Estimados compañeros:
Los invito a leer este interesante artículo. No se puede comprender que un
presidente nombre a hombres y mujeres de otros partidos políticos cuando no se
puede distinguir la diferencia entre ser presidente y ser estadista. He ahí la
enorme diferencia. El problema de algunos consiste en que solamente ven al ser
humano y entonces sobresale la envidia. Así nomás. Por eso no lo comprenden o
lo comprenden pero no pueden aceptarlo. O no es que no pueden aceptarlo, es
que no quieren aceptarlo.
"Un presidente suprapartido
Claudio Alpízar Otoya* Parece oportuno hacer un análisis de la
actualidad política nacional luego de diversos eventos tan significativos que
han acontecido durante la actual administración del Dr. Óscar Arias Sánchez
como presidente de nuestro país. Se dice con insistencia que el gran error de
un político -no de un estadista- consiste en gobernar para complacer segmentos
y coyunturas, en busca de una popularidad que fácilmente se puede diluir
-gobernar para la tribuna- dejando de lado los cambios profundos que requiere
una sociedad que se precie ser de vanguardia. Esto lleva a muchos gobernantes a
preocuparse más por las opiniones que por las actitudes, cuando es consabido
que las primeras varían subjetivamente en cualquier momento ante incentivos
muchas veces irracionales, mientras que las actitudes conllevan un cambio
profundo en la interpretación y las acciones sobre las políticas públicas. Es
claro que sobre este último aspecto el Presidente Arias ha acentuado
su discurso y acción, es uno de sus ejes centrales. Por supuesto que no
todos los costarricenses se identifican con el Sr. Presidente, no solamente
porque representan otros movimientos políticos, otros intereses y otra visión
de país; pero esto es solamente parte del ejercicio a que nos obliga una
democracia como la nuestra, porque sería un error de cálculo político inferir
que exista un desconsuelo generalizado. En marketing político se dice que la
acción y promoción de las políticas públicas debe ir orientada a la búsqueda de
la opinión favorable de la mayoría, pues pretender el beneplácito de la
totalidad es prácticamente imposible desde cualquier ángulo. Los estudios y
encuestas demuestran que entre los costarricenses la gestión del Sr. Presidente
goza de una gran aceptación, pues ha recuperado la confianza no solamente de
los sectores económicos y sociales, sino que en términos generales se percibe
la existencia de dirección en el Poder Ejecutivo, algo de lo que
adoleció el gobierno que lo antecedió; además, recordemos que fue lema de
campaña cuando se apeló a la frase de que Costa Rica necesitaba capitán. Un
ejemplo de este liderazgo del Presidente Arias fue la decisión final de tomar
la dirección de la campaña del Sí al Cafta-RD -ante las debilidades mostradas
por sus directores- lo que permitió revertir los resultados en cuestión de
semanas. Fue su credibilidad ante la opinión pública lo que motivo el sprint
final del referéndum. En el arranque del Gobierno se dieron muestras de
interés por establecer una buena comunicación política y de gobernanza, al
definir en su programa de gobierno una visión y estructura sectorial para el
análisis de la problemática nacional; así como para definir y ejecutar las
políticas públicas, sin embargo se cometió el error de dejar fuera de ese
proceso sectorial a organizaciones civiles y privadas, concentrando la
coordinación política en el ámbito de las instituciones públicas, lo cual se
agravo con la eliminación de los procesos de regionalización nacional que se
venían aplicando. Esta mala conceptualización de la sectorialización de las
funciones superiores del Gobierno ha provocado que la comunicación política, en
los diversos sectores predefinidos, no sea consecuente con algunas importantes
políticas públicas que se quisieron implementar. Es común que nuestros
políticos tiendan a confundir la política con la comunicación política y a esta
con información, cuando a pesar de ser consustanciales, deben disociarse a la
hora de su aplicación, pues la comunicación política no es comunicados de
prensa y tampoco viene a sustituir a la política pura, a pesar de ello mucha
de ésta hace su aparición cuando aquella tiene un apropiado ejercicio en aras
de la consecución de la gobernabilidad que tanto se reclaman. Podríamos decir
que es algo en lo que deberá trabajar el Gobierno para el resto de su período,
al pulirla aumentará sustancialmente la percepción
ciudadana sobre su gestión. Ahora bien, es valido interpretar que el
resultado del referéndum pasado es una muestra más del apoyo al ejercicio
político del Presidente, más cuando fue clave su liderazgo al respecto, además,
aunque algunos no lo quieran ver así, la legitimidad del mismo se sustenta en
la previa definición del proceso, que establecía la forma y los porcentajes que
debía tener para su validez. Pero ello no quiere decir que la parte perdedora
deberá salir y alejarse del acontecer político, olvidando su sustento, más bien
obliga a una mayor habilidad política de ambas partes. Si una virtud
resalta en el Sr. Presidente es su estilo suprapartido, pues no solamente la
definición de sus políticas públicas lo definen como tal, sino que la misma
selección de su Gabinete así lo evidencia, no solo manteniendo figuras y
proyectos del gobierno anterior, sino incorporando al trabajo a miembros de
otros partidos que fueron adversarios en la campaña electoral.
Tanto en su anterior gobierno como en el presente, don Oscar ha demostrado que
cuando de tomar decisiones se trata, valora las mismas más allá de la miopía
minimalista de un partido político, su visión trasciende. Esto le ha permitido
irse granjeando adeptos en los seguidores de diversos movimientos, a pesar de
que las lealtades partidistas en muchas ocasiones le impiden obtener el apoyo
en bloque de otros partidos en la Asamblea Legislativa, que además adolecen de
liderazgos naturales. En el actual marco de pluripartidismo fragmentado,
que muchos quisieron obviar durante el proceso del referéndum -inclusive
pretendiendo que la unión de partidos y grupos de interés por un tema en
particular iba a trascender posterior al mismo- una buena comunicación política
es clave y le podría permitir al Presidente tentar a diputados de otros
partidos a que lo apoyen en determinados proyectos, haciéndolos comprender la
diferencia entre disciplina de partido y lealtad nacional.
Esta visión suprapartido del Presidente le permite desafiar a coaliciones o
partidos políticos atrapalotodo, que se acomodan a las coyunturas en aras de
cautivar adeptos en temas específicos, más preocupados por las opiniones que
por las actitudes. Más aún cuando estas agrupaciones cometen el error de
menospreciar la inteligencia del ciudadano, que tarde o temprano se da cuenta
del acontecer político. En estos momentos no se puede cuestionar el
respaldo popular que mantiene la gestión presidencial, que sin dudarlo, con un
cambio importante en la concepción de la comunicación política sectorial -es
tal vez pronto para decirlo, pero en este tipo de análisis el riesgo hay que
correrlo- se podría fortalecer y ser visualizado por los ciudadanos como un
gobierno para ocho años. Así las cosas, y si los logros lo respaldan,
seguramente el Partido Liberación Nacional seguirá por un período más en el
gobierno, sin embargo la figura presidenciable deberá salir del actual
gabinete más que de las estructuras partidistas, pues sería la única manera en
que el ciudadano lo identifique y lo vote como la continuidad de una gestión
exitosa, por lo que es momento de estar atentos a que figuras empieza a
descollar en el Gobierno del Dr. Arias Sánchez.
* Politólogo"
Saludos cordiales
Rodolfo
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