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Jorge Berm�dez se despidi� de Rosario sin hacer demasiado ruido y se va
de la Argentina, pero tras de s� quedan las explicaciones del por qu� de
su partida silenciosa.
En una entrevista con Sportsya, el ex capit�n del Boca
multicampe�n cont� los pormenores de los privilegios de los que gozan los
hinchas m�s violentos de Newell�s, con el consentimiento de los actuales
dirigentes.
S- �Qu� fue lo que pas�?
JB- La verdad es que desde que decid� cortar relaciones con algunos
medios de Rosario, sin llegar a un veto, pero s� dej�ndoles de manifiesto
mi disconformidad por la forma que tienen de hacer periodismo y su falta
de profesionalismo, se convirtieron en los primeros interesados en
generarme conflictos. Por eso, una vez hechas las declaraciones
posteriores al partido ante Boca, ellos utilizaron mis palabras y las
tergiversaron, con el fin de lesionar mi imagen y enfrentarme con la gente
de Newell�s. As�, lograron que personas de la �barra brava� que rodean al
equipo y que tienen en la actualidad mucho poder se presentaran a hacer
alg�n reclamo.
S- �Cu�ndo los fueron a visitar los de la �barra�?
JB- Al d�a siguiente del partido con Boca. El jefe de la �barra� me
aguardaba dentro del vestuario, algo para m� in�dito en los a�os de f�tbol
que llevo en la Argentina. Yo hab�a llegado, como era habitual, al
entrenamiento, pero me encontr� con la desagradable sorpresa. En el
momento en que �l me ve, se encamina hacia m�, y de forma altanera me
exige que hablemos. A m� no me pareci� ni el sitio ideal ni la forma en
que deber�amos hablar, por lo que le expres� que no tenia nada que hablar
con �l en ese momento. Se molest� y, airadamente, me exigi� que lo
hici�ramos. Mantuve mi respuesta en su mismo tono y por poco nos vamos a
las manos, gracias a mis compa�eros ah� presentes se pudo evitar algo
mayor.
S- Entonces se fue...
JB- Para nada. Esta persona no se retir� del lugar, y despu�s de hablar
con el t�cnico me vino a pedir disculpas, que �l s�lo hab�a venido a
felicitarnos por la actitud que tuvimos ante Boca y que no quer�a que yo
me fuese en junio. Como es l�gico suponer, yo no cre� su explicaci�n.
Desde ese momento hasta el partido con Chacarita, algunos medios rosarinos
-despu�s de haber hecho con mis declaraciones lo que se les antoj�-
comenzaron a instar a la gente para que fueran a la cancha a demostrarme
su disconformidad. Mientras, los se�ores de la �barra� tambi�n gestaban,
con la anuencia de las autoridades del club, el espect�culo de insultos
que recib� en el estadio.
S- �Fue la �nica ocasi�n en que ocurri� en que el plantel
recibi� visitas de este tipo?
JB- No, dos d�as antes del partido contra Boca, cuatro se�ores se
apersonaron representando a la �barra brava� de Newell�s, molestos porque
dec�an que el equipo no ten�a actitud y alegando, seg�n ellos, que no
quer�amos a la instituci�n y que busc�bamos echar al presidente. Yo no
pod�a dejar pasar ese momento, y en representaci�n de todos mis compa�eros
all� presentes, les manifest� lo muy equivocados que estaban, y que los
problemas no eran de actitud, sino de desarrollo futbol�stico. Adem�s, les
dije que ten�amos un plantel que hacia todo lo que estaba a su alcance y
que el cambio de t�cnico y de sistema de entrenamiento hab�a llevado al
stress normal de un equipo, sobre todo por la juventud del plantel. Mi
defensa de la posici�n del grupo seguramente cre� malestar hacia mi
persona, pero era mi obligaci�n como capit�n la de exponer nuestra
verdad.
S- �Por qu� supon�s que ocurren estas cosas?
JB- Es que la realidad pol�tica de Newell�s hace que estos se�ores sean
mucho m�s �tiles para los actuales dirigentes, por eso y de all� su poder
y fuerza. Por eso siento que el club ha perdido ese vigor que lo destac�
durante varias d�cadas, haciendo emerger gran cantidad de jugadores que
continuaron su carrera con �xito, tanto en la Argentina como en el
exterior. El inter�s pol�tico, como �nico objetivo, parece haber culminado
con esa infraestructura deportiva sostenida por gente id�nea que permit�a
el crecimiento y el desarrollo de nuevos valores. Tanta desorganizaci�n e
improvisaci�n, me entreg� la sensaci�n de que no estaban dadas las
condiciones ni la receptividad necesaria como para que yo continuara en el
club, por eso prefiero dar un paso al costado.
S- Por otra parte, �por qu� se fue Veira?
JB- En cuanto a aquellos que gratuitamente me atribuyen el haber sacado
del cargo al �Bambino� Veira, s�lo tengo para decirles que me llevo un
grato recuerdo del �Profe� Veira como persona, y valorar� por siempre al
profesor Webber, como as� tambi�n a Esteban Pogany, dos grandes seres
humanos. Los jugadores de Newell�s que actuamos con el �Bambino� siempre
entregamos lo mejor para con �l y el club. Es m�s, el d�a en que el
�Profe� Veira dej� el cargo, igualamos con Independiente, de visitantes y
con 10 hombres.
S- �Por qu� tanto silencio y estas declaraciones?
JB- Es que no me interes� hacer demasiado barullo, adem�s, est�n mis
compa�eros en el medio y no quiero enturbiarles su clima de trabajo. Pero
m�s all� de mis explicaciones del caso, me gustar�a que quede claro que no
me arrepiento de nada de lo que declar� y manifest� despu�s del partido
contra Boca, que mucho menos arrepentido estoy de haber defendido el honor
de mis compa�eros ante estos se�ores �hinchas�, y que me voy con la
conciencia muy tranquila despu�s de exigir a mi representante que
rescindiera el contrato con la instituci�n, porque no puedo estar en un
club, donde todo es importante menos el profesional que se dedica a su
trabajo y a su familia.
S- �Y ahora qu� piensa Berm�dez?
JB- Que no me queda m�s que despedirme, con la misma tranquilidad con
la que llegu�, seguro de que hice lo que mi forma de ver la vida me exige
y reiterando que �siempre ser� de Boca�.
Jorge Berm�dez se dirige a Colombia con la mente puesta en el descanso,
pero con la idea de volver a lucir la camiseta del club de sus amores,
Boca. Aunque est� latente de que, en junio, sea la Liga de M�xico la que
lo vea participar. |