- - - Servicio Informativo "Alai-amlatina" - - -

La ronda de los precios

Antonio Peredo Leigue

ALAI AMLATINA. 19/11/2007, La Paz.- Que el estaño haya sobrepasado su
precio más alto desde la Segunda Guerra Mundial y el petróleo esté
bordeando los 100 dólares, puede significar una excelente oportunidad
para Bolivia. Pero, en otra perspectiva, podría ser la repetición de una
historia de frustraciones.

Hagamos abstracción, siquiera por unos momentos, de las grescas casi
infantiles en que nos enredamos unos contra otros a propósito de
cualquier tema. Tratemos de ubicar, la situación económica mundial y su
incidencia en el proceso que vive Bolivia. Este no es, no puede ser, un
ejercicio exclusivo de los economistas. Todos estamos obligados a
interesarnos en esa perspectiva; además, la historia de los pasados 50
años, nos da los elementos de juicio suficientes para comprender tal
proceso.

Si nos situamos en 1957, encontraremos que la reconstrucción de Europa
marchaba a toda marcha y Estados Unidos, en su reciente papel de
gendarme internacional, buscaba asentar su dominio en el Asia. Los
precios internacionales de las materias primas eran bastante altos.
Pero, por otra parte, el petróleo es muy barato y permite un alto
consumo en el movimiento de los grandes aparatos de guerra.

Aún así, o talvez precisamente por sus exigencias bélicas en la amplia
extensión del Asia, era importante para la potencia norteamericana
mantener un control estricto sobre esos precios. Basta recordar el
“dumping” del estaño que bajó bruscamente la cotización internacional de
este mineral, como respuesta a la nacionalización de las minas en
Bolivia. Algo similar haría con los recursos de otros países
latinoamericanos.

Una década después, tales precios estaban en caída lenta. Se atisba una
crisis que, a comienzos de los años ’70 estallará con el alza en el
valor del petróleo. La OPEP (Organización de Países Exportadores de
Petróleo) ha tomado el control de su producto y fijado el precio que,
hasta entonces, era manejado por las transnacionales.

Esa crisis produjo una corta etapa de excelentes precios para las
materias primas y dinero a bajo costo. Fue el momento de los grandes
endeudamientos y los proyectos faraónicos de las dictaduras militares
encaramadas en nuestros países. A fines de esos años ’70, la situación
se revirtió con gran rapidez.

Estados Unidos había controlado la situación y buscó deshacerse de las
dictaduras que había propiciado desde los años ’60.

Hace 25 años, la informática y la computación ya eran la gran industria
mundial y, las materias primas, carecían de interés; al menos, esa era
la versión que se encargaban de difundir los grandes analistas
internacionales.

Pero el consumo de energéticos y, en consecuencia, de hidrocarburos, iba
en aumento. Pese a los satélites, la televisión por cable y los
celulares, el transporte físico aumentaba sin control… y el petróleo
escaló hasta las nubes.

En esa línea, aparecen los indicios de una nueva etapa de mejoramiento
en la cotización de las materias primas. Hasta aquí, pareciera que se
trata de una secuencia de alzas y bajas que se deben, básicamente, a la
especulación de las bolsas.

Pero no es así. Han aparecido factores que, hasta hace veinte años, ni
siquiera se tomaban en cuenta. China e India, los dos países con más
población en el mundo (más de 2 mil millones de habitantes entre ambos)
están desarrollando una economía de mercado que supera, en demanda, la
del resto del mundo, exceptuando las grandes potencias.

Cemento, hierro, minerales, han sufrido una elevación de los precios,
como resultado de la construcción y el transporte en esos gigantes.

Pero, de otro lado, la economía de Estados Unidos entró en una crisis
recesiva, a consecuencia de los enormes gastos que significan sus
aventuras en Afganistán e Irak. La Unión Europea, que se beneficia con
el aumento en el valor de su moneda, sabe que a corto plazo pagará
también las consecuencias de esa situación. Por lo pronto, su desarrollo
económico se ha visto frenado.

¿Cuáles son las proyecciones en América Latina? Dependen, por supuesto,
de las políticas que desarrollemos en los próximos años. Si nos dejamos
llevar por la ilusión de potenciarnos individualmente, repetiremos la
experiencia de las décadas anteriores: gastos faraónicos y endeudamiento
empobrecedor. La alternativa es concretar la integración regional.

¿Por qué? Tanto Estados Unidos como la Unión Europea nos están dando
muestras de que, la integración regional, es el curso correcto que
debemos asumir. Lo hacen, por supuesto, tentándonos con el facilismo de
los tratados de libre comercio. De ambas vertientes, nos apremian para
asociarnos con ellos, solitarios o en conjunto. Lo importante es que
relacionemos todo nuestro comercio con los países desarrollados, para
continuar en la situación de dependencia.

La integración regional, como alternativa, siempre ha sido la respuesta
correcta, pero nunca la asumimos. Nos dejamos arrastrar, en cada
ocasión, a los cautivadores programas de las grandes potencias. La
integración ha sido sólo un discurso que reservamos para los encuentros
internacionales.

Hoy, estamos en condiciones de hacer realidad ese proyecto que fue
entrevisto por libertadores hace casi dos siglos.

¿Cómo hacerlo? Partiendo de nuestras debilidades. Por supuesto que
debemos usar las fortalezas que tenemos, pero estableciendo la
estructura integradora en base a la solución de las carencias y
dificultades que nos han dejado las potencias.

Concretamente, en este momento, enfrentamos una crisis energética en
toda la región. Es una crisis de crecimiento. Una crisis que no se
resolverá concertando tratados con la potencia norteamericana o europea.
Sólo es posible hacerlo, usando nuestros propios recursos para cubrir
nuestras necesidades. En otros términos: lo que es nuestro, debe servir
para nuestro desarrollo.

Hablamos de la región, no de un país y menos aún de una provincia o
departamento. Los recursos energéticos deben usarse en el desarrollo
regional, a condición de que tal desarrollo sea compartido. Quienes
tenemos los recursos primarios debemos recibir apoyo para
industrializarlos. Quienes requieren de esos recursos, deben recibirlos
en condiciones de hermanamiento. Esa es la base de la integración. De
otra manera, manejando nuestros recursos como simple mercancía, nunca
saldremos del círculo vicioso de auge y caída de nuestra economía que se
repite desde hace centenas.

Bolivia tiene tanto el desafío como la llave de la integración. No sólo
por el gas, sino por un recurso mucho más valioso: el agua. Estando al
centro del continente, somos proveedores adecuados del energético,
siempre que desarrollemos la electrificación, la agricultura y la
ganadería, así como la industrialización de nuestras materias primas.

En cuanto al agua, tomando conciencia de que, desde nuestros nevados
comienza a correr el agua que nutre las grandes cuencas del Amazonas y
del Plata, estamos obligados a implementar una política que haga, de ese
recurso hasta ahora malgastado, en un recurso racionalmente manejado.
Las grandes represas construidas entre Brasil, Paraguay y Argentina, han
mostrado su insuficiencia, pese a lo gigantesco de esos proyectos.
¿Otros más de esas o mayores dimensiones, solucionarán la crisis
energética? Todo indica que, al contrario, crearán mayores bolsones de
miseria en los mismos países en que se construyan.

Bolivia puede enfrentar exitosamente esa tarea: hacer que el agua sea un
recurso racionalmente útil para toda la región.

Estamos en el centro de Sudamérica. Somos la llave para un real acuerdo
sudamericano.

- Antonio Peredo Leige es periodista y profesor universitario boliviano.
Fue director del semanario ’Aquí’ y candidato vicepresidencial del MAS
en las elecciones de 2002. En la actualidad es Senador de Bolivia.


Más información: http://alainet.org
ALAI - 30 AÑOS
______________________________________
Agencia Latinoamericana de Informacion
email: [EMAIL PROTECTED]

_______________________________________________
Blog: http://www.pln.or.cr/blog
Lista de correos
[email protected]
Para desinscribirse o cambiar su configuración
http://lista.pln.or.cr/listinfo.cgi/lista-pln.or.cr

Responder a