Las FARC son un poder real, verdadero que existe en Colombia. Desconocer su
existencia y su fuerza fáctica es estúpido. Yo que anduve por Colombia puedo
hablarles de la incidencia efectiva que tienen en la vida colombiana y en la de
los países vecinos como Ecuador, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, México,
Panamá y Venezuela. Sí hay que estar claro en que el conflicto colombiano es
diferente, bastante particular, que ha trascendido lo político para convertirse
en un cruel negocio y así como ahora se habla del uso del territorio
venezolano, en el pasado también se ha hablado de la utilización y la presencia
de las FARC en todos los países que mencioné antes, cada vez con el fin de
desviar la atención de situaciones internas colombianas de difícil manejo.
Saludos,
Melvin Sáenz
Carlos Revilla <[EMAIL PROTECTED]> escribió:
A propósito de los desertores, fuentes de inteligencia y diplomáticas que
ahora adquieren cuerpo en EL PAIS, me parece importante ver la otra cara de
la moneda. La siguiente entrevista es de Rodrigo Granda, conocido
internacionalmente como "canciller de las FARC", donde se refiere en
concreto al tema del narcotráfico y al presunto involucramiento de las FARC.
Es información de primera mano sobre la visión de las FARC sobre muchos
temas de actualidad, pues la entrevista se desarrolló en La Habana, en el
mes de octubre recién pasado.
¡Ojo! Esto no significa que estemos de acuerdo, o que queramos apoyarlos
políticamente o cosa parecida.
C.R.
-
02 de Octubre de 2007
La guerrilla en Colombia: El fin y los medios
Por: Rodrigo Granda / Tomado de www.tinku.org
Entrevista realizada en Cuba a Rodrigo Granda, miembro de las FARC-
EP. "Las FARC somos un movimiento político-militar que hace uso del justo
derecho a la rebelión contra un Estado que practica una democracia de papel.
Nosotros lo que hacemos es responder a una guerra que se nos impuso desde
las altas esferas del poder en Colombia. Contra nosotros se ha utilizado
durante décadas el terrorismo de estado como método de exterminio" , afirma
Granda.
"Las FARC-EP es un movimiento principalmente rural, y estamos en contacto
directo con esa realidad pero no tenemos ninguna potestad para obligar a la
gente a abandonar esos cultivos llamados ilícitos sin darles una alternativa
diferente" Juan Tortosa:Las FARC se consideran como un movimiento político-
militar que lleva a cabo una guerra social-insurreccioal contra el Estado
colombiano. A ese titulo las FARC hace prisioneros a policías, soldados,
oficiales y mercenarios. Las FARC han decidido secuestrar igualmente a
personalidades civiles representativas del aparato estatal colombiano. En
fin, ellas secuestran también a civiles cuya liberación estaría condicionada
al pago de rescates. SI nadie puede negar que un ejército toma como
prisioneros a sus adversarios armados ¿como pueden las FARC justificar el
encarcelamiento de civiles? ¿No piensan las FARC que tales prácticas tienden
a aislarlas de amplios sectores antigubernamentales de la opinión pública
colombiana?
Rodrigo Granda: La FARC, efectivamente, somos un movimiento político-
militar que hace uso del justo derecho a la rebelión contra un Estado que
practica una democracia de papel. Nosotros lo que hacemos es responder a una
guerra que se nos impuso desde las altas esferas del poder en Colombia.
Contra nosotros y nuestro pueblo se ha utilizado durante décadas el
terrorismo de estado como método de exterminio.
Desde luego, y eso lo sabe todo el mundo, que una guerra tal necesita
financiación. Esta guerra nos fue impuesta por los ricos de Colombia,
entonces son ellos los que tienen que financiar la guerra que
desencadenaron. Para ello las FARC-EP hacen retenciones de personas por las
cuales se cobra una recompensa de carácter económico, que es en realidad un
impuesto. Este dinero se destina al sostenimiento del aparato de guerra del
pueblo. Como usted tal vez lo sabe, nosotros hablamos de la construcción de
un nuevo poder, de un nuevo Estado. Si en Suiza, en Francia o en los Estados
Unidos alguien evade sus deberes de pago de impuestos, obligatoriamente ese
alguien va a la cárcel. El nuevo Estado que nosotros estamos forjando ha
determinado el pago de un impuesto para la paz. Eso significa que toda
persona, natural o jurídica y las empresas extranjeras que actúan en
Colombia y que obtengan ganancias superiores a un millón de dólares anuales,
deben pagar un impuesto para la paz equivalente al 10% de esas utilidades. A
los deudores se les anuncia que deben entrar a conversar y a cancelar dicha
suma con los responsables de finanzas de las FARC. Si no lo hacen, desde
luego, esas personas, son retenidas y llevadas a prisión hasta que paguen y
cumplan con sus obligaciones con quienes asumimos esta obligación del Nuevo
Estado, construido y liderado por las FARC, actuando como Ejército del
Pueblo.
Ahora bien, dentro de las operaciones militares, caen en poder de las FARC
algunos oficiales, suboficiales, policías y soldados que están actualmente
retenidos en calidad de prisioneros de guerra. De igual manera, en estos
enfrentamientos también pueden caer en poder del enemigo algunos prisioneros
de nuestro lado, quienes luego de juicios sumarios y amañados, están pagando
hoy condenas supremamente elevadas en las diferentes cárceles del país.
Esto, desafortunadamente, es algo normal en el acontecer de la guerra. De
todas maneras, en medio del conflicto tan agudo que vive Colombia, es
posible que algunas de las retenciones de personal civil no sean bien vistas
por la población, digamos en forma general. Sin embargo consideramos, que al
publicar la ley 002, por la cual ciertas personas y entidades económicamente
poderosas deben pagar el impuesto para la paz, pues éstas ya están avisadas
y además tienen la posibilidad de discutir, arreglar su situación y cancelar
en el plazo fijado. Indudablemente, si logramos que esto se cumpla, en la
misma medida, irán disminuyendo las retenciones de personas.
En cuanto a que esto nos aparte de la población civil... es posible que haya
incidencia en eso, pero seguramente no va ha ser determinante, porque
grandes sectores de la población colombiana tienen pleno conocimiento de
que, generalmente, las FARC-EP solo retienen a personas cuya situación
económica es bastante solvente.
No se trata, de ninguna manera, de estar reteniendo personas por retenerlas.
En cuanto a los prisioneros de guerra, estos se guardan para intercambiarlos
en un canje de carácter humanitario, que esperamos se lleve a cabo muy
pronto. No olvidemos tomar en cuenta que en Colombia, la fiscalía y los
jueces especializados les imponen fuertes condenas a muchos guerrilleros y
guerrilleras detenidos (que tuvieron la suerte de no ser asesinados durante
la captura), condenas que prácticamente los tendrían de por vida en la
cárcel.
Porque la justicia en Colombia es y se aplica como justicia de clase y,
obviamente, a quienes hacemos uso del justo derecho a la rebelión, se nos
aplica también lo de "terroristas" , o lo de "secuestradores" . Sepa usted
que las sentencias a los revolucionarios oscilan entre 40, y 80 años.
Entonces, fíjese que esto del impuesto es una necesidad determinada por la
actual situación de la guerra que vive Colombia. Nosotros quisiéramos no
retener ninguna persona, ni civiles, ni tampoco de la alta oligarquía y
mucho menos militares... Pero la confrontación, la cotidianidad de Colombia,
impone que las cosas se desarrollen de esta manera, y no como nosotros
quisiéramos.
JT:La financiación de la lucha armada depende en buena medida del cobro del
impuesto revolucionario sobre el cultivo de la hoja de coca y sobre la
producción de pasta-base. También, y en una cierta medida, del cobro de
rescate obtenida por los secuestros. Si se inicia un proceso de paz: ¿podría
la guerrilla dejar de utilizar esas fuentes de financiación sin poner en
peligro su autonomía político-organizativa? En otros términos, ¿No hay al
interior de su movimiento fuerzas que intenten defender el statu-quo por
temor a que la desmovilización prive a las FARC de esas fuentes decisivas de
financiación y que ello conduzca a su marginación?
RG:Lo primero que hay que decir es que las FARC-EP siempre han sido un
movimiento autárquico, es decir se ha manejado con sus propios medios y no
ha dependido, ni antes, ni ahora, ni dependerá de ninguna financiación de
carácter extranjero, nosotros logramos desarrollar como FARC-EP una economía
inicialmente de subsistencia y luego factores de producción que nos permitía
mantener el movimiento. Las FARC-EP existen mucho antes de que en Colombia
se desarrollara el narcotráfico, o de que se adelantara una política
logística de retención sistemática de personas. Eso ha sido algo coyuntural.
Con los años las FARC-EP han diversificado su financiación con inversiones
de todo orden: en las altas finanzas dentro y fuera del país, en la
producción agropecuaria, la ganadería, la minería, el transporte, la
construcción y otras muchas inversiones productivas.
Ahora bien, es indudable que Colombia fue transformada por las políticas
neoliberales impuestas a base del terror que arruinaron el campo, en un país
productor de hoja de coca para el procesamiento de la cocaína, y esto obligó
a miles y miles de familias campesinas pobres a sobrevivir de la producción
de esta economía para no morir de hambre ante el arrasamiento a que fueron
sometidos sus cultivos tradicionales de café, maíz, plátano, sorgo, algodón
etc. Las FARC- EP es un movimiento principalmente rural, y estamos en
contacto directo con esa realidad pero no tenemos ninguna potestad para
obligar a la gente a abandonar esos cultivos llamados ilícitos y no darles
una alternativa diferente.
En los diálogos en el Cagúan (1999-2002), en el gobierno del Sr. Pastrana,
por iniciativa de nuestra organización guerrillera, se efectuó la Primera
Audiencia Pública Internacional sobre sustitución En dicho encuentro
articiparon la Unión Europea, Japón, Canadá, la ONU, el Grupo de Países
Amigos del Proceso de Paz en Colombia y los países acompañantes de los
diálogos. Los Estados Unidos fueron invitados pero no participó. Allí las
FARC-EP presentaron un proyecto viable para la erradicación de los plantíos
de hoja de coca en el municipio de Cartagena del Chairá, en el departamento
del Caquetá, que por ese entonces ocupaban unas ocho mil hectáreas.
Nosotros queríamos lograr que la comunidad Internacional se comprometiera
con una alternativa diferente a la represión y se realizara inversión social
en el área para forjar allí un "laboratorio experimental" , en la búsqueda
de caminos para erradicar esos cultivos y luego extender el experimento a
otras zonas del país y posiblemente del continente: Ecuador, Perú y Bolivia.
Esa propuesta sigue vigente. Igualmente creemos que la legalización de la
droga contribuiría a la solución del problema.
Economistas como Milton Friedman y revistas tan prestigiosas como The
Economist lo reconocen así. Esto tiene su razón de ser: al tratarse de un
negocio clandestino la rentabilidad, por la rotación del capital, es
impresionante. Actualmente se calcula que circulan en el mundo seiscientos
ochenta mil millones de dólares como producto del narcotráfico y no hay
crimen que no se cometa por hacerse a esa enorme cantidad de dinero.
Es en primer lugar un problema económico, luego político y desde luego ético
y moral pero si se eliminan las exorbitantes ganancias, el incentivo
fundamental que es la ganancia sobre la inversión, se anularía y los Estados
podrían controlar el mercado. Algo parecido a lo que sucedió, guardadas las
proporciones, con la legalización del whysky y del tabaco en los Estados
Unidos en la época de la mafia de Al Capone y compañía en los años veinte.
Lo que sí tiene que quedar claro, y lo hemos demostrado ante la comunidad
nacional e internacional es que las FARC-EP no somos, de ninguna manera, ni
de lejos, narcotraficantes. No estamos mezclados en la producción,
transporte, comercialización o exportación de narcóticos. Por el contrario,
Las FARC-EP está dispuesta a trabajar con la comunidad internacional y con
el mismo gobierno de los Estados Unidos en la solución de este grave
problema que azota al mundo.
Nuestra organización ha implementado el cobro de un impuesto a los
compradores de la pasta de coca que tienen que entrar a las áreas donde
estos cultivos existen y nos movemos nosotros; este cobro se efectúa como
forma de control a los abusos cometidos contra los campesinos cultivadores.
Desde luego nosotros no cumplimos funciones de policía. Es el Estado
colombiano el que debe controlar esta áreas y este, hasta el presente, ha
sido incapaz de hacerlo, a pesar de los miles de millones de dólares
aportados por el gobierno de EEUU para acabar con este negocio. Además, hay
que tener en cuenta que el dinero proveniente por ese impuesto es una
cantidad ínfima frente a los gastos del aparato militar de las FARC-EP. En
cuanto a la retención de personas hay que decir que esos recaudos también
ayudan al mantenimiento económico de las FARC, pero no son los decisivos.
El fin último de las FARC-EP no es el "acomodamiento" de su personal
directivo, de su jerarquía o de sus combatientes. Para nosotros el dinero es
un medio, algo que puede ayudar en la consecución del fin político
estratégico de las FARC-EP, que es la toma del poder para realizar los
cambios políticos, económicos, sociales, ecológicos y de todo orden que el
país necesita y reclama. Entonces, la financiación es solamente un medio
para lograr estos fines. Nadie en las FARC-EP aspira a convertirse en un
multimillonario. Ésta es una gran diferencia nuestra con los
narcotraficantes y paramilitares que buscan el lucro personal y "darse la
gran vida".
En cuanto a lo que usted dice de una posible desmovilización, eso no está en
los cálculos inmediatos de las FARC. Fíjese que ni siquiera hay contactos
con el gobierno del Sr. Uribe. Si se llegara un hipotético caso de parar la
guerra y pasar a otro tipo de acciones las FARC-EP tienen su "plan B", Pero
estamos hablando de supuestos ya que la realidad es otra. De otro lado, las
FARC-EP tampoco están y hacen la guerra por la guerra misma. Nosotros hemos
dicho que si cambia de medio ambiente político, y hay las condiciones para
el ejercicio de una política amplia, legal, sin temor a represalias, o a ser
asesinado; si se abren las compuertas de una democracia real, entonces
pudiéramos pensar en cambiar la forma de la confrontación militar como
respuesta a la situación que se implantara. A las FARC- EP le ha tocado en
todo este periodo del señor Uribe, y desde antes, hacer la oposición
política y la oposición armada al régimen, porque no ha habido ninguna otra
manera de poder expresar nuestro pensamiento. La burguesía colombiana es una
burguesía sanguinaria, retrógrada que lo único que entiende es el lenguaje
de las armas. Si no hubiéramos respondido a la agresión, ya nos hubieran
marcado con hierro al rojo vivo, y encadenado, como en la época de la
esclavitud.
JT:Las recientes movilizaciones de masas contra la violencia y los
secuestros han responsabilizado de estos, tanto al gobierno como a los
insurgentes. No representan estas movilizaciones un revés para la izquierda
en la medida en la que Álvaro Uribe ha sabido sacarles partido para desviar
la atención pública sobre su implicación en los escándalos de la
parapolítica?
RG:Las movilizaciones, como usted mismo lo dice tienen un sentido de repudio
a la violencia y mas a la violencia oficial y paramilitar. El pueblo
colombiano ciertamente, muestra fatiga por el enfrentamiento de carácter
militar, pero... ¿qué pueblo no lo haría después de cuarenta años de
imposición de la guerra por parte del régimen? El señor Álvaro Uribe trató
de capitalizar un movimiento en el cual, participaron sectores populares muy
cercanos a las FARC-EP, y hasta miembros de nuestra organización
guerrillera. Ahí, en esas movilizaciones se podían ver las pancartas
exigiendo el Intercambio Humanitario, la búsqueda del diálogo hacia la
salida política del conflicto social y armado que vive el país. Si usted
analiza los boletines de la prensa, radio o televisión, va a encontrar que
los más prestigiosos comentaristas del país criticaron el oportunismo
político del gobierno. Incluso hay que recordar, que en la ciudad de Cali
hubo un enfrentamiento público entre el Ministro del Interior y uno de los
familiares de los once diputados muertos en el fallido intento de rescate
militar ordenado por el gobierno el 18 de junio pasado. Luego, esa
afirmación de que el Presidente Uribe ha capitalizado las movilizaciones no
es cierta. Por el contrario en las últimas encuestas, después de estos
sucesos el señor Uribe aparece con una imagen desgastada y en "caída libre",
esto por primera vez desde que asumió la presidencia.
En cuanto al problema de la parapolítica, ésta venía siendo denunciada desde
hace más de veinte años por el periódico Voz, órgano del Partido Comunista
de Colombia, por las FARC-EP y por amigos demócratas en todo el país. Sin
embargo el Estado colombiano siempre ignoró esas denuncias. Hace un año y
medio yo tuve la oportunidad de hablar en la prisión de alta seguridad de
Cómbita, en la que me encontraba secuestrado, con el Comisionado para la Paz
del gobierno de Uribe, Dr. Luis Carlos Restrepo. En esa conversación
abordamos varios temas y entre ellos yo pude demostrarle que la política de
"seguridad democrática" impuesta por el Presidente, y el "plan Colombia"
había fracasado. Me dijo. "...mire, señor Granda, el Estado colombiano
ciertamente los ha combatido a ustedes con métodos no ortodoxos... " Esos
métodos a los que hacia referencia Restrepo son exactamente la parapolítica
y el paramilitarismo, porque este fue un proyecto fríamente calculado para
Colombia. Es una de las formas de expresión del fascismo, por las cuales,
sobre todo los monopolios financieros, el sector industrial y los
terratenientes se han beneficiado de toda la recomposición económica en
cuanto a la globalización y las privatizaciones en el país. Los negocios y
las ganancias que esos sectores han tenido, han sido extraordinarios. Así
mismo, lo que queda en este momento en el país para privatizar es mínimo,
eso nos indica que el período más agudo para impulsar el proyecto neoliberal
en Colombia, en cierta medida, esta pasando porque no queda ninguna empresa
estatal de importancia para vender a las transnacionales.
Por eso que ahora, el Estado, están intentando desmontar esos aparatos de
muerte que crearon como apoyo militar a su proyecto fascista y de imposición
del neoliberalismo, y en ese sentido pudiéramos hacer una comparación con el
Chile del General Pinochet. Recuerde que cuando se produjo el golpe de
estado en Chile de 1973, fue precisamente allí donde empezaron a implementar
las políticas neoliberales para el continente. El golpe de Estado
prácticamente aniquiló la resistencia popular, la clase obrera, las capas
medias de la población, el campesinado, he impuso la disciplina social de
los monopolios, es decir el fascismo al servicio del neo-liberalismo que
utilizó el terror en nuestra América como base para implementar su proyecto
económico y sus políticas ideológicas. Ahora en Colombia el establecimiento
se ve salpicado, son las instituciones, junto a los hombres que las
componen, las que están implicadas en la crisis ha que han conducido a la
nación. Colombia es uno de los países con mayor índice de corrupción en el
mundo. Se dijera que las instituciones colombianas fueron creadas para
proteger todas las formas de corrupción. Es por ello que el establecimiento,
para implementar sus políticas neoliberales echó por la borda todo sentido
ético en la política y ahora está recibiendo y pagando los costos de su
"maridaje" con el narco-paramilitarismo creado con la intención de eliminar
a la izquierda revolucionaria a cualquier precio.
Ese modelo y ese proyecto fascista para Colombia les han fracasado. Cuando
se viene el maremagno de denuncias, el presidente trata, obviamente de
evadir cualquier debate público, y crea cortinas de humo: la reelección, el
referéndum; el mundial de fútbol etc. Con el fin de distraer la opinión
pública nacional. Pero son de tal magnitud los escándalos, y la corrupción
reinante en Colombia que ninguno de estos "shows" publicitarios logra
desviar la atención del aspecto fundamental: la corrupción impuesta por la
mafia, el paramilitarismo y el narcotráfico -que son la misma cosa- para un
gobierno que es un gobierno de mafiosos que práctica una narcodemocracia.
JT: El ELN decidió recientemente deponer las armas. ¿En qué medida debilita
esto la lucha armada de las FARC, ya que en adelante el Estado colombiano,
el paramilitarismo y los Estados Unidos podrán
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