Lindo artículo del Dr. Vicente. Me gusta su primera reflexión, que
posiblemente nos la hemos algunos de nosotros: “Es triste llegar a mi edad y
no saber si soy de izquierda o de la derecha”.

 

Don Carlos subraya los temas socialdemócratas: corrupción, transparente
electoral, pobreza, educación, salud, cultura, vivienda y comida para todos.
Esos temas son válidos en la socialdemocracia actual. Luego incorpora otras
reformas institucionales importantes, entre ellas la nacionalización
bancaria y el ICE. Un dato importante es que el 80% de la población era
campesina.

 

Me parece que don Carlos pone en evidencia parte de la transformación que ha
sufrido el país y que obliga a procesos de adaptación, en el marco de los
mismos principios. Por ejemplo, el ICE era fundamentalmente electricidad
(monopolio natural) y telefonía fija. No existían las comunicaciones
inalámbricas y tampoco Internet. En las reformas actuales, el ICE mantiene
lo que fue su origen. Pero la velocidad del cambio y el reto a la innovación
tecnológica diaria es, a mi juicio, la principal razón para no ampliar el
monopolio al TIC. Como es del conocimiento de la mayoría de los listeros, el
monopolio de las comunicaciones no existe legalmente en CR. Lo que las
reformas harían sería aceptar el derecho a la competencia en el sector TIC. 

 

Obviamente, con el 80% de la población campesina, no hay posibilidad de
mantener la pobreza en niveles aceptables socialmente. De hecho, la pobreza
guarda una relación directa con altos niveles de población en actividad
agrícola. No nos dice don Carlos, que en algún momento el grueso de los
campesinos, se convirtieron en trabajadores de manufactura en los
principales centros del país y hoy buena parte de sus descendientes se
encuentras en el sector servicios. Este es otro cambio importante para el
país.

 

Pero, esencialmente, el dilema de las izquierdas y derechas pasa por dos
elementos importantes. El primero es la inversión estatal en empresas
productivas, llámese ICE, INS, licores, CNP, presunta refinería de petróleo,
entre otros. Como socialdemócrata no veo imperativos sociales a favor de
mantener algunas de estas empresas en manos del estado. Confieso que me
gusta el ICE como institución y que apoyo su mantenimiento como empresa
pública. Pero, de una manera general, un estado ineficiente, con más del 40%
del producto interno bruto generado por sus instituciones, es inequitativo e
injusto, porque impide que los beneficios de esos recursos le lleguen a la
población. E igualmente, porque el estado regulador es la figura principal
del nuevo entorno y no estamos regulando en forma apropiada, especialmente
el sector financiero. En contraste, me gustaría, como ciudadano y como
socialdemócrata, ver al estado recuperar la excelencia que alguna vez tuvo
en educación y salud públicas. Ambos son elementos esenciales de nuestro
bienestar colectivo y debemos de proteger su naturaleza predominantemente
pública.

 

El segundo elemento es cuánto podemos los socialdemócratas apoyar el
desarrollo del mercado como generador de riqueza. Me parece que en este
punto, la ideología, más que la lógica, nos hace malas jugadas y nos
distancia algunas veces, talvez en forma innecesaria.

 

Finalmente, don Carlos hace un apoyo explícito a don Oscar Arias. He tratado
de argumentar en función de programas y no de individuos, evitando en
algunos casos meter a OAS en mis argumentaciones. Pero en todo caso, don
Carlos me hace reiterar lo que ya he dicho en este foro muchas veces: ¿cómo
es que el cambio fundamental en la orientación de los recursos, principal
mérito del actual Gobierno, no ha sido suficiente para generar algún nivel
de cohesión interna entre todos, repito, todos, los liberacionistas? Por
supuesto, no hay una forma única de matar pulgas y es posible que otras
medidas podrían profundizar el buen curso que lleva la Administración PLN,
pero, he aquí otro misterio, tampoco vemos en el foro discusiones de fondo y
contribuciones sobre formas alternativas o complementarias de alcanzar las
metas de equidad y justicia para nuestros conciudadanos. 

 

Gracias a Melvin por distribuir el artículo y gracias a don Carlos Ml
Vicente por compartir su opinión con nosotros. Eduardo

  _____  

De: [EMAIL PROTECTED] [mailto:[EMAIL PROTECTED] En
nombre de melvin saenz
Enviado el: lunes, 19 de noviembre de 2007 9:32
Para: lista pln
Asunto: [Lista] Gran artículo de don Carlos Manuel Vicente Castro

 

DE  LA DERECHA O DE LA IZQUIERDA 
 

Dr. Carlos Ml. Vicente C.

Ex ministro y ex diputado PLN. 
 

Es triste llegar a mi edad y no saber si soy de la izquierda o de la
derecha. 

Recuerdo mis años de adolescente – 1940 y pico – con mi uniforme gris del
Liceo de Costa Rica, dando mis primeros pasos en política, en el “ Centro
para el Estudio de los Problemas Nacionales”.   

Por esos días, no cabía duda de que ese grupo era de izquierda, y luchaba
por programas sociales, de los que carecían los gobiernos liberales: lucha
contra la corrupción , transparencia electoral, lucha contra la pobreza,
educación, salud, cultura, vivienda y comida, para todos.     

Como esas conquistas no fue posible lograrlas por los métodos democráticos,
Don Pepe optó por el camino de las armas y el 11 de marzo de 1948, se oyeron
los primeros tiros que terminaron  a mediados de abril, en que los
dirigentes del gobierno tomaron un avión y se auto exiliaron.  

Un mes de revolución y un sonoro triunfo, al que siguieron gobiernos Social
Demócratas que hicieron suyo el mensaje de los jóvenes del Centro de
Estudios: lucha contra la corrupción, transparencia electoral, lucha contra
la pobreza, educación, salud, cultura, vivienda y  comida, para todos.    

Yo tuve participación en esos acontecimientos, que se iniciaron a las pocas
semanas de haber obtenido mi licenciatura  en la Universidad de Costa Rica. 

No quise trabajar en el gobierno, tenía mis planes preestablecidos, así que
me fui a estrenar mi título a Golfito.  

Una mañana, calurosa como todas, para leerlo, abrí el Diario de Costa Rica,
propiedad de Don Otilio Ulate, y cual no sería mi sorpresa, cuando en las
dos páginas centrales, apareció una vieja foto mía y con letras moradas, no
del Saprissa, sino del Partido Social Demócrata, anunciaba mi candidatura
para Constituyente por ese partido.     

El Sr. Sanderson, gerente de esa Compañía que era dueña de las calles, las
plazas, del Hospital, de la Iglesia, se enfureció porque un “comunista” (ese
era yo), había sentado sus reales en su enclave.   

Una mañana, a primera hora, llegó su abogado a entregarme personalmente un
memorando, que me enviaba el inglés Sanderson, en el que me prohibía
traspasar el portón que dividía  la Zona Americana donde vivía él, con los
altos empleados, con las  Zonas Amarilla y Gris en la que vivían los
empleados que ganaban ingresos bajos.     

Confundió Costa Rica con Sur Africa.  

Naturalmente, jamás acaté esa orden. El desenlace lo dejo para otro día. 

Don Pepe en sus administraciones marcó un recto camino Social Demócrata que
inició con la nacionalización bancaria, la regulación de precios al
productor y al consumidor, con la Doctrina de Salarios Crecientes y la
creación del ICE. 

En muy pocos meses bajó la pobreza del 60% al  20%, la población era 80%
campesina.  

Pasaron los años, tres de esos cuatro pilares del Programa Social Demócrata,
de Don Pepe desaparecieron pero los ideales continuaron. Había que buscar
nuevas medidas.  

Después de varios lustros de estancamiento, el país volvió a engrosar su
economía gracias al incremento de las exportaciones, las nuevas inversiones
y al turismo, el país se encaminaría de nuevo a la prosperidad.   

El jueves 1° de marzo de 2007 amanecimos con la gratísima noticia de que la
pobreza, por primera vez, había bajado un 3.5%  por primera vez en 20 años,
unas pocas semanas antes nos enteramos del esfuerzo del actual Gobierno de
asumir la deuda del Banco Central, lo que bajará la inflación, el más
injusto impuesto para los pobres. También cancelará la deuda con la Caja de
Seguro Social, que redundará en mejores servicios de salud y en la
adquisición de equipo de la última generación, se triplicó o cuadruplicó o
se humanizó, para ser más exacto, la pensión para los no asegurados, no
contribuyentes  vale decir, para los pobres. Todas, medidas
socialdemócratas, por las que tanto luchamos los jóvenes de los años 40 y 50
y Don Pepe a partir de 1948.       

Pero, ahora resulta para algunos, que la actual es una Social Democracia
Neoliberal, a pesar que están haciendo realidad los principios por los que
hemos luchado desde el tiempo del “Centro para el Estudio de los Problemas
Nacionales”.   

Tal vez esos señores consideraron que para ser de izquierda hay que
aborrecer a los ricos, sin percatarse que los ricos son los que producen la
riqueza que permite ayudar a los pobres. 

O será que consideran que hay que aborrecer a los gringos, sin pensar que su
Imperio es el “ menos peor” de cuantos recuerda la Historia y que ellos se
comportan como el pariente rico, importa para nuestros planes de desarrollo.


Que me considere de izquierda o de derecha no me desvela, porque en el
trayecto de mi vida he conservado los mismos ideales. 

Ayer luché, hoy lucho, mañana lucharé, por conservar nuestro sistema
democrático, nuestra libertad, nuestras instituciones, la transparencia
electoral y por mejorar la calidad de vida del costarricense: salud,
educación, comida y techo.    
 

Ayer creí en el Centro de Estudios para los Problemas Nacionales y en Don
Pepe. Hoy creo en Oscar Arias. 

  

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