Revisando las efemérides de hoy 20 de noviembre (ver más abajo), noté esta
sobre don Rogelio Sotela y como me honro de tener amistad con don Hiram Sotela
(excombatiente del 55 por cierto) uno de sus hijos, le pedí a él si de
casualidad tenía el poema, con la idea de compartirlo con la Lista. Pues bien,
aquí está el poema.
Don Rogelio fue dueño de la ya desaparecida Radio Titania y el creador del
famoso personaje de los años 40s "Chachalacas", y como podemos ver un excelente
poeta también, además de abogado.
20 de noviembre de 1932, HACE 75 AÑOS, Rogelio Sotela ganó el primer premio en
un concurso literario realizado en Buenos Aires, Argentina, con su poema "La
voz del sillencio". El certamen fue convocado por la revista "La Acacia" y el
Ateneo "Bartolome Mitre".
Aprendamos a hacer del alma un diamante:
a cada golpe del mundo, una faceta más,
para que un día sea toda luminosa.
(De mi padre Rogelio Sotela 1894-1943 abogado y poeta costarricense)
La voz del silencio
Poema
(Rogelio Sotela)
El desierto es menos peligroso de lo que os
lo figuráis: su impenetrabilidad os llena la
mente de visiones extraordinarias, y sois
vosotros mismos quienes pobláis de fantasmas
su soledad y de voces fatídicas su silencio.
Almafuerte
De <Evangélicas>.
El sol opaco luce blanco como un escudo
sobre la tolda egipcia del cielo que se hastía;
se abre el horizonte sobre el desierto mudo
y nada turba el alma de aquella lejanía.
Y bajo el cielo finge
una idea perenne la eurítmia de la Esfinge.
Apenas si se notan en la amplitud lejana
los nómadas tibúes de razas ancestrales,
y es sólo un punto negro la triste caravana
que avanza lentamente sobre los arenales.
La mole de la Esfinge geometriza un remanso
que parece en el suelo una tendida alfombra
y allí bebe la triste caravana descanso
al amparo propicio de la esfíngica sombra.
Uno de aquellos nómadas súbitamente salta,
(quizá un poeta loco o un sonador proscrito)
- las manos imprecantes buscando lo infinito,
asombrados los ojos que la visión exalta,-
y conjura al silencio con el clamor de un grito.
Entonces oye las voces que están dentro de él mismo
y siente que dialoga con la quietud enorme;
la boca de la Esfinge la ve como un abismo
que se abre, y por la grieta dilatada y deforme
las voces de la Nada salpican el mutismo.
La voz de la esfinge
Beduino que interrogas cerca a mi sombra, atiende:
yo soy la <pensativa confirmación>. Presencio
el derrumbar constante que la vida comprende
y sé que, perdurable, sobre todo se extiende
la voz serena y honda del Alma del Silencio.
Todo esta designado por la voz de la mente
con el divino encanto de su clarividencia.
El alma de las cocas en todo se presiente
porque una voz silente
las anima y las nombra y les pone conciencia
. ..................................................
Las voces de clepsidra del Tiempo en que me pierdo
donde palpita el germen callado de la sombra;
la voz llena de encanto que vivo en el recuerdo
cual un fiat milagroso que conjura o que nombra.
El verbo luminoso que en las pupilas arde
con el lenguaje vivo que todo lo precisa;
la voz contemplativa con que muere la tarde
o la que prende un hilo de luz en la sonrisa.
La voz meditativa del mar, la de los astros
que tanto fraternizan al darse sus reflejos;
el alma resignada que tienen los espejos
que lo reciben todo y en nada dejan rastros.
Cada cosa es un símbolo que habla bajo el cielo:
la callada tristeza que deshoja la luna,
la voz con que la ausencia se inicia en un pañuelo,
el frío del sepulcro o el canto de la cuna...
Está colmado todo de una voz silenciosa
que la mente adivina como en un luminismo:
en todo está el enigma de la voz fabulosa
con que el ciego Tiresias vierte su profetismo.
Elocuente el asombro cuando crepita Roma,
estridente es el gesto de Omar de Alejandría,
lapidario el silencio cuando Erostrato toma
la tea apocalíptica que luego lo gloría
y en los siglos lo asoma.
Canta una maravilla Mausolo por su tumba;
un grito libertario vibra entre las cadenas;
añora el Coliseo con voz de catacumba
y esta Grecia en las ruinas del Partenón de Atenas.
Todas las cosas tienen un ritmo sempiterno
y muéstranse en el signo de un liquen milenario
donde se advierte todo porque todo es eterno
y en todo está el milagro de Cadmo el legendario.
Los viejos monolitos, igual que palimpsestos
desdoblan jeroglíficos y descifran arcanos;
es elocuente y viva la voz que hay en los gestos
y tienen un lenguaje los signos de las manos.
La beatitud solemne que vierten los misales,
los Cristos que se abren en cruz en los sagrarios,
la angustia de las cárceles y de los hospitales
en donde, como sombras, para curar los males,
van las hermanas buenas cargadas de rosarios...
Se define una guerra con los trazos, y es honda
la mudez imperiosa que tiene ese momento.
La fabula en el tiempo los símbolos ahonda:
aun vemos a Polícrates arrojando en la onda
su anillo que le vuelve cual vuelve un pensamiento.
Moisés habla en el hondo magismo de su vara;
Leonardo y Fidias viven la fe de sus creaciones,
y como un puño adusto que el tiempo nos dejara
se alza el grito de piedra que dieron Faraones.
La mente pone en todo el perfil de una forma,
hace vivir la vida a mundos ilusorios
y es germinal impulso que todo lo transforma:
Pitágoras, un símbolo: su tabla es una norma!
Arquímedes, un grito: los espejos ustorios!
La chispa legendaria que roba Prometeo
es una voz que abre todas las comprensiones;
el péndulo callado que viera Galileo
es ley de isocronismo de las oscilaciones.
Todo vive con todo una vida infinita:
la angustia que comprime la boca de Laocoonte,
el trípode espantoso de Casandra que grita,
el himno de esperanza que canta un horizonte,
la piedra silenciosa de Sísifo que sube...
Un círculo es la mente donde todo gravita:
estrella, flor, idea, dolor, ensueño, nube...
Nada cambia en la quieta gestación del abismo
y todo es uniforme bajo el sereno espacio:
el sol que contemplaron en los valles del Lacio
siempre ha de ser el Agni que ilumina lo mismo.
Y continuó la Esfinge sobre ese mar de arena:
¿No hay algo que a mí misma me ata con la pena?
¿No hay algo entre los hombres y en mi que nos restringe?
El treno de mis voces por todas partes suena
y todo lleva el sello borroso de la Esfinge.
Edipo oyó el asombro de lo que yo evidencio,
pero en mis senos bebe la humanidad Silencio!
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . .
Después, la voz humana se oye que monologa:
Todo esta entre el vacío como dentro una cuba
que equilibra la muerte, que el dolor desahoga...
La eclosión es la misma si se mata o se incuba...
¡El hombre es solo un signo viviente que interroga!
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . .
La noche fue cayendo sobre el desierto mudo
como un velamen tibio; y en la extensión lejana,
mientras el sol caía lo mismo que un escudo,
al paso de la carga siguió la caravana...
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