MÁS MERCADO Y MEJOR ESTADO PARA AMÉRICA LATINAPublicado en Foreign Policy 
Edición Española
MÁS MERCADO Y MEJOR ESTADO PARA AMÉRICA LATINA

octubre-noviembre 2007 [0]
José María Figueres [0]

El reto latinoamericano consiste en aprovechar su crecimiento para lograr en 
el futuro más mercado y un mejor Estado, aumentando así la cohesión social 
en la región.

El punto de partida para un análisis sobre cohesión social en América 
Latina –tema central de la XVII Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y 
del Gobierno celebrada recientemente en Santiago de Chile– está constituido 
por tres realidades. Primera, el crecimiento económico que ha experimentado 
la región de forma continuada en los últimos años. Segunda, el que pese a 
ese auge sigue siendo el continente con mayor desigualdad. Y tercera, que 
gracias al nuevo y mayor margen que permite el crecimiento, hoy se empieza a 
cuestionar mucho más en serio cómo actuar para disminuir la miseria y la 
brecha entre ricos y pobres.

El crecimiento de estos últimos cinco o seis años se debe principalmente a 
la bonanza de la economía global y el crecimiento de China. Estos dos 
factores han significado un verdadero empuje para las economías 
latinoamericanas. Ambos también apuntan a que el mundo se desplaza de la 
vieja relación alrededor del Atlántico (Europa y Estados Unidos) hacia el 
nuevo auge en el área del Pacífico (China, India y sus vecinos).

Frente a esta realidad, el reto latinoamericano consiste en cómo aprovechar 
esta bonanza para lograr en el futuro: mejor Estado y más mercado. Con 
políticas e instituciones públicas más eficaces se puede cambiar el 
paradigma de desarrollo hacia uno sostenible, y esto pasa por generar una 
visión a medio y largo plazo (la cohesión social no se logra en menos 
tiempo) que permita alinear las decisiones a corto plazo. Además, requiere 
poner igual énfasis sobre lo económico, lo social y lo ambiental. Por otra 
parte, con buenos marcos reguladores, que permitan al empresariado desplegar 
todo su potencial, se puede reforzar la competitividad regional para que el 
día de mañana el continente siga creciendo no sólo por el empuje externo, 
sino también gracias al tirón interno. Se necesita una competitividad basada 
en la eficiencia, la incorporación de la tecnología y el valor añadido, en 
vez de fundamentada en salarios bajos o en la depredación del medio 
ambiente.

Sobre los pilares de mejor Estado y más mercado es posible aumentar la 
cohesión social. Para facilitar y acelerar este proceso se pueden 
implementar algunos programas y proponer acciones concretas:

Subir la carga impositiva en América Latina. Con el auge económico de la 
región este es un buen momento para hacerlo. El analista económico español 
Guillermo de la Dehesa habla de la “Regla 20-40”. Se refiere a que con unos 
impuestos por debajo del 20% del PIB, una nación no se puede desarrollar y 
por encima del 40% el empresariado huye. La media de América Latina está por 
debajo del 20%. Finlandia y Suecia rondan el 40%, son países muy 
competitivos y al mismo tiempo tienen a Nokia e IKEA, dos empresas líderes a 
escala global en sus respectivos sectores.

Constituir un fondo de cohesión social a la europea con el apoyo de los 
bancos de desarrollo de la zona. España y Portugal son los mejores ejemplos 
de lo que éstos han sido capaces de conseguir. Hay que tener claro, sin 
embargo, que los fondos europeos son más bien de cohesión territorial o 
regional, puesto que la social se logra internamente en los países. Lo que 
sí permiten los fondos a la europea es que, al financiar obras como 
infraestructura, liberan recursos nacionales que pueden invertirse en 
programas sociales. Asimismo, cabe recordar que es necesaria una buena 
institucionalidad que los gestione con eficacia.

Un programa para la innovación y el intercambio de tecnologías de la 
información y de la comunicación, teniendo en cuenta la relación entre el 
PIB y la conectividad. Si se adoptan las medidas, por ejemplo, de Chile en 
relación a las compras del Estado en línea (sistema informático que permite 
unificar transacciones), o las de telemedicina en Brasil, o la de 
e-educación en Costa Rica y ahora en Colombia, los países latinoamericanos 
serán más eficientes y competitivos. La Secretaría General Iberoamericana y 
la Asociación Hispanoamericana de Centros de Investigación y Empresas de 
Telecomunicaciones lo tienen listo –requieren de un pequeño fondo de 
cooperación horizontal de aproximadamente 5 millones de dólares (unos tres 
millones y medio de euros)– ­para impulsar el programa hasta que logre masa 
crítica. Asimismo, en América Latina hay más de 3.000 millones de dólares en 
fondos sin utilizar para invertir en este campo, que provienen de las 
privatizaciones en el sector de las comunicaciones.

Copiar el programa europeo Erasmus de intercambio de universitarios y 
combinarlo con el de becas para estudios de postgrado de la Fundación 
Carolina en España. En la región podemos aprender mucho los unos de los 
otros. Facilitar la movilidad de los estudiantes e impulsar un programa 
masivo de ayudas para postgrados en Europa y Estados Unidos, beneficiará a 
los estudiantes a la mitad de su carrera profesional y evitará así la fuga 
de cerebros. Diez mil becas por año para completar la formación en EE UU y 
otras tantas para estudiar en el Viejo Continente se podrían financiar con 
una reducción del 20% del presupuesto de las embajadas de esos países en 
América Latina. Repartidas por igual, son 40 becas por millón de habitantes 
y, por ejemplo, a Chile le tocarían 640 por año, a Brasil 7.000 y a Costa 
Rica 180. Todos estos cerebros oxigenarían las perspectivas y ayudarían al 
crecimiento.

Prepararse para precios por encima de los cien dólares por barril de 
petróleo. Con potencias energéticas como las que tiene el continente, no hay 
excusa para no diseñar a corto plazo un plan de energía regional. A medio y 
largo plazo, hay que hacer lo necesario para colocar a América Latina a la 
vanguardia de los cambios que se avecinan en el mundo energético. Brasil ya 
lo está con sus vehículos flexibles (que funciona de manera indistinta con 
bioetanol o gasolina). En los próximos 20 años, este sector cambiará tan 
dramáticamente como lo hizo el de las comunicaciones en las dos últimas 
décadas.

Comprometerse a mitigar el cambio climático. No hay cohesión 
intergeneracional más apremiante que esta. Se tiene que ir más allá de una 
reducción en las emisiones de carbono y convertir a América Latina en un 
área neutra con respecto a estas emisiones antes de 2050. La región tiene 
las características para alcanzar este objetivo, así como debe y puede 
transformarlo en una buena oportunidad empresarial. Ya lo hace Wal-Mart, la 
compañía minorista más grande del mundo, y Duke Energy, la tercera empresa 
productora de energía a escala global.

Aumentar la cohesión social en América Latina es posible. Como todo en la 
vida, requiere trabajo y perseverancia. Es una causa justa, noble y ética, 
en la que debemos empeñar nuestro esfuerzo.

Dirección de origen:
http://www.fp-es.org/mas-mercado-y-mejor-estado-para-america-latina

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