DE LOS SUELDOS DEL EQUIPO NECOCIADOR DEL TLC Y EL CONCEPTO DE TRATATO NACIONAL
A partir de intercambios de ideas sostenidos con Pablo Barahona y José J. Salazar Por Alvaro Arnoldo Araya Alpízar Los países subdesarrollados y pobres, sujetos de imposiciones de los organismos financieros internacionales y de la extrema derecha de los Estados Unidos de Norteamérica, y las transnacionales, con la complicidad de gobiernos e incondicionales en cada uno de nuestros países. A las transnacionales nunca les han importado la suerte de los pobres de América Latina. Al contrario de lo que dicen, han fincado su COMPETITIVIDAD y en consecuencias sus enormes ganancias y riquezas en la explotación de éstos, a través de la historia. Les asiste la razón, me decía Barahona, a quines opinan que el TLC no solo fue mal negociado, sino que perdió total credibilidad en sus objetivos y contenidos, cuando los negociadores nacionales, con la complacencia de los gobernantes reciben de organizaciones financiadas por las transnacionales de la misma contraparte norteamericana, interesada en la negociación, un monto igual o superior al que les pagaba el gobierno costarricense. Este hecho ha sido poco explotado en la campaña del No. Les asiste la razón, también a quienes se preguntan una y otra vez, dónde esta prensa investigativa que se atrevió en el pasado a denunciar los sonados casos de corrupción de los expresidentes Calderon, Rodríguez y Figueres. Entonces, no solo de miedo y cizaña es el asunto de la política y la estrategia de los interesados en la promoción del TLC, también es una cuestión de complicidades, donde los medios de comunicación a sabiendas de lo corrupto del pago a los negociadores, por la parte norteamericana, hoy mantienen mediatizados, por no decir ignorantes a los grupos desprotegidos de trabajadores y pequeños empresarios, utilizándolos para servirle a las mismas transnacionales que pagaron sueldos a nuestros negociadores. Y, no conformes con ello, le coartan la libertad de expresión y de protesta pública de manera impúdica y dictatorial a quienes, como Pablo Barahona y otros, se atrevían a escribir en contrario de los intereses de los dueños de los medios, que son los mismos de los y las gobernantes. Cómo les duele a los Arias y su grupo, la verdad acerca de lo que hacen o dejan de hacer. Tan solo les interesa tener aliados en los medios, periodistas y escribientes aliados para multiplicar las ganancias y enriquecerse, aún a costas de los más sagrados derechos que sustentan la democracia y sus instituciones. Así, abiertas las puertas de la subyugación por el Gobierno Costarricense, los negociadores nacionales pagados por las transnacionales norteamericanas se distancian de cualquier valor, principio o norma de compromiso con la dignidad nacional, y negocian en forma transversal a todo lo solicitado, y no incluido inicialmente (INS, ICE) por la contraparte, el PRINCIPIO DE TRATO NACIONAL, dizque para incentivar la llegada de inversionistas extranjeros al país. Esto sin hacer la misma insinuación acerca de la igualdad de partes y de tratos, por aquello de la dignidad nacional. Pareciera, me decía Salazar que, los y las costarricenses no nos merecemos iguales derechos que los norteamericanos, o que ellos son una especie humana superior a la que se le deben de dar, además de las ventajas que tienen por su poder económico, las nuestras Todo para que puedan competir más y mejor. ¿Por qué los y las costarricenses que viajan a Estados Unidos, por motivos de negocios y que quieren invertir en ese país, no son dignos de iguales derechos? Se pierde independencia de muchas formas, una de ellas es la renuncia a defender los intereses de los ciudadanos nacionales y del país, para favorecer los intereses de ciudadanos y Estados extranjeros. Los ciudadanos de Estados Unidos de Norteamérica no necesitan de leyes o de reformas a otras para competir con los nacionales costarricenses. Nosotros asumimos toda la responsabilidad de adecuar nuestro ordenamiento jurídico a sus normas y parámetros. Ante nuestra institución legislativa, tan sólo valen sus intereses e iniciativas, naturalmente, por presentación de parte interesada costarricense. Pero, ante la parte norteamericana, pareciera que no cabe ningún recurso, ni posibilidad de cuestionamiento o modificación de lo dispuesto en el Tratado, por muchos factores. ¿Qué hemos hecho, que estamos haciendo y qué haremos para convertir en temas de discusión de cara al Referéndum, además del memorandum Casas-Sánchez, los sueldos de los negociadores del TLC y el tema del Trato Nacional para los inversionistas? [Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]
