Don Rodlofo Guerra escribió hace algunos días un correo con un comentario 
sobre la agricultura, en referencia a otro comentario titulado "La apertura 
en el campo expulsó a un cuarto de su población: BM" enviado por don Oscar 
Campos. Como el tema es importante, le pedí a don José Calvo si podía hacer 
algún comentario al respecto.  El muy amablemente así lo hizo.

Los comentarios de don Rodolfo y el artículo envuiado por don Oscar están 
incluidos al final del correo.

C.R.

-

Nov. 4, 2007
A don Carlos Revilla
De José Calvo
Ref.

Informe de Desarrollo Mundial del Banco Mundial, con los comentarios de don 
Oscar Campos y el señor Guerra.

Estimado Carlos:  Vi esto muy tarde por problemas de salud, pero como 
todavía tiene actualidad le hago los siguientes comentarios, donde aparece 
en negrita lo más pertinente:

La discusión trata  del síndrome golondrina-tijereta  a que nos condena 
ahora la total polarización ideológica  del  paradigma que llaman 
incorrectamente "de mercado".

No son aceptables ni las apreciaciones que nos disminuyen por el tamaño, ni 
el chauvinismo de creernos algo muy especial. Oí un discurso en que don 
Oscar Arias explica por qué debemos aceptar agradecidos el TLC, y ofrece 
viviendas con la plata de todos a cambio del voto afirmativo, exponiendo la 
parcialidad que afectó al referéndum y que  censura por lo menos la mitad de 
los costarricenses, que no aprobarían el aserto del señor Guerra sobre el 
mismo . Es mas, ni siquiera lo llamarían un referéndum. La mitad de las 
viviendas con que don Oscar compraba el SI  la tenemos que poner los del NO. 
Alegó don Oscar en ese discurso que debemos aceptar agradecidos las 
condiciones que nos ponen los americanos porque Costa Rica no le interesa 
para nada a los EEUU ni a Europa por su reducido tamaño, lo cual es un grave 
error de apreciación del significado del libre comercio, que busca incluir a 
todo el mundo, y que no va a esperar para eso que se unan los países 
pequeños políticamente para que adquieran significación.  Ese agradecimiento 
servil es lo que nos pone en tanta desventaja. Pero igualmente inaceptable 
es el chauvinismo de creer que Costa Rica es algo muy especial que le puede 
dar lecciones de buen sentido a los demás países, amén de que si Costa Rica 
ha sido "demasiado exitosa", eso significa que nos hemos hecho daño; aunque 
aquí seguramente se trata de un mal uso de la palabra "demasiado". Y no creo 
que es válido alegar que hemos beneficiado a los pobres por no tener un 
ejército, pues lo que el informe critica es al grupo que recibe los 
subsidios, en lo que no somos diferentes: aquí los recibió una élite rica 
durante el modelo de Sustitución de Importaciones, y durante el de 
Exportaciones no Tradicionales, y  de hecho los siguen recibiendo, puesto 
toda la maquila tiene importantes exoneraciones de impuestos que no reciben 
los demás productores: eso es lo que el informe critica. Y agreguemos, 
porque todavía  no se comprende,  que el agricultor campesino nunca ha sido 
subsidiado, que los precios de sustentación subsidiaban la canasta básica de 
consumidor, y que el crédito subsidiado no iba al agricultor campesino, sino 
al amigote del gerente del banco, lo que el papá de don Alberto Trejos (de 
tal palo) llamaba "la ley de hierro del crédito subsidiado", y yo llamo la 
de la corrupción administrativa. Aunque sí había entes de crédito agrícola, 
que ahora no hay.

Costa Rica tampoco se diferencia mucho de otros países pobres en el 
desarrollo económico.  Hace un siglo todos los países subdesarrollados 
tenían casi toda su gente en el sector rural, y hoy en día casi todos tienen 
ahí como un 40%. No el 15% como dice el señor Guerra. Es posible que en 
términos absolutos todos tengamos en la producción  agrícola el mismo número 
de personas que hace un siglo, lo que muestra, no alguna virtud especial de 
los costarricenses, sino el avance científico-industrial que afectó a toda 
la producción en el mundo. En agricultura tenemos ahora fertilizantes 
químicos, semillas mejoradas, plaguicidas, maquinaria, etc. Y por supuesto, 
tenemos más gente: 400 mil contra 4 millones.

Sin duda han aumentado los ingresos de todos en el último siglo, pero yo 
dudo que hay algún fundamento para decir que el empleo no agrícola de la 
gente les da ahora más satisfacción personal: se trata de una apreciación 
enteramente subjetiva.

Ud puede ver que aún en la reunión del Banco Mundial hubo diferencias 
radicales de criterio, lo que seguro demuestra hasta qué extremo está ahora 
el mundo entero polarizado ideológicamente con respecto al paradigma que 
llaman incorrectamente "de libre comercio", que se trata de un comercio 
excesivamente administrado.

No sé qué quiere decir el señor Guerra con que "los procesos relacionados 
con la producción agrícola entre Méjico y Costa Rica son diametralmente 
distintos y opuestos". Son muy parecidos, y la insistencia en una diferencia 
puede ser debida al chauvinismo, pero también a una forma sesgada de ver la 
producción agrícola, donde es un sector el que produce para la exportación y 
otro el que produce los alimentos de consumo interno, que es el que se ha 
venido deteriorando con la apertura que importa libremente los excedentes 
subsidiados, y el que podría terminar desapareciendo con el TLC, si no se 
revierte la situación sola (pues no lo hará la ideología preponderante): el 
aumento mundial enorme en el precio de los granos, que eliminará la "ventaja 
comparativa" de depender de ellos para nuestra dieta, y  pondrá mas en 
peligro la seguridad alimentaria de todos los países subdesarrollados, que 
tan imprudentemente contaban con esos excedentes subsidiados para su 
alimentación; aunque la causa del mal  es la obsesión aperturista de los 
últimos 30 años, y no un tratado en particular, aunque todos están en el 
mismo marco.

Recuerde usted que nuestros negociadores también han sido incapaces de 
estratificar nuestra agricultura, y fundiéndola toda en un estrato,  han 
dicho que la agricultura es la gran ganadora con el TLC. Esta incapacidad de 
estratificar es posiblemente intencional, pues también dicen otras 
inexactitudes evidentes, como que:

a) importamos 1 dólar agrícola por cada 4 que exportamos,

b) que lo que vamos a importar no se produce aquí, y que

c) el 80 % de los productores para exportación son pequeños agricultores.

Lo correcto es decir que:

a) los 4 dólares exportados son de grandes empresas subsidiadas, casi todas 
de capital americano. Para los pequeños de la exportación tampoco hay ningún 
subsidio, porque el sistema es estructuralmente discriminatorio, y, según el 
reportaje de La Nación, reciben una fracción muy pequeña del precio del 
mercado.

b) que el dólar importado le viene a hacer una competencia desleal a 
nuestros agricultores campesinos.  Y en ningún caso se trata de libre 
comercio, sino de un golpe bajo al propósito liberador de la OMC, que pide 
eliminar los subsidios.

c) que todo lo que no se produce aquí ahora, con excepción del trigo,  se 
producía aquí antes de que la importación libre arruinara la mitad de 
nuestra producción alimentaria, y

d) que los pequeños agricultores en agricultura de exportación no tienen ni 
el 7 % del valor exportado.

En síntesis, la situación nuestra si es muy parecida a la de Méjico, hasta 
por el dumping interno, mediante el cual  el pequeño agricultor pierde 
también el mercado local por el rechazo no exportable que venden aquí 
barato los exportadores subsidiados.

----- Original Message ----- 
From: Rodolfo Guerra
To: Oscar Campos ; [email protected]
Sent: Monday, October 22, 2007 11:14 PM
Subject: Re: [Lista] RV: TLC y la expulsión de Campesinos


Estimados compañeros:

Casualmente los procesos relacionados con la producción agrícola entre 
México y Costa Rica son diametralmente distintos y opuestos.

A principios del siglo XX, la población campesina tica rondaba el 84% u 85%. 
Hoy no pasa del 15%.  Y en términos absolutos posiblemente hoy día tenemos 
la misma cantidad de campesinos que al principio del siglo pasado.  Qué 
significa eso? Que el país ha progresado demasiado en otros campos 
productivos y la población económicament activa se ha trasladado a otros 
sectores que le generan más ingresos económicos y satisfacción personal 
porque se han superado en conocimientos y desarrollo personal en general 
(turismo y otros servicios, comercio interno e internacional, transportes, 
industria en general incluyendo agroindustria, banca, etc, etc, etc.).

Lo que nos presenta Oscar no tiene nada, absolutamente nada que ver con el 
NAFTA.  Y las realidades entre el agro de Costa Rica y México tampoco tienen 
nada en común.  Costa Rica ha sido demasiado exitoso en esa actividad, 
comparado con cualquier país de la región, México incluido.

Cuando algún día los países latinoamericanos se den cuenta al fin, nos 
imiten y eliminen sus ejércitos y entoces esos ingresos disponibles los 
dediquen a educar y a mejorar la salud de su población entera, otros gallos 
les cantarán.

Este párrafo final del artículo es evidente:

"En América Latina, el auge de la producción agrícola durante la última 
década no ha tenido un impacto en la reducción de la pobreza, comentó Laura 
Tuck, directora de desarrollo sustentable del BM, al comentar el informe. El 
reporte dice que para potenciar el impacto de la agricultura en la lucha 
contra la pobreza es indispensable un mejor manejo de los áreas de gobierno 
encargadas de la gestión agrícola y también en la asignación de los 
subsidios. En la región, 54 por ciento de los subsidios gubernamentales se 
van directamente al sector privado."

Se repite lo que todos hemos venido diciendo desde que empezó esta historia, 
en el sentido de que los TLC's no son los responsables de los problemas 
sociales.  Son los gobiernos los inmediatos responsables.  Esto parece que 
no lo sabe Ottón Solís (quien no leyó el TLC que acabamos de aprobar los 
ticos por mayoría).

Saludos

Rodolfo


Oscar Campos <[EMAIL PROTECTED]> escribió:

http://www.jornada.unam.mx/2007/10/20/index.php?section=economia&article=020n1eco

Señala que en 20 años los salarios en el agro perdieron un tercio de poder 
adquisitivo
La apertura en el campo expulsó a un cuarto de su población: BM
Reduce más la pobreza incrementar la producción en este sector que en otras 
actividades, afirma
Crece el control de las corporaciones; el alza de precios no beneficia a 
pequeños productores

Roberto González Amador y David Brooks (Enviados)

Washington, DC, 19 de octubre. En un periodo que coincide con la 
liberalización del sector y la apertura de fronteras a la importación de 
alimentos, el campo mexicano perdió una cuarta parte de sus habitantes en 
una década, reveló el Banco Mundial (BM). Y el ingreso que obtienen los que 
se quedaron ha perdido un tercio del poder adquisitivo que tenía hace 20 
años, de acuerdo con un informe elaborado por el organismo.

La situación en México refleja el panorama del campo de América Latina. En 
la región, la agricultura da empleo a 30 de cada 100 personas, pero sólo 
genera 7 por ciento de la producción. "El sector marcha bien, pero a la 
gente no le va bien", dijo Alain de Janvry, uno de los autores del informe.

Un panorama poco alentador para el campo mexicano fue el que puso sobre la 
mesa el Informe del desarrollo mundial, la publicación anual del BM que este 
2007, como no ocurría desde hace 25 años, fue dedicado al tema de la 
agricultura. El tema fue elegido porque ahora el organismo multilateral, 
como dijo su presidente Robert Zoellick, ha llegado a la conclusión de que 
"un programa dinámico de agricultura para el desarrollo puede beneficiar a 
los casi 900 millones de habitantes de las zonas rurales de los países en 
desarrollo que viven con menos de un dólar por día".

Como explicó Francois Bourguignon, vicepresidente y economista principal del 
BM, el incremento de la producción en el sector agrícola tiene un efecto 
mayor en la reducción de la pobreza que una mayor producción en otros 
sectores, como el industrial o los servicios.

El informe, titulado Agricultura para el desarrollo fue presentado hoy en el 
marco de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional y el BM. Robert 
Zoellick consideró que los países deben poner en marcha reformas 
fundamentales, como reducir las subvenciones que distorsionan el comercio y 
abrir los mercados.

Para México la relevancia de la agricultura, un sector dejado de lado en los 
programas oficiales y en las asignaciones de presupuesto en las últimas 
décadas, quedó de manifiesto este año. El incremento en la demanda mundial 
de maíz y caña de azúcar, básicamente para la producción de biocombustibles, 
provocó un desajuste de precios en el azúcar y la tortilla. El próximo año, 
serán eliminados completamente los aranceles para las compras de maíz y 
frijol, como parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte 
(TLCAN).

John Nash, economista del área de desarrollo sostenible del Banco Mundial, 
comentó en una conferencia de prensa que la próxima eliminación de los 
aranceles mexicanos a la importación de granos desde Estados Unidos y Canadá 
"tendrá un impacto modesto" en el mercado mexicano de maíz, frijol y azúcar, 
los tres productos que dejarán de estar protegidos. "Puede haber un efecto 
positivo de la apertura de la frontera, en especial para los productores de 
maíz", dijo.

Ese comentario fue cuestionado por Karen Hansen-Kuhn, analista de ActionAid, 
una organización no gubernamental con sede en Washington que trabaja en 40 
países en programas alimentarios y de lucha contra la pobreza.

"El TLCAN ha sido devastador para los pequeños productores en México. Varios 
millones de ellos han sido desplazados de sus tierras desde que comenzó a 
funcionar ese acuerdo y ahora que los precios de los granos se han elevado 
sensiblemente, el sector agrícola se encuentra devastado de una manera tal 
que es muy difícil para los campesinos regresar a producir sus tierras", 
comentó Hansen-Kahn a La Jornada.

Los precios del maíz se han elevado, pero los apoyo que deberían recibir los 
agricultores del gobierno, como ocurre en otros países, han sido eliminados, 
añadió. "Eso es lo que ha promovido el Banco Mundial". Mientras tanto, 
añadió, el control de las corporaciones privadas sobre el sector agrícola ha 
aumentado y aunque los precios son más altos para los productos del campo, 
los pequeños productores no se benefician de esa situación, agregó.

Décadas de retroceso en el poder de compra

En el informe publicado hoy, el BM ofrece algunos datos sobre la situación 
de la agricultura en México en 2007, dos décadas después de que comenzaron a 
ser retirados los apoyos oficiales a la actividad y transcurridos 13 años 
desde que entró en vigor el TLCAN.

La población rural en México es de 24.8 millones de personas, que equivale a 
24.3 por ciento del total de habitantes del país. La producción agrícola 
anual es de 24 mil 339 millones de dólares, apenas 3.9 por ciento del 
producto interno bruto (PIB), según el reporte. El país tiene una extensión 
cultivable de 27.3 millones de hectáreas, comparadas con las 177.8 millones 
de hectáreas en Estados Unidos y las 52.1 millones de Canadá. Las hectáreas 
per cápita en cuanto a la población rural entre los países firmantes del 
TLCAN son: 1.2 para México, 30.6 para Estados Unidos y 72.9 en Canadá.

Un aspecto tratado en el estudio es el demográfico. En abril pasado, el 
Banco Mundial publicó un reporte en el que aseguró que México era el país 
que más trabajadores migrantes expulsaba en el mundo. En el informe 
divulgado este viernes, el organismo retoma el tema de la migración.

En referencia a México, asegura que la migración puede ser una importante 
fuente de ingreso por remesas pero suele provocar cambios drásticos en la 
composición de la población rural. Quienes dejan el campo para ir a trabajar 
a otro lugar dentro o fuera del país son jóvenes y los de mayor instrucción 
en su comunidad.

Específicamente señala que al menos una cuarta parte de los mexicanos que 
vivían en el medio rural en un rango de edad de 15 a 24 años dejaron el 
campo en una década para ir a trabajar a centros urbanos o a otro país. La 
migración rural mexicana, añade el reporte, es mucho más común entre los 
hombres que entre las mujeres y entre los no indígenas que los indígenas.

Respecto a otro aspecto que caracteriza la vida en el campo, la caída en los 
ingresos, el Banco Mundial menciona que es "evidente" que en varios países 
de América Latina los salarios han disminuido. En Brasil, señala, los 
agricultores han perdido un tercio de su ingreso en los últimos 30 años.

Para el caso de México apunta que entre 1988 y 1996 los trabajadores 
agrícolas perdieron 30 por ciento de su poder adquisitivo y no lo han 
recuperado desde entonces. En contraste, añade, los salarios reales han 
aumentado en la mayoría de países de Asia y Africa. En Paquistán, por 
ejemplo, se triplicaron y en Sudáfrica se duplicaron.

En América Latina, el auge de la producción agrícola durante la última 
década no ha tenido un impacto en la reducción de la pobreza, comentó Laura 
Tuck, directora de desarrollo sustentable del BM, al comentar el informe. El 
reporte dice que para potenciar el impacto de la agricultura en la lucha 
contra la pobreza es indispensable un mejor manejo de los áreas de gobierno 
encargadas de la gestión agrícola y también en la asignación de los 
subsidios. En la región, 54 por ciento de los subsidios gubernamentales se 
van directamente al sector privado.

"Es necesario transformar una agricultura tradicional y de baja 
productividad en una moderna y comercial para generar crecimiento y 
empleos", según el informe.

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