Altas, Bajas, Cambios y Archivo Historico del Foro http://foro.bass-zone.org/ ===================================================
Raza envio este material que mandaron al foro hace 3 años en buen
Fausto Madrigal espero les guste
saludos
El viejo y la presa
Avanzaba sigilosamente a través de esa jungla de palos secos en un
paredón de la presa de Trigomil lanzando su curricán favorito, ya estaba
entrado en años pero su pasión por la pesca nunca lo había abandonado,
siempre imaginaba lo que seria pelear un ejemplar magnifico, un record
mundial.
Poco después se sentó y miro incrédulo al otro extremo de su caña, el
rey, el curricán que tantos torneos había salvado, aquel que había
puesto tantas lobinas pesadas en su vivero había sucumbido victima de un
golpe en la cabeza, propinado por un temible paredón que no permitía ni
el mas pequeño margen de error en la lanzada. Y viéndolo allí, inerte,
la paleta despedazada y hecho añicos en su pintura, soltó un pequeño
gemido que apenas se escucho en el cañón de la presa.
Una lagrima rodó por su mejilla, mientras al mas puro estilo de los
soldados norteamericanos, lo envolvía en un gafete de un torneo de
pesca, decidido a rendirle sus últimos honores, allí, precisamente allí,
donde libro tantas batallas. Unas ramas secas le sirvieron para fabricar
una improvisada cruz que marcaba el lugar donde termino la carrera de
aquel Bagley rojo. Sin dejar de llorar lo deposito en el agua y pudo ver
como se alejaba flotando lentamente hacia el infinito, en lo que seria
su último viaje.
Pensó para si mismo que en un futuro tal vez no muy lejano, el
también emprendería ese viaje, pero no se arrepentía, había vivido las
experiencias mas bonitas al lado de sus amigos y familiares, pescando en
algún lago, placidamente, aunque esta vez había venido solo.
Enjugando sus lagrimas y haciendo acopio de valor decidido a
reponerlo en cuanto llegara a casa e hiciera su pedido a la tienda de Tellez o
a la de Chuy Morales, escucho el silencio a su alrededor, el viento
soplaba ligeramente, apenas movía alguna hoja, pero lo único que podía ver
era ese heroico curricán mientras llegaba a aquel grande tronco, un
lugar ideal para esconder una lobina de gran tamaño, e imagino lo que
podía haber pescado si lo hubiera lanzado allí, precisamente allí a donde
la corriente lo arrastro.
De pronto el silencio fue roto por un gran SPLASH! mientras el cuerpo
de una lobina de mas de 10 kgs si, tenia que ser de mas de 10 kgs,
salía completamente del agua y engullía el curricán en una forma aparatosa,
parecía estar viendo aquella escena de la película tiburón, cuando Jaws
se come a la muchacha que nada desnuda en la playa. La adrenalina hizo
que su corazón se acelerara y no supiera si gritar, llorar o reírse,
por poco lo hace caer de la lancha pues el sobresalto era enorme, sus
piernas parecían de trapo y le temblaban fuertemente, empezó a sudar
copiosamente, volviendo a mirar el sitio donde vio el enorme animal y solo
pudo encontrar las ondas que se alejaban de su centro, ondas que al
llegar a su lancha lo balancearon levemente, pero en su mente repetía la
escena pensando en el enorme animal que había visto, no era como las
lobinas de California, panzonas y cortitas, mas bien deformes, no, este era
un hermoso ejemplar de proporciones increíbles y una fuerza y
violencia de ataque nunca antes vista, en ese momento decidió que de
alguna manera tenia que atraparlo.
Busco en su caja de pesca y paso sus ojos por todo tipo de curricanes
tratando de encontrar al que pudiera con este enorme ejemplar, descarto
aquellos que tenían anzuelos débiles o de madera balsa que fácilmente
se quiebran, finalmente se decidió por un enorme jitterbug que había
comprado precisamente para una ocasión como esta. Lo ato a su caña de
flipping que estaba equipada con un poderoso carrete Abu García con línea
de 30 libras, aunque para este tipo de animal y lo que representaba su
captura hubiera querido traerlo con cable de acero. Coloco su lancha
sigilosamente a distancia de una lanzada y soltó el ancla, la lanzada
tendría que ser de lado, para poder meter el curricán debajo de las ramas
que sobresalían del tronco, era un lance casi imposible, pero mas perdía
la lobina, que el al intentarlo, el viento había empezado a soplar
hacia el tronco y encomendándose a Dios hizo su primer lanzamiento, con
tan mala suerte que la línea se engancho en una pequeña rama y
el curricán quedo flotando inerte, justo donde había visto brincar a
la lobina. Con los nervios de punta recogió la línea hasta que quedo
tensa y empezó a dar pequeños tirones que hacían que el curricán brincara
y se sumiera un poco, pacientemente empezó a contar, uno, dos, tres,
.. un animal de tan gigantescas proporciones seria muy cauto y habría
que tener nervios de acero y la paciencia de Job para engañarlo. Al
llegar a la cuenta de quinientos siete noto una sombra oscura abajo del
curricán, empezaba a atardecer y la luz cada vez era menos, quinientos
ocho, quinientos nueve, quinientos diez .. la sombra desapareció, algo
debe haber notado la lobina que no le pareció bien y se abstuvo de
morder, la noche hizo su aparición.
Hacia ya mas de una hora que había dejado de contar y ahora se
encontraba totalmente a oscuras, la lluvia lo había mojado y el viento fresco
le calaba hasta los huesos, la camiseta mercury de manga larga se le
pegaba al cuerpo pero el continuaba en su intento de hacer morder a ese
magnifico animal. Poco a poco el sueño lo fue venciendo y dormitaba a
ratos mientras en forma robótica continuaba moviendo su caña haciendo
brincar el curricán en ese preciso lugar, en la base del tronco.
Empezó a desear con todas sus fuerzas una taza de café bien
calientito o un buen caldo de pollo con mucho chile y limón, no había llevado
nada en la lancha y el hambre le hacia tener pesadillas en las cuales se
veía amarrado en un calabozo con la barba hasta la cintura y las
costillas sobresaliéndole por la piel. Pero nunca dejo de concentrarse en el
movimiento, arriba, abajo, arriba, abajo, la misma cadencia arriba,
abajo, el tiempo pasaba y perdió la cuenta de cuantas estrellas fugaces
había visto esa noche, a cada una pidiéndole un deseo, enganchar ese pez.
El frío ya era insoportable y aunque la lluvia hacia rato que se
había quitado, el permanecía totalmente mojado, temblaba y castañeta sus
dientes, sus manos entumecidas y adoloridas seguían con el mismo
movimiento y sin darse cuenta como había pasado el tiempo, escucho a lo lejos
el canto de un gallo. Al empezar a amanecer el frío arrecio y con la
esperanza ya casi desvanecida seguía ya sin fe moviendo el curricán, seria
hora de claudicar?, regresaría otro día ya equipado con un buen termo
lleno de café caliente y ropa adecuada para intentarlo? El sabia que no
habría un mañana que esas oportunidades se presentan solamente una vez
en la vida por lo que decidió cambiar de ritmo. Un jalón fuerte y uno
ligero, uno fuerte uno ligero, de pronto con la poca luz que había
alcanzo a vislumbrar una gran mancha debajo de su curricán esta iba y venia
como subiendo de las profundidades para arrepentirse en el ultimo
momento, pero el cambio de cadencia parecía haberle llamado la
atención ya que de vez en vez la mancha aparecía para retornar luego a
las profundidades, empezó a sudar, la adrenalina se acumulaba otra vez
en su sangre, su corazón empezó a latir mas fuerte y decidió jugarse el
todo por el todo, el plan lo había cocinado toda la noche, iba a
reventar la rama y haría funcionar el curricán en la manera en que estaba
diseñado, armándose de valor dio un fuerte tiron a su línea y rompió la
rama, su curricán yacía inerte, libre al fin y empezó a contar uno, dos
tres, cuando llego a cincuenta y tanteando que ya se había calmado el
alboroto causado por la rama al ser cortada empezó a recoger su línea, el
curricán empezó su caminar balanceándose de lado a lado, plop, plop,
plop,plop,plop,plop,plop SLUGSSHHHHHHHSPLASSHHH era como si un enorme
proyectil hubiera salido disparado hacia arriba, el gran animal había
caído en la trampa, el fuerte borbollón, que aventó al salir, alcanzo a
mojarlo, la línea se tenso, se doblo su caña y comenzó la
batalla, el control que ejercía sobre la lobina era nulo, esta mas
bien hacia lo que quería, aunque había tomado la decisión equivocada al
salir hacia el centro de la presa y no hacia la orilla, el carrete cedía
a ratos varias yardas de línea y la punta de la caña se doblaba de una
manera que nunca había sido exigida, la lucha duro unos dos minutos
pero le parecieron años. Al arrimar el animal a la lancha este brinco dos
veces sacudiéndose lado a lado su enorme cabeza fuera del agua para
quitarse el curricán, en uno de esos giros el alcanzo a ver que el anzuelo
que llevaba en la boca se desprendió y solamente la mantenía atrapada
el anzuelo trasero que estaba enterrado en alguna parte de la cabeza del
animal por el lado de afuera, la batalla continuo, la fuerza y pelea
que daba este animal merecía respeto, imagino que la gente lo miraba
sentado en las rocas del paredón y sacaban un pañuelo blanco pidiendo el
indulto de un animal de magnifica garra. Sus pensamientos se
contradecían quería capturarla pero a la vez respetaba la lucha que le
estaba dando, admiraba ese ejemplar que solo había podido vislumbrar
por unos segundos cuando brinco fuera del agua, estaba seguro que era un
record mundial, sentía ya las piernas flojas de la emoción cuando de
pronto en uno de esos escapes hacia las profundidades la línea se sintió
floja, se habría soltado?, angustiado recogió la línea y sintió algo
raro en el otro extremo, al recogerla toda, pudo observar que del anzuelo
trasero del curricán pendía una extraña bola del tamaño un poco mas
grande que el de una pelota de golf, que al observarla detenidamente
identifico como el ojo del pez y los músculos que lo rodean. En su
desesperado intento por zafarse, el enorme animal había perdido un ojo pero
había ganado la batalla. Empezó a aplaudir como loco, felicitando la garra,
el coraje y la lucha que esa lobina le había brindado y pudo sentir
como al retirarse de allí, parecía un hombre nuevo.
Que importaban los millones de dólares que valdría ese hermoso
ejemplar, que importaba lo que significaba en cuanto a lujos y comodidades,
había experimentado algo único, una batalla con un grande animal, el
cual lo había vencido en buena lid.
Regreso a la orilla silbando y profundamente calmado, había vivido la
mejor experiencia de su vida, algo irrepetible, la madre de todas las
batallas y aunque había salido derrotado, también salía renovado,
satisfecho por haber experimentado uno de los mejores placeres que produce la
pesca, la batalla con un record mundial.
Hector A. Rdz. Gil
83768466
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