Coexisten en este momento diversas posiciones hacia los resultados del 
referéndum, dentro del Movimiento Patriótico por el NO; todas respetables 
aunque algunas de ellas no concuerden con nuestra posición. 
   
  Una de ellas propone desconocer el resultado del referéndum por ser el 
resultado de un fraude mediático y una violación de la institucionalidad 
democrática de parte del TSE, de la Alanza del Sí, de la prensa mediática y de 
la Embajada Americana. 
   
  Otra plantea denunciar las irregularidades y violaciones ocurridas en el 
proceso del referéndum: terror mediático, clientelismo del gobierno, chantaje 
de las cámaras empresariales, dinero sucio de las transnacionales y la 
intervención descarada de la administración Bush,  pero no desconocer el 
resultado.
   
  Otra formula la presentación de una denuncia legal para anular el referéndum: 
“Pediremos la nulidad del proceso de referéndum al propio Tribunal Supremo de 
Elecciones; lo pediremos ante la Comisión y ante la Corte Interamericana de 
Derechos Humanos; lo pediremos ante la Organización de las Naciones Unidas. Lo 
pediremos hasta ser escuchados”.
   
  Una más expresa plantear las denuncias, sólo como formalidad a sabiendas de 
que ninguna va a ser aceptada. Y propone: “pero empapelemos el país con las 
denuncias para que el fraude se sepa. Es el primer paso para cambiar el 
sistema”.
   
  Otra posición reconoce que ante el resultado del referéndum el TLC se 
convierte en Ley de la República; propone al gobierno una Agenda de Mitigación, 
a la vez que ha denunciado ante los organismos competentes las anomalías 
detectadas en el proceso electoral del referéndum y sostiene su oposición a la 
Agenda de Implementación.
   
  Otra posición expresada es que el referéndum ya pasó, hay que denunciar las 
violaciones, pero el objetivo fundamental de lucha debe ser evitar que la 
agenda de implementación sea aprobada.
   
  Y aún una opinión más: “Un proceso como este, en el que hay documentos 
públicos probatorios, como el memorando Casas-Sánchez, es ilegítimo aunque el 
TSE dijera que es legal. El resultado aritmético no legitima el TLC. El 
atropello, la inequidad de la información, la trasgresión de las leyes 
electorales y otros abusos más, desautorizan el resultado”. 
   
  Y quedan aún más opiniones en el tintero, pero creo que estas mencionadas 
recogen las más relevantes o que se repiten en este amplio concierto de voces 
nuestras.
   
  Como se aprecia es un luminoso crisol de opiniones, como rica es la 
diversidad del movimiento ciudadano en este momento histórico. Lo que sigue es 
encontrar los puntos de convergencia para seguir adelante.
   
  Me parece que el punto de consenso en una asamblea con todos los integrantes 
del Movimiento Patriótico por el NO, evidentemente, sería el reconocimiento de 
la existencia de todas esas violaciones. Nadie las niega. Lo que hay que 
decidir  es qué hacer con ese paquete de oscuras maniobras, engendrado por los 
enemigos de nuestra ciudadanía y que ya nos hizo tanto daño, pues llevó a un 
resultado que nos desfavoreció aritméticamente (que hasta ahí llegue el daño): 
   
   
    
   Echarse el resultado del referéndum detrás de las orejas como si nada 
hubieran pasado y seguir con la agenda de implementación como si nada.
   
    
    Plantear una denuncia formal, legal, ante los organismos correspondientes 
para anular el referendo (y seguir jugando en su terreno con la fuerza que dan 
las leyes, a sabiendas de lo que ha pasado ya con la Sala Cuarta y el TSE). 
   
    
   No reconocer el resultado del referéndum. ¿Con qué fin? ¿Que el TLC no sea 
Ley de la República? ¿O desconocerlo y nada más y seguir en contra de la agenda 
de implementación? 
   
    
   Plantear una denuncia pública utilizando todos los medios de denuncia 
popular conocidos (visitas casa por casa para explicarle a la población el 
fraude político vivido, pintas en las paredes, volantes, pega de afiches, 
pasacalles, caravanas; toda la riqueza incontenible de la fuerza popular), y si 
es posible, con un comunicado en los medios escritos y hasta en la T.V. ¿Por 
qué no pensar en una marcha de la dignidad en la que expresemos nuestro 
repudio, con una muestra de expresión pacífica y de no violencia? Pero que toda 
esa energía sirva como punto de partida hacia la denuncia - informativa de los 
proyectos de la agenda de implementación. 
   
  Porque ambas situaciones se pueden ligar: la explicación sobre las maniobras 
sucias que sufrió el movimiento patriótico por el NO y que llevaron a ese 
resultado en el referéndum, y la necesidad de la lucha de todos los ciudadanos 
y ciudadanas, de la resistencia pacífica y del apoyo a nuestros diputados para 
que la agenda de implementación no pase en la Asamblea Legislativa
   
  En mi modesta opinión, me inclino por hacer la denuncia pública, sin 
desgastarse en procedimientos legales para desconocer el referéndum, que 
correrían la suerte de tantas denuncias planteadas ante los organismos 
institucionales y que no han sido atendidas.
   
  La denuncia pública fuerte llevaría implícito un desconocimiento del 
resultado del referéndum, sin entrar en discusiones sobre por qué desconocerlo 
formalmente o por qué no desconocerlo. 
   
  Me parece que debe hacerse. Nuestro pueblo es inteligente y lo demostró con 
ese 48%. Lo peor es quedarnos “con abejón en el buche”, porque eso saldrá en 
otros momentos de tensión y será una herida sin sanar en este movimiento. 
Todavía no se puede dar vuelta a esta página del referéndum y consolarnos con 
que jugamos en su terreno y son muy hábiles para eso del juego sucio en las 
elecciones.
   
  Opino que es necesario; porque se escuchan voces que dicen que el país está 
dividido, que no se vale decir “el referéndum es historia”; porque tres puntos 
porcentuales obligan al Gobierno a tomar en cuenta a quienes disentimos; porque 
una democracia enferma es la que considera que la mayoría es la que manda, 
excluyendo a una representativa minoría. 
   
  A estas alturas, se ha perdido valioso tiempo en el que se podría estar 
organizando una campaña de información sobre los proyectos de la agenda de 
implementación, apoyada en las explicaciones que el pueblo conoce, porque 
fueron divulgadas en debates, reuniones, medios escritos, etc. 
   
  Y no olvidemos, nuestros enemigos están “a la chita callandito” siguiendo 
también este debate de los foros. Saben que no tienen, totalmente, la papa en 
la mano.
   
  Saludos y que Dios nos acompañe para tomar la decisión más sabia: la que 
nuestro pueblo necesita en este momento.

       
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