|
Benvolgut senyor Artur Mas, representant polític dels ciutadans de Catalunya,
Benvolguts membres de la llista
Internauta,
He cregut oportú enviar-vos aquests retalls de premsa que opinen sobre el nou
Estatut.
Semblen articles d'opinió gens sospitosos
d'extremisme ideològic.
Cordialment,
Bernat
..................................................
1.
Por mucho que PSOE, PP, PSC, CiU y el establishment
intenten ocultarlo o disimularlo, va siendo una evidencia que el Estatut ha
descarrilado en el último tramo de las negociaciones . Si les suena demasiado
fuerte, quédense con el símil, asimismo ferroviario, del cambio de agujas:
descartada la estación término aprobada por el Parlament en septiembre, se
estaban culminando las negociaciones para una nueva estación, a poco más de
medio camino, cuando Artur Mas actuó como Buster Keaton en El maquinista de la
General, permitiendo o propiciando un cambio de agujas que desvió el convoy
hacia un apeadero indeterminado, lo que para el caso equivale a descarrilar. Sea
como sea, para estos tiempos de confusión, desorientación y zozobra, en lo único
que están de acuerdo los analistas y comentaristas catalanes es en la enorme
distancia que media, no ya entre el texto de septiembre y lo pactado, sino entre
lo pactado y lo que se esperaba obtener pocas horas antes. Insisto, para los que
no me leyeron el sábado, en reconocer mi error inicial de apreciación del martes
pasado. Insisto también en que como actualización del Estatut, el pacto es
aceptable y positivo. ¿Entonces?
Lo que ha descarrilado es la reforma federalizante,
la redistribución del poder entre Madrid y Catalunya, la creación de una caja
propia, su control por lo menos compartido.Me apunto a la tesis sugerida ayer
por Jordi Juan. Para eso, no valía la pena invertir dos años de esfuerzos
colectivos. Incluso puede bien decirse que con un par de tardes negociadoras
entre el tripartito y Zapatero al principio de la legislatura, se habría
aliviado bastante más, y antes, el exagerado déficit fiscal de los catalanes.
Puede que hayamos hecho pues el negoci d'en Robert amb les cabres. Este Estatut
se acerca tanto a lo que Piqué e Ibarra darían por bueno como se aleja de las
expectativas despertadas. El PP seguirá cabalgando si quiere, pero contra un
fantasma.
Dice Artur Mas, a la defensiva, que es el PSOE
quien pone los límites. Ése no es el problema, sino que él acepta unos bastante
inferiores a los que el propio PSOE parecía dispuesto a admitir. No toda la
culpa es suya, pues debe repartirse entre quienes le dejaron solo ante Zapatero
en la hora decisiva.
Ahora bien, ¿qué beneficio esperaba o intuía al
ceder tanto? En el terreno de las conjeturas, confirmado además por su prisa en
romper el tripartito, puede suponerse que un cálculo rápido y somero de la
maniobra le diría que estaba echando a ERC del circuito. Y como a Maragall ya no
le queda PSOE ni casi PSC, se cargaba de paso el pacto del Tinell.
Así se le allanaba el camino hacia la Generalitat,
con el beneplácito de todos los buenos chicos que desconfían de las reformas o
las temen. Bueno, pues bien podría ser que el
anisado premio no llegara. A poco que ERC se agazape y en vez de sacar las
cuatro ruedas del circuito de la política real se quede con dos dentro, que es
lo lógico, el PSOE habrá culminado la partida con una victoria total. En tal
caso, a CiU le tocaría esperar en la antesala de los perritos falderos, con
algunas caricias en el lomo, mientras Esquerra seguiría al PSOE cabizbaja y con
el rabo entre las piernas. En vez de una subasta al alza de los apoyos que el
PSOE necesita, la subasta sería a la baja. Si Esquerra no abandona, huele a que
CiU se queda sin premio.
Hay dos cosas de cierto relieve que se rompieron con el pacto Zapatero-Mas. Primera, la conexión entre los principios y los actos, que para Pujol fue sagrada y para Mas no existe. Segunda, la posibilidad de acuerdo entre CiU y ERC, por mucho que sumen mayoría en el Parlament y que, puestas de acuerdo, tengan pillado al PSOE. El pacto nacionalista en Catalunya era, tanto para CiU como para ERC, un as en la manga que ha salido por la ventanilla. Los que hayan oído hablar del compromiso de Caspe pueden recordar que, en aquella ocasión, también se entregó el mando de Catalunya al poder central peninsular. A cambio de nada. Un cálculo rápido de la maniobra diría a Mas que estaba echando a ERC del circuito CiU sin premio. Xavier Bru de Sala, La Vanguardia, 31 gener 2006 2.
Resulta que Artur Mas, el gran realista, nos decía
en septiembre que CiU no aceptaría ninguna financiación que no fuera como la del
concierto vasco y ahora nos advierte de que, debidamente rebajada, es lo más que
se podía conseguir. Pero lo ha conseguido él. Muchas gracias y que Dios se lo
pague (
) Lluís Foix, LV 31 gener 2006
|
_______________________________________________ llista de correu de l'Internauta [email protected] http://zeus.internauta.net/mailman/listinfo/internauta
