de representación permite que tan solo el
11 % de los miembros de la entidad tengan derecho a voto. Cuanto más se
genera, más votos se obtienen. Tampoco cualquier socio puede presentarse a
las elecciones para formar parte de la Junta Directiva. Aproximadamente
tan sólo unos 300 sobre 90000 pueden hacerlo. En este contexto, los
autores individuales que menos recaudan se quedan sin voz, sin
representación, y sin poder participar en la toma de decisiones que tanto
les afectan.



Se supone que son los autores los que deberían ser los beneficiarios de la
gestión de los derechos de PI, pero parece que a veces son más bien los
damnificados. ¿Es así?

Ocurre que algunas entidades de gestión, en lugar de proteger y
salvaguardar los derechos de los autores, gestionan la obra como ellas
estiman oportuno, de manera rígida e inflexible, lejos del deseo de los
propios titulares y llegándose a convertir en ocasiones en sus propias
enemigas. Habría que valorar que el carácter de exclusividad que impone
SGAE en su contrato de adhesión genera situaciones indeseables para muchos
autores. Otras entidades, como VEGAP (artistas visuales) o CEDRO (derechos
reprográficos), ya ofrecen un contrato de gestión no exclusivo,
permitiendo a los autores decidir encomendar la gestión tan solo de
algunas obras a estas entidades, y no de toda su obra completa. El
problema no queda resuleto, ya que las obras que no son gestionadas por
estas entidades quedan en la práctica sin gestionar, puesto que hoy en día
no existen alternativas.



Hay una contradicción fundamental en la forma de gestionar los derechos de
propiedad intelectual que está presente en todo tu trabajo. Un autor que
decide publicar su trabajo con licencias CC no puede ser miembro de la
SGAE, pero sin embargo legalmente sólo la SGAE puede gestionar sus
derechos. ¿Qué consecuencias tiene eso?

Que en SGAE haya una bolsa de varios millones de euros del llamado
“pendiente”. Si los legítimos titulares no reclaman los derechos
recaudados en su nombre en un plazo de cinco años, esa cantidad queda en
el seno de SGAE. La forma de reclamar ese “pendiente” es haciéndose socio,
algo imposible en el caso de los autores libres.

La ley establece que el sistema de reparto ha de estar determinado en los
Estatutos de las entidades de gestión colectiva y excluir la
arbitrariedad, aunque en la realidad donde se contienen las normas de
reparto no es en los Estatutos, sino en el reglamento interno de las
entidades, fuera de control de la Administración. Los fines a los que se
destinan los derechos prescritos son, pues, fijados por cada entidad.



La SGAE recauda el dinero derivado de la gestión de derechos de PI incluso
cuando los autores trabajan con licencias CC. ¿Tienen los autores libres
algún modo real de conseguir el dinero que la SGAE ha recaudado en su
nombre?

Actualmente no.



Leyendo tu trabajo parece bastante obvio que la SGAE se niega a tomar en
consideración la realidad musical actual. ¿Es así? ¿Compartes esa
sensación?

Totalmente. En países como Holanda, Dinamarca, Suecia y Francia, las
entidades de gestión correspondientes ya han firmado convenios de
colaboración con Creative Commons para gestionar las obras de autores que
hayan optado por cualquier tipo de licencia CC no comercial. SGAE no tiene
intención de firmar dicho convenio, argumentando que no existe una demanda
suficiente de ese servicio por parte de los autores. Da la impresión de
que ni siquiera se han molestado en recabar la opinión de los interesados.
Yo estoy en continuo contacto con creadores, socios y no socios, y lo
cierto es que una inmensa mayoría cree que es necesario que la SGAE se
adapte a los tiempos.



La falta de transparencia parece otro foco de problemas en este caso.

Así es. La gente me comenta que cuando se ha dirigido a SGAE para
consultar algo, o bien no ha obtenido respuestas, o bien la información
que ha recibido es vaga y confusa. También la opacidad en cuanto al
funcionamiento de la entidad y la toma de decisiones, afecta a la imagen
pública y fomenta la desconfianza de autores y usuarios. Por no mencionar
los supuestos casos de corrupción que están en manos de la justicia, y las
múltiples llamadas de atención y multas impuestas a SGAE por la Comisión
Nacional de los Mercados y la Competencia. La última de ellas, hace tan
sólo un mes: 3,1 millones de euros por “abusar de su monopolio e imponer
determinadas condiciones abusivas a los promotores musicales”.



Has hablado con unos 250 autores para preparar tu trabajo. ¿Qué
reflexiones te han hecho llegar? ¿Sientes una voluntad mayoritaria de
cambio?

La reacción más habitual es la de incredulidad cuando se les explica el
marco legal y el funcionamiento de las entidades de gestión y cómo nos
afectan, no sólo como autores, sino también como ciudadanos. Existe, sin
duda, una voluntad mayoritaria de cambio y de adaptación al nuevo
escenario. Pero lo que más se percibe es ese deseo y necesidad de
encontrar una entidad justa y transparente a la que poder adherirse sin
sentir vergüenza y manteniendo la coherencia con nuestros principios. Los
creadores no desean regalar sus derechos, sino encontrar una forma justa
de gestionarlos.



¿En qué te afecta a ti todo esto como autora?

Para empezar, por ser socia de SGAE tengo la obligación de declarar toda
mi obra en la entidad, o bien estaré incurriendo en un incumplimiento de
contrato. Teóricamente no me es posible, por ejemplo, realizar obras en
colaboración con artistas que utilizan licencias CC. Eso, técnicamente. A
nivel personal me afecta, y mucho, pertenecer a una entidad con cuyas
formas no comulgo, sabiendo además que no tengo otra altermativa si no
quiero que se queden con los derechos recaudados en mi nombre.



El título de tu estudio es esperanzador. “Otro modelo es posible”. ¿Cómo
debería ser ese modelo? Y ¿Crees que aparecerá ese modelo?

La primera versión del trabajo llevaba el título entre signos de
interrogación, pero a medida que lo fui desarrollando me di cuenta de que
ese otro modelo sí es posible. En Alemania ha surgido C3S, que es una
entidad en régimen de cooperativa que prevé estar funcionando como
operador de gestión independiente el año que viene. Su modelo se basa en
la transparencia y la equidad: cada socio tiene un voto independientemente
de los derechos que genere, las editoriales no pueden ser miembros (sino
sólo los autores), y se aceptan obras tanto con licencias libres como con
todos los derechos reservados. Como vemos, ese modelo ya ha aparecido en
Europa. Este año, además, se ha aprobado la Directiva europea 2014/26/UE,
que aspira a otorgar a los socios una mayor libertad, permitiéndoles por
ejemplo compaginar las licencias de las entidades con licencias
individuales que deseen conceder en casos concretos. También pretende
robustecer los mecanismos de control interno de las entidades, la
participación en el ejercicio de derechos y en la toma de decisiones en
relación con la recaudación y el reparto.

Es importante señalar que esta directiva también otorga vía libre a los
llamados operadores de gestión independientes, como C3S. Se espera su
transposición para primavera del 2016.



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