El PLN y su NO al TLC

Freddy Pacheco
UNA


Precisamente porque conocemos de las virtudes mentales de algunos diputados del 
PLN, 
seguimos con el telele de que definitivamente Pacheco, Antillón y compañía 
están -a su 
manera- en contra del TLC. Y es que la lógica nos dice que cuando se quiere 
construir un 
norma legislativa  -o bien una obra física-  se ha de tener cuidado extremo en 
el uso 
cimientos y andamios, a efecto de tener éxito duradero en la obra que se tiene 
entre 
manos.

Si el maestro de obras  -o el presidente legislativo-  pretende obviar 
principios básicos de 
la materia, lo más seguro es que, si algún día se llegare por casualidad a 
concluir la tarea, 
ésta se derrumbaría cual castillo de naipes, sin que se pueda hacer algo por 
recuperar el 
equilibrio.  Es una cuestión de lógica, de sentido común, de experiencia 
cotidiana.

Ahora bien, si lo que más bien disimuladamente se busca es precisamente que las 
cartas 
caigan trayéndose consigo el proyecto que se creyó posible, se puede entender a 
los que 
actúan con indolencia y aparente irresponsabilidad. Después de todo con ello no 
se está 
descubriendo el agua tibia. Por ello, cuando la prensa nos informa de los 
múltiples "errores" 
cometidos en el trámite que hasta ahora ha tenido el TLC en el Congreso, no 
queda más 
que pensar que algo se tienen entre manos los dirigentes del bipartidismo y su 
estimable 
compañía.

Y decimos que algo traman, porque con las medidas antidemocráticas en contra de 
la 
función parlamentaria que ha de privar en el Poder Legislativo, los que 
aprovechándose de 
una mayoría "negociada" han seguido la línea dictada por los célebres hermanos 
Arias, no 
han hecho más que soplar constantemente para hacer caer el naipe sobre la 
mesa.  Así, 
cuando el Poder Judicial, representado por la Sala Constitucional, conozca y 
evalúe lo 
actuado, tendría que ordenar volver hacia atrás el trámite corrupto del TLC, 
complicando 
tanto el proceso  que los de "esta esquina" seguramente tirarán la toalla como 
parte de la 
mal disimulada coartada que los une. 

No puede haber "Parlamento" si no se respetan las normas parlamentarias propias 
de la 
democracia representativa. No puede existir "Parlamento" si a los 
representantes de ciertos 
partidos políticos no se les permite parlamentar. No pueden obtenerse 
beneficios de un 
"Parlamento" sometido caprichosamente a vicios inconstitucionales que rozan 
incluso con 
los derechos humanos. No se puede hablar de "Parlamento" si en el ente que lo 
representa 
priva la chabacanería y el irrespeto. ¡Y eso lo conocen muy bien los 
parlamentarios 
"buenos", los "privilegiados", los que sí pueden ejercer la función para la que 
fueron electos! 
Y lo conocen tan bien, que  -al menos que sean lelos-  tendrán plena certeza de 
que con su 
actitud están, inexorablemente, conduciendo el proyecto del TLC al fracaso.   

De esta manera, al percatarse que no es fácil imponer a la Nación un modelo de 
desarrollo 
que podría tener un impacto mayor que el de una nueva constitución política -y 
todo frente 
a un pueblo decidido a defender el régimen democrático costarricense-   saldrán 
corriendo 
de Rohrmoser a la Embajada en Pavas a explicar lo sucedido, sin que falten 
quizá las 
histriónicas lágrimas, los lamentos, y las promesas de hacer algo en el futuro. 
Pero eso sí, 
dejando bien claro que hicieron todo cuanto les fuere posible por aprobar el 
TLC, por 
aquello de que el míster mayor se pudiere irritar. Que los errores cometidos 
desde la 
Presidencia del Congreso fueron magnificados por la Sala IV y que el 
obstruccionismo evitó 
la conclusión de la tarea prometida aquella mañana en Washington. ¡Solo así se 
puede 
explicar tanta torpeza, tanto autoritarismo, tanto irrespeto a la democracia 
parlamentaria! 





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