betancouour romana <[EMAIL PROTECTED]> wrote:  

betancouour romana <[EMAIL PROTECTED]> wrote:     Circular de Julio
   
  Destruir las Debilidades del Pasado
   
  El 23 de Febrero del 2004 apareció  en “Rebelión” un texto de José Atinoe 
Fiallo Billini, reproducido de la revista “Poder Popular” año 1, No. 2, 
titulado “Movimiento obrero dominicano: Enseñanzas históricas  y propuestas 
Alternativas” que es necesario criticar como parte del proceso de negación de 
toda la experiencia “comunista” producida en la República Dominicana e 
incentivar  a los auténticos revolucionarios a continuar  reflexionando en 
torno a los paradigmas teóricos que han guiado nuestra practica a fracasos 
sucesivos de cada una de las rebeliones proletarias.
   
  Lo primero que atrajo nuestra atención fue el nombre de la revista: “Poder 
Popular”.  ¿Qué es un poder popular desde el punto de vista del Comunismo y a 
partir de su instauración en América Latina, es decir, tomando como punto de 
referencia la experiencia cubana?  De entrada podemos afirmar que el concepto 
es una negación de la dictadura social del proletariado, esto es la abolición 
del sistema de trabajo asalariado entonces la destrucción de la estructura 
económica del modo de producción capitalista y su instrumento de dominación de 
clase, el Estado.  Dicho de otro modo, el “poder popular” ha significado el 
ejercicio de una tiranía capitalista que utiliza el terrorismo legal extremo 
del Estado en Cuba para reprimir no solo a la facción burguesa opositora sino 
también a los verdaderos revolucionarios, en nombre de la revolución y el 
socialismo.  ¡Una copia de la vieja práctica represiva estalinista!  La 
“Asamblea del Poder Popular” en Cuba es un órgano al servicio de la
 tiranía capitalista y su forma de “Estado Socialista” que la facción de 
izquierda de la burguesía mundial impuso en la Habana a partir de 1959.
   
  Después de esa aclaración en torno al significado que para nosotros tiene el 
nombre de la revista, nos gustaría invitarlos a reflexionar acerca de las 
lecciones extraídas de las décadas de los años cuarenta y de los primeros cinco 
años de la década de los años sesenta.  ¿Cuáles son las “enseñanzas 
fundamentales y propuestas básicas que pueden servir, en el momento presente, 
(2007) al trabajo revolucionario, que parte, claro está, de la posibilidad de 
una estrategia nacional, popular y socialista ante la hegemonía de estrategias 
burguesas y pequeño-burguesas en el movimiento obrero”?  Debemos recordar que 
la revolución comunista o es mundial o no lo es.  Entonces, y a pesar de que el 
primer paso revolucionario remite al derrocamiento de la facción “dominicana” 
de la burguesía mundial, la revolución social que se inicia en esta o aquella 
región o constelación de Estados tiene que expandirse hacia otros continentes 
imponiendo el modo de producción comunista o será aplastada
 en esta o aquella región o Continente.
   
  El texto en cuestión nos recuerda un conjunto de conceptos que nos permiten 
revisar la práctica cotidiana de los grupos que hoy se califican de 
“revolucionarios”: ¿Qué es trabajo revolucionario?  José Antinoe está bien 
claro que ello implica, siguiendo a Engels, “algo más que sindicatos y 
huelgas”.  El trabajo revolucionario, agregamos nosotros, remite a la apertura 
de un proceso que posibilite una practica radical contra la propiedad privada, 
un espacio para el sabotaje de la producción capitalista, para la selección y 
aniquilamiento de los agentes sociales del capital, un camino que conduce a la 
destrucción del aparato militar del enemigo de clase.  Más todavía, los obreros 
deben ser organizados en núcleos de trabajadores como órganos de la dictadura 
social del proletariado que tiene como objeto destruir también la sociedad del 
capital.  Es por eso que Engels consideraba los sindicatos como parte del 
aparato de Estado al servicio de la burguesía, de ahí que nosotros
 consideremos que los mismos, junto a la estructura estatal que conforman las 
Juntas de Vecinos y otros aparatos y órganos del Estado, tienen que ser 
destruidos.  Cualquier grupo que esté tratando de sistematizar una práctica en 
ese sentido tiene que ser calificado de revolucionario.  ¿Cuáles grupos se 
ubican en ese terreno?
   
  A partir de esa definición preliminar de trabajo revolucionario veamos ahora 
como  el autor del ensayo en cuestión explica la teorización realizada por el P 
“S” P y sus “consecuencias políticas: la derrota de la plataforma catorcista de 
la década de los sesenta”.  En efecto, el nombre, “movimiento revolucionario 
1j4” es un fraude revolucionario pues pretendía y luchó por la “revolución 
democrática….”, es decir capitalista, por la imposición de una forma burguesa 
de sociedad que superara la forma de tiranía capitalista encabezada por Rafael 
L. Trujillo.  El 14 de Junio tiene que ser ubicado, como correctamente lo hace 
Antinoe, en el marco de las luchas ínter burguesas por apropiarse de medios de 
producción y fuerzas productivas y controlar el mercado.
   
  Al momento de abordar la problemática de la organización revolucionaria, “de 
la naturaleza de las formas”, en el texto se plasma una apreciación correcta de 
lo dañino que ha sido “una importación de los esquemas tradicionales de 
organización política…”.  La propia plataforma del 1j4 nos muestra su 
naturaleza contrarrevolucionaria a pesar de toda la propaganda e interpretación 
burguesa de su historia…
   
  Para construir una memoria de clase y su relación con la acción de clase es 
imprescindible destruir las debilidades del pasado, y darle continuidad, 
“seguimiento a la historia de cada acto.  En segundo lugar, el rescate de la 
tradición combativa como carburante para la radicalización de la conciencia de 
clase, es decir, del factor subjetivo de uno de los sujetos sociales de 
transformación anticapitalista”.  Hay que aclarar que las limitaciones 
históricas del movimiento obrero no estuvieron determinadas por su juventud 
sino por la imposición de los intereses de las condiciones económicas de la 
sociedad contemporánea.  Ya para 1927 la Liga “Comunista” reunida en Bélgica 
diseñaba e imponía la línea política a seguir por el movimiento obrero en toda 
la isla.  Entonces el desarrollo de ese movimiento  estuvo limitado por su 
propia naturaleza burguesa, sus concepciones de la lucha de clases determinadas 
por la experiencia ideológica bolchevique e impuesta por la Tercera
 Internacional…
   
  Estamos conscientes de la continuidad del proceso burgués que obliga a sus 
intelectuales a despojarse de toda su herencia burguesa y de lo doloroso del 
mismo para esos que asumen la concepción comunista del mundo; pero no hay otra 
salida para iniciar la transición de un modo de producción a otro.  Cuando 
decimos que no hay otra salida nos estamos refiriendo a lo inevitable del 
proceso de proletarización periódica que reproducen las crisis del capital.  De 
ese proceso de destrucción/construcción de  algunos de los aparatos económicos, 
políticos y militares de la dictadura capitalista se abre al mismo tiempo un 
espacio revolucionario para el ejercicio directo del poder de las comunidades, 
naturalmente que guiadas por los núcleos de trabajadores y su vanguardia 
comunista.  Estos últimos tienen que ser una negación del sindicato, pues ellos 
no sirven para resolver las tareas heredadas del movimiento obrero 
internacional…
   
  Es obvio que cada plan estratégico, independiente de las modificaciones 
efectuadas a partir del desarrollo económico de la estructura capitalista 
global y de las derrotas sufridas a manos de la facción burguesa de la 
particularidad “dominicana” sufrieran una discontinuidad operativa momentánea, 
que su sistematización y elevación de sus luchas se modificara a partir de la 
necesidades del capital hasta que toda la experiencia del bloque económico y 
financiero normado por la burguesía “soviética” quiebra a finales de la década 
de los años ochenta.  Hoy podemos observar en América Latina como todo el 
movimiento “revolucionario” de las épocas en cuestión muestra su esencia 
burguesa independiente de las formas que asume para  tratar de ocultar su 
carácter capitalista.  Se trata del plan estratégico global de la política de 
la facción de izquierda de la burguesía ajustado a partir de la modificación y 
fusión de los aparatos militares de Europa del Este.  Por eso no se registra
 tampoco hoy en la plataforma de ninguno de los aparatos políticos “comunistas” 
el combate militante contra la democracia, para abolir el sistema de trabajo 
asalariado, es decir que la combatividad que de hecho se registra durante todo 
el proceso histórico pasado y presente estuvo y está todavía  determinada por 
los intereses de clase a la izquierda del capital, por apropiarse de medios de 
producción y fuerzas productivas y controlar el mercado.  Dicho de otro modo, 
la problemática de la memoria histórica revolucionaria del proletariado y las 
acciones de clase correspondiente ocurridas en la particularidad “dominicana” 
está mal planteada pues define su carácter a partir “de las limitaciones 
históricas, por su juventud…” y no por la naturaleza de las posiciones 
políticas asumidas por el movimiento a partir de la derrota de la ola de acción 
proletaria de 1917-1923 e imposición de la contrarrevolución.
   
  ¿Se produjo una ruptura teórica profunda entre la década de los años cuarenta 
y el surgimiento de la década de los sesenta, como afirmó el núcleo socialista 
animado por Fiallo Billini?  Para éste último la ruptura....  “queda 
corroborada con las intervenciones de los compañeros Julián Peña y Mario 
Sánchez Córdova, cuando refieren la problemática del surgimiento de FOUPSA 
(Frente Obrero Unido Pro-Sindicatos Autónomos) y posteriormente de la Unión.  
¡Pero si es precisamente el resurgimiento de las políticas del Frente y 
Sindical lo que confirma la continuidad del movimiento reformista vestido de 
rojo!
   
  Ahora bien, al momento de abordar y resolver la problemática nacional 
reiteramos que es lógico ver como conjuntos completos de burgueses continúan 
pasándose al campo del proletariado al analizar “teóricamente el curso de la 
historia, han logrado ver claro en sus derroteros… (Que) la necesidad de 
encontrar mercados espolea a la burguesía de una punta a otra del planeta.  Por 
todas partes anida, en todas partes construye, por doquier establece 
relaciones….La burguesía, al explorar el mercado mundial, da a la producción y 
al consumo de todos los países un sello cosmopólita.  Entre los lamentos de los 
reaccionarios destruye los cimientos nacionales  de la industria.  Las viejas 
industrias nacionales se vienen a tierra, arrolladas por otras nuevas, cuya 
instauración es problema vital para todas las naciones civilizadas….Ya no reina 
el mercado local y nacional que se bastaba así mismo y donde no entraba nada de 
fuera; ahora, la red del comercio es universal y en ella entran,
 unidas por vínculos de interdependencia, todas las naciones….Las limitaciones 
y peculiaridades del carácter nacional van pasando a segundo plano, y las 
literaturas locales y nacionales confluyen todas en una literatura 
universal….las múltiples acciones locales, que en todas partes presentan 
idéntico carácter, se convierten en un movimiento nacional, en una lucha de 
clases.  Y toda lucha de clase es una acción política.” (Manifiesto del Partido 
Comunista de 1848)
   
  Ha sido de esa manera como la burguesía ha resuelto la cuestión nacional; y a 
partir de la concatenación de las respuestas proletarias locales contra los 
golpes lanzados por el capital se determina el carácter nacional del 
movimiento.  Ahora bien, esas acciones nacionales llevadas a efecto por el 
proletariado pueden ser reformistas o revolucionarias; por eso podemos 
confirmar la existencia de lucha de clase burguesa y lucha de clase 
revolucionaria a partir de los contenidos de las propuestas programáticas y las 
acciones que estas orientan.  Por ejemplo,  cuando observamos un movimiento 
proletario nacional que levanta la bandera del capital, aunque utilice los 
símbolos  comunistas (¡como es el caso del proletariado cubano que cada 1ro de 
Mayo es conducido a festejar el DIA del trabajo!) es evidente que estamos ante 
un movimiento del proletariado burgués.  Una facción del proletariado que por 
ignorancia de su historia, ocultada y falsificada por su dirección, se ha pasado
 momentáneamente al lado de la facción de izquierda de la burguesía mundial.  
Entonces, la necesidad del capital por encontrar nuevos mercados y las acciones 
del proletariado para defenderse de los ataques de la burguesía en cada 
localidad transforman esas acciones en luchas nacionales que son 
revolucionarias cuando el proletariado se reconoce como clase social, es decir 
cuando se organiza como partido revolucionario entonces sus acciones están 
encaminadas a destruir la propiedad privada y su instrumento terrorista de 
dominación de clase: el Estado, para instaurar la dictadura de sus necesidades. 
 Marx añade que el movimiento de la lucha de clase evoluciona necesariamente a 
la dictadura del proletariado.
   
  Esas puntualizaciones nos permiten calificar de acertada la critica que hace 
José Antinoe de la experiencia del movimiento burgués reformista en cuanto a 
que no supo “resolver la relación entre la cuestión nacional, la cuestión de 
clase y la heterogeneidad de los sujetos sociales revolucionarios, lo que 
limita e incapacita al proyecto socialista (¿...?) para integrar una estrategia 
que lo haga hegemónico en el movimiento popular y la sociedad civil”.  En el 
texto se afirma que “la cuestión nacional…surge de la condición periférica de 
la economía…a partir de una clase obrera limitada cualitativamente y de fuerzas 
políticas que expresan esa debilidad del desarrollo histórico”, lo cual es 
falso. (ver cita anterior)
   
  En cuanto al surgimiento de “una multiplicidad de fuerzas sociales de capas 
empobrecidas, que objetivamente son un bloque social de potencialidades 
revolucionarias y que necesitan ser articuladas coherentemente por estrategias 
y formas organizativas que van mas allá de la herencia teórica y política 
asumida por una práctica limitada o importada”, estamos totalmente de acuerdo 
con el fondo del planteamiento…
   
  Más adelante aparece en el texto una critica de la estrategia burguesa 
utilizada por el partido “socialista” popular, del movimiento “revolucionario” 
catorce de Junio y del movimiento “popular” dominicano, la cual es correcta…
   
  Reiteramos que: ¡la revolución comunista es un acto violento protagonizado 
por el proletariado contra la burguesía en la escala internacional para imponer 
el modo de producción comunista o no es nada!  Se trata de un proceso de 
destrucción de la sociedad del capital de la que son parte los sindicatos y 
partidos políticos a la izquierda y derecha del capital.  El surgimiento de 
nuevas estructuras socialistas normadas por los núcleos de trabajadores tomará 
el lugar de las organizaciones sectoriales y territoriales que sirven de 
diferentes formas a la burguesía.
   
  Las respuestas que ofrece Antinoe ante las debilidades y derrotas del 
movimiento de la facción de izquierda de la burguesía, ubicándolas en el marco 
de la lucha ínter burguesa, lo cual negaba cualquier posibilidad para el 
combate de clase en cada momento histórico, son igualmente correctas;  entonces 
no se trata de una “ruptura en la continuidad orgánica de las luchas de clase 
sino de la reproducción de una política reformista de choque para resolver 
contradicciones dentro del sistema.  Por ejemplo, la liquidación de la gestión 
despótica trujillista…¿Cuáles evidencias históricas demuestran la continuidad 
orgánica de la lucha de clase normada por la facción de izquierda de la social 
democracia?  Desde es denominado “Movimiento Cívico Venezolano” que asume la 
gestión del Estado en 1958, pasando por la lucha armada que en Cuba inicia la 
administración del capital por el grupo dirigido por Fidel Castro en 1959, la 
facción de izquierda de la burguesía ha reproducido la lucha
 que genera la competencia capitalista.  Con la llegada de Betancourt al 
Palacio de Miraflores y Castro a la Habana se forma “el mejor dúo de 
gobernantes caribeños para dar apoyo a las ansias del exilio dominicano de 
terminar con la llamada ‘Era de Trujillo, en República Dominicana.” (Emilio 
Rehazme Peña, reproducido por fuerzadelarevolución.org).  Ese contexto 
histórico de la correlación entre fuerzas burguesas nos da el elemento político 
determinante para modificarla a favor de las fuerzas a la izquierda del 
capital.  Por eso Herasme Peña afirma que con esos  antecedentes y la nueva 
situación política prevaleciente en la zona del Caribe y el continente 
americano, estaban dadas las condiciones adecuadas para que el exilio 
dominicano tomara la decisión de realizar un nuevo intento armado contra 
Trujillo”; y añade que “la dirigencia del exilio dominicano en Venezuela había 
recibido, incluso la promesa del exilio cubano enemigo de Batista de apoyar la 
causa antitrullista en
 caso que se produjera el triunfo del ejército rebelde encabezado por Castro.”  
En efecto, inmediatamente se produce el triunfo de Castro, “…en los meses 
previos a la Expedición Armada de Constanza, Maimón y Estero Hondo, en Caracas 
y La Habana los exiliados dominicanos recibieron amplias facilidades para 
difundir programas de radio en los que atacaban todos los días a la dictadura 
de Trujillo (…) ; además “el 23 de enero de 1959 el líder cubano Fidel Castro 
visitó Venezuela, reafirmando su promesa de ayuda a los enemigos de Trujillo en 
el exilio, en lucha por acabar con la tiranía”.  En esa oportunidad “se 
ultimaron los detalles de la ayuda militar que Cuba prestaría a la lucha armada 
contra Trujillo, incluyendo el establecimiento de un centro de entrenamiento 
guerrillero, abierto poco después en un lugar denominado Mil Cumbres, en la 
provincia Pinar del Río”.  Más todavía, “en una reunión que sostuvo Fidel 
Castro con los exiliados dominicanos en Caracas, el líder cubano
 ofreció una ayuda de tres millones de dólares y recomendó que la expedición 
armada estuviese formada fundamentalmente por los propios dominicanos.”  “Si 
queremos que la expedición no fracase”, dijo Castro, “la misma no debe ser 
dirigida por políticos tradicionales.  Sus dirigentes deben salir del seno de 
su propia ‘revolución’”.  En la Habana es donde se forma el aparato militar del 
formado Movimiento de Liberación Dominicana, denominado “Ejército de Liberación 
Dominicana”.  Es decir que Castro era el verdadero jefe político y militar del 
movimiento burgués contra Trujillo, por eso ordena que “la coordinación entre 
los jefes de la expedición y el gobierno de Cuba (estuviera) a cargo del 
comandante Gómez Ochoa.  En esa condición, Gómez Ochoa viajó a Miami junto a 
Jiménez Moya y Aquiles Mejía, donde compraron por 90 mil dólares un avión C-46 
de transporte, utilizado en la expedición que llegó al país a través de 
Constanza…Ese dinero era parte de la ayuda por un monto de 250
 mil dólares que el presidente Betancourt entregó en apoyo a la expedición.  De 
ese mismo dinero se utilizó otra cantidad en la compra de 25 pistolas para los 
jefes de los pelotones y escuadras de los expedicionarios.  El gobierno de 
Venezuela también envió al campamento de Mil Cumbres un cargamento de 300 
mochilas militares; 300 hamacas, 300 pares de botas de buena calidad, 300 
abrigos y cananas para cartuchos de fusiles Garand….En la Habana se 
establecieron dos oficinas.  Una que servía de sede al comandante Jiménez Moya, 
y la otra a cargo de Acacia Sánchez, hermana de la fiel secretaria de Fidel 
Castro, Celia Sánchez…”
   
  Dice Pou Saleta que Fidel le formuló la siguiente pregunta:  ¿Cómo van las 
cosas en el campamento?  A lo que Pou respondió, que todo iba bien.  “No es 
verdad”, habla Fidel, “No es conveniente que los comandos estén en manos de los 
comunistas, aún cuando no se pueda prescindir de ellos porque son buenas 
personas, muy decididas y activas.”¿Queda demostrada la vinculación de la 
contrarrevolución internacional en el movimiento antitrujillista, que demuestro 
la continuidad orgánica de su política después de los acontecimientos de 30 de 
Mayo?  Por eso al Partido “Comunista” Cubano dominar la correlación de fuerzas 
burguesa, lo cual definía la marcha de la rebelión proletaria por el camino que 
conducía hacia la izquierda del capital, y producirse el resultado negativo de 
los acontecimiento de Bahía de Cochinos que involucraban al Estado 
Norteamericano, la CIA “sugiere” desacelerar el proceso que conduciría al 
asesinato de Trujillo para evitar un desastre mayor sobre la política
 exterior del Imperio.  Entonces no se trata de mezclar medalaganariamente el 
antitrujillosmo con el movimiento 1j4, como argumento algunxs agentes sociales 
del capital, sino que de hecho estaban mezclados, como lo demuestra el discurso 
anticomunista de Fidel. 
   
  La política de la contrarrevolución internacional queda también demostrada 
con las prácticas que se produjeron antes de que se efectuara el Congreso 
Obrero en Septiembre de 1946 en la ciudad de Barahona.  El Partido “Comunista” 
Cubano había establecido, utilizando como agente a Buenaventura López, un 
acuerdo con la forma trujillista del Estado dominicano “que permitió que el P 
“S” P fuera fundado, tuviera un periódico y realizara algunos mítines.  Este 
acuerdo duró pocos meses y los integrantes del P “S” P fueron luego 
encarcelados, mientras otros se asilaron.  Varios fueron asesinados, dentro y 
fuera del país. (Vega, Bernardo, “La migración Española de 1939 y los Inicios 
del marxismo-leninismo en la República Dominicana”, 1984)  Dos años antes de 
celebrarse el Congreso en Barahona visitó la República Dominicana una misión 
diplomática soviética constituida por el Encargado de Negocios Soviético en 
Cuba, Dimitri Saikin y el Secretario de la Legación, Victor Yastrebov, lo
 cual se suma a las evidencias que demuestra nuestra tesis de la continuidad de 
la relación orgánica de la política de la facción de izquierda de la burguesía 
internacional, y además que nunca se produjo una ruptura teórica sino un ajuste 
de la política oportunista a los cambios producidos por el propio desarrollo de 
la economía capitalista en la región. 
   
  ¿Cuáles eran las fuerzas de matriz “socialista” de las épocas en cuestión?  
¡No existían!  Los combates proletarios más importantes que se produjeron 
durante esos períodos fueron hegemonizados e impulsados por una política 
reformista; y aunque en algunos documentos del 1j4 aparece el uso del concepto 
dictadura proletaria, la concepción que se asumió del mismo es incorrecta, 
remite a una tiranía capitalista de corte estalinista y/o castrista que utiliza 
el terrorismo legal del Estado para reproducir la dictadura del capital, aunque 
usa formas nuevas.  En efecto, los aparatos políticos de la época eran 
pro-soviético, pro-chino, pro-cubano; lo cual explica, a partir de esos 
referentes históricos, que nunca se efectuó una ruptura teórica profunda.
   
  Cuando leemos lo que en el texto se denomina “problemática del estudio de las 
coyunturas” encontramos algunos conceptos que es necesario explicar a partir de 
la experiencia histórica del movimiento revolucionario internacionalista 
ocultada por la facción social democrática.  Para nosotros una coyuntura de 
combate revolucionario es un levantamiento mundial para imponer el modo de 
producción comunista en la escala internacional, es decir acciones proletarias 
encaminadas para impulsar la transición del modo de producción capitalista al 
modo de producción comunista; en el caso de la sociedad contemporánea nos 
referimos a la destrucción global del modo capitalista.  El contexto de la 
segunda guerra capitalista generalizada de 1939-1945 se encargó de demostrar 
que en esta isla no existían organizaciones proletarias vinculadas a la ruptura 
teórica producida por una minoría en el marco del segundo y tercer congresos de 
la tercera Internacional Comunista.  Las organizaciones y
 aparatos políticos de la época, por ejemplo el P “S” P, tomó partido durante 
el conflicto bélico a favor del bloque económico y financiero dirigido por la 
burguesía “soviética”.  Por eso, después de terminada la guerra capitalista, y 
resultar ganancioso el Imperio Ruso, la burguesía ajusta su aparato militar 
para responder correctamente las necesidades de buscar mercados para el capital 
ruso; de ahí los contactos, alianzas y acuerdos con el Estado dominicano 
durante la era trujillista y desde el inicio de la época castrista.  Sin 
embargo, los militantes de la década del cuarenta creyeron que recibían el 
apoyo de un “Estado Socialista” y eran así empujados a empuñar las armas por un 
ideal burgués vestido de “comunista” junto a fracciones del capital, sin hacer 
un balance teórico correcto de la correlación entre las clases que mostraba la 
recuperación del Estado por la burguesía en Rusia.
   
  En ese contexto de combate burgués generalizado por apropiarse de medios de 
producción y fuerzas productivas y controlar el mercado es que constatamos la 
consolidación y avance de alianzas de clase para asesinar a Rafael L. Trujillo, 
pues la resistencia burguesa interna y externa crecía, lo cual dificultaba 
mantener el orden…La Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) inicia 
un proceso de asistencia “a requerimiento” de sus cuadros militares, el 
Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, General José René Román Fernández, 
después de las conversaciones entre el Cónsul Henry Dearborn, el Jefe Político 
John Barfield del Consulado Norteamericano, y Luís Amiama Tio, dueño de grandes 
extensiones de bananas y que había sido Sindico de Santo Domingo….También 
involucrado en el complot estuvo otro que había sido Sindico de Puerto Plata, 
Imbert Barrera...(How the Agency Killed Trujillo por Norman Gall, April 13, 
1963).  En Agosto de 1960, después de 31 años de
 acumulación de capital y asesinatos en masa, la Organización de Estados 
Americanos decide censurar al Estado dominicano y suspender relaciones 
diplomáticas… Como respuesta al intento de asesinato del 21 de Enero de 1960, 
el tirano asume la presidencia del Banco Central y obliga a los exportadores, 
como parte de un programa de “austeridad” a depositar la mitad de sus ganancias 
en dólares en el Banco…En el plano internacional, y como producto del trabajo 
realizado por el Cónsul General en Washington, Marco A. Peña, el Congreso 
Norteamericano aumenta la cuota de 27,000 a 250,000 toneladas…pues sus 
intereses habían caído en manos de la competencia; y ya había sido seleccionado 
el contacto entre los asesinos de Trujillo y la CIA para el envió de armas, era 
un norteamericano que residía en Ciudad Trujillo, Lorenzo Perry, conocido como 
“Wimpy”, que operaba un supermercado.  Las importaciones que regularmente 
llegaban al Puerto de Santo Domingo con destino a la empresa de “Wimpy”
 traerían también enlatadas las partes de las armas entregadas a los 
conspiradores (Op.cit.).  La derrota del  plan de la CIA en Bahía de Cochinos 
en Abril de 1961 produjo un cambio que recomendaba desacelerar los planes de 
asesinato del tirano dominicano…; aun así la marcha de los mismos continuó y el 
30 de Mayo Modesto Díaz confirma la salida del tirano a su hermano, General de 
Brigada Juan Tomas Díaz, quien había sido retirado del ejército en 1960.  El 
General Román no pudo llevar a efecto la parte del plan militar que le fuera 
asignada: ¡arrestar y fusilar a todo el clan trujillista!
   
  Como ustedes pueden observar en el momento de crisis política aguda las 
facciones a la izquierda y derecha del capital mundial son unificadas por su 
interés común de repartir las joyas del Estado y evitar que surja el 
proletariado en armas.  El Departamento de Estado al través de su política de 
doble carril logra hacer abortar el proceso insurreccional que se estaba 
gestando, acelerado por las prácticas contra algunos jefes de gobierno del 
área, por ejemplo los de Cuba y Venezuela que participaban en los planes que 
finalmente dieron al traste con la maldita vida de Trujillo.  Cuando nosotros 
afirmamos que el desvío de la rebelión proletaria en Cuba hacia la izquierda 
del capital, la política de terrorismo de derecha aplicada contra Trujillo, y 
la dirección política impuesta por la contrarrevolución internacional en Cuba, 
junto a las prácticas para combatir la tiranía capitalista encabezada por 
Trujillo hacen abortar, no solo la insurrección oportunista del 1j4 de 1963,
 sino la posibilidad de que en el marco de la profundización de la crisis 
interburguesa surgiera una vanguardia comunista en la región a partir de la 
lucha  continuada por militantes revolucionarios en Cuba y cuyos combates 
teóricos fueran publicados por el periódico El Productor y que expresaban la 
continuidad de la “lucha contra la democracia llevada adelante por el 
proletariado internacional en los difíciles años ochenta del siglo pasado, (ver 
Comunismo No. 8), estamos afirmando la continuidad orgánica de la política de 
sabotaje contra el movimiento comunista en la región.
   
  Ya hablamos de la unidad del movimiento obrero como respuesta a los ataques 
del capital y cómo las acciones proletarias locales se transforman en un 
movimiento nacional que puede tener un carácter reformista o revolucionario 
dependiendo de su dirección política.  Y desde que la plataforma del P “S” P 
cubano y los demás aparatos políticos y su dirección obrera que participaron en 
el congreso obrero-reformista celebrado en la década de los cuarenta en la 
ciudad de Barahona, habían dado pasos concretos para forjar una alianza con el 
Estado desde la llegada del exilio desde España, es decir que sus prácticas 
estaban determinadas por concepciones burguesas, no existía ninguna posibilidad 
de superar la dictadura del capital.  Como es natural, el proceso burgués 
produjo una salida de igual naturaleza, siendo derrotada la facción reformista.
   
  La lectura critica del texto y la práctica oportunista recurrente de algunos 
militantes nos exige volver a plantear la siguiente pregunta:   ¿Qué es el 
socialismo?  Si construimos una definición a partir de la experiencia del 
movimiento obrero contemporáneo y la comparamos con el paradigma conceptual que 
 ha guiado la práctica de los que conforman el movimiento “comunista”, 
tendremos que concluir que en ningún momento los combates proletarios asumieron 
un carácter revolucionario, no se encuentra registrada en sus propuestas 
programáticas la lucha para abolir el sistema de trabajo asalariado, por 
destruir el aparato económico y militar del modo de producción…;entonces no se 
debe hablar de “matriz socialista”.    El socialismo a que hace referencia José 
Antinoe remite a lo que Marx llamaba socialismo burgués, nacionalizaciones, 
socialización del capital…Mientras que el tipo de socialismo que nosotros 
defendemos no tiene absolutamente nada que ver con ningún tipo de
 reformas, tiene como objeto la destrucción de la sociedad del capital, para 
erradicar las necesidades por él creadas.  Para nosotros no hay diferencias de 
fondo entre socialismo y comunismo: la primera fase está determinada por los 
contenidos de la plataforma del Programa del Partido Comunista.  Y los planes 
de los núcleos, es decir los órganos de la dictadura social del proletariado, 
estarán determinados por la necesidad social mundial del proletariado y normado 
por un cálculo económico y social al servicio de nuestra clase.
   
  Cuando nosotros hablamos de ruptura teórica nos estamos refiriendo a la 
necesidad de negar global y absolutamente toda la historia oportunista del 
movimiento “comunista”; y su  proceso histórico mundial de (des) información y 
ocultamiento de la verdadera historia de la lucha de clase del proletariado, el 
cual ha sido facilitado por la ignorancia que nos ha impuesto la burguesía.
   
   
   
  ¡Ahora bien, y a pesar de que por una cuestión de clase los aparatos 
políticos no podían equipar al proletariado de la época con un balance teórico 
correcto de sus acciones en la década de los años veinte, desde el mismo inicio 
de la imposición del trujillismo en 1930 hasta su liquidación en 1961, nunca se 
dejó de combatir!!!
   
  Hoy hay que retomar la verdadera historia del movimiento y avanzar 
deslindando los campos para construir el camino que conduce al comunismo.  En 
el camino continuaran surgiendo obstáculos burgueses que entorpecerán la 
realización de nuestras tareas revolucionarias, grupos que serán absorbidos por 
la política del capital y compañeros que se pasaran al lado del enemigo de 
clase pero que finalmente retomaran el camino de la revolución social; pero 
aquellos que hoy podemos ver con claridad el curso de la historia de nuestra 
clase no debemos repetir los errores del pasado, por ejemplo, durante los 
“conflictos de 1946-1947 en la Zona Este azucarera del país (cuando la 
dirección político-sindical no supo coordinar las acciones) entre los 
sindicatos de San Pedro de Macorís y la Romana…” (Enseñanzas históricas y 
Propuestas Alternativas, Pág. 4).  Dice José Antinoe que esos “errores de 
coordinación” “significó el aislamiento de una huelga obrera en La Romana…”  
¿Qué es una huelga
 desde el punto de vista del comunismo?  La preparación de una huelga de verdad 
se inicia con la ubicación de los agentes sociales del capital para ejecutarlos 
en el marco de la misma; entonces se trata de una “batalla entre los 
proletarios y el capital, y tanto en su contenido como en su forma, tiende a 
expresar esta realidad de mil maneras—ausencia de reivindicaciones precisas y 
categorías, tendencia a la generalización, tiempo indeterminado, sabotaje de la 
producción, enfrentamiento de carneros, aparición de grupos minoritarios 
‘incontrolados’…--; mientras que a lo que se hace referencia en el texto es a 
una acción sindical, es decir de un aparato de Estado capitalista que tiene por 
objeto canalizar, y así liquidar, la energía proletaria ( ver Comunismo No.33 
“Características generales de las luchas de la época Actual).
   
  Para la década de los años sesenta, escribe Antinoe, (asistimos a) la 
“transformación (¿…?) del movimiento obrero en un movimiento-apoyo para 
reorganizar los polos de acumulación y reordenar la función del Estado”.  
Correcto, de lo que se trata es de la unificación de las facciones burguesas en 
momentos de crisis políticas agudas a partir de la repartición de medios de 
producción y fuerzas productivas y control del mercado.  Son esos intereses de 
clase los que unifican a toda la burguesía para evitar al mismo tiempo la 
aparición en el escenario político del proletariado en armas, como partido 
revolucionario, que es el punto central de la contradicción ideológica…
   
  ¿Qué es una coyuntura de combate revolucionario?
   
  A partir de las propuestas de tesis de orientación programática que hemos 
adelantado hasta aquí podemos avanzar y considerar con mayor claridad dos 
cuestiones nodales que se suman al programa revolucionario y que no debemos 
perder de vista: (a) la cuestión de la destrucción de la estructura económica 
del modo de producción capitalista y; (b) la destrucción del aparato militar 
que sirve a la burguesía para imponer su dictadura.  Y para cumplir con esas 
tareas necesitamos reagrupar a los militantes en “estructuras estables 
clandestinas” y de “combate clandestino”, añade Antinoe, “capaces de operar en 
las nuevas condiciones y sostener el nivel de participación en forma limitada; 
pero (…) en capacidad de lenta recomposición adoptando nuevas e imaginativas 
formas de supervivencia y lucha”.  Dado el reagrupamiento de la vanguardia 
comunista se podría evitar, también, repetir el error de permitir el 
encuadramiento del movimiento obrero armado en “Comando Constitucionalista” como
 en Abril de 1965.  Si se considera al conjunto de sindicatos como parte del 
aparato de Estado, de ahí su limitación a acciones sindicales, de reproducción 
de las relaciones de producción y explotación capitalista, se puede entender y 
asumir la necesidad de su destrucción como parte del proceso revolucionario que 
desatarán los obreros para su propia liberación.  En una coyuntura de combate 
revolucionario mundial los núcleos de trabajadores y otras organizaciones 
proletarias dirigen sus acciones contra la sociedad del capital y sus aparatos 
económicos, políticos y militares, incluidos los aparatos de la izquierda del 
capital vestidos de rojo.  Se trata de un momento histórico mundial de viraje 
revolucionario donde se intenta producir la verdadera historia de la humanidad.
   
  Estamos tratando de desmontar el discurso burgués vestido de “comunista” del 
Dr. Fiallo Billini con la intención de ayudarle a despojarse de lo poco que le 
queda de la herencia democrática e invitarle a producir juntos una revolución 
comunista que se iniciara en esta parte de la isla (¿…?) y se expandirá por 
toda la región y el mundo dando la señal del inicio de la transición 
revolucionaria e imposición del modo de producción comunista.  Un primer paso 
es reagrupar a todos los militantes en una vanguardia comunista para impulsar 
las acciones proletarias en la dirección correcta.  Ello no significa que nos 
reconocemos en lo que él entiende por “plataforma socialista”, como lo 
demuestra nuestro discurso y práctica comunista, sino que abrimos un espacio en 
nuestro grupo para aquellos que quieran ingresar y continuar trabajando la 
homogeneidad ideológica entre los militantes decididos a terminar con toda la 
mierda capitalista que ha vuelto a instalar al PLD para que de la
 cara durante el aumento de la represión generalizada que seguro producirá el 
agravamiento de las condiciones de vida del proletariado acelerada por las 
medidas económicas que se están poniendo en efecto.  Tampoco compartimos el 
criterio de que la crisis “tomo por sorpresa a todas las fuerzas de clase…”; lo 
que en verdad sucedió fue que ante los acontecimientos de Bahía de Cochinos en 
Abril 17 de 1961 el Departamento de Estado ordena desacelerar el plan militar 
sin lograr una respuesta afirmativa del “pequeño grupo de la burguesía 
tradicional” que, como dice Antinoe, “hace aflorar a estas fuerzas en un 
contexto general y particular de improvisación histórica”.  El Departamento de 
Estado sabía que los acontecimientos en Cuba evolucionaban rápidamente hacia la 
instauración de una tiranía capitalista de izquierda y trataba de evitarlo; al 
mismo tiempo que ayudaba a sus aliados dominicanos a terminar con la gestión 
trujillista. ¡Pero también el Estado cubano estaba involucrado
 en los planes militares para salir de Trujillo y lograr que sus aliados 
lograran la gestión del Estado dominicano!  Al final terminan todos poniéndose 
de acuerdo en torno a la alternabilidad de la gestión para reproducir la 
atomización del proletariado a través de los momentos electorales….Se reparten 
las joyas de la familia y el resto ustedes lo conocen: ¡la división del trabajo 
del aparato de Estado queda intacta!
   
  A partir del carácter de las practicas del movimiento obrero de los años de 
la década del sesenta era imposible dar un salto cualitativo que posibilitara 
el avance hacia un movimiento proletario revolucionario autónomo, no para 
“constituirse en centro de una “alianza popular, como proponía Antinoe a 
mediados de la década de los años ochenta, sino para continuar profundizando en 
el proceso de balance teórico que emergía y que precisamente lanzaba una 
propuesta desde el Uruguay en 1986.  Ese resurgimiento de la unidad comunista 
pasa por la ruptura producida en el seno de la Corriente Comunista 
Internacionalista y el surgimiento del Núcleo Comunista Internacionalista en 
1979…
   
  Para finalizar nos gustaría retomar críticamente algunas de las “propuestas 
alternativas” que hace 22 años hiciera el Dr. Fiallo Billini:
   
  Primero, retomar su propuesta de construir una vanguardia comunista que asuma 
la dirección del proceso de reagrupamiento de las fuerzas minoritarias 
revolucionarias, no solo de la Republica Dominicana, sino de toda la región y 
el mundo.
   
  Segundo, retomar la necesidad de establecer una multiplicidad de formas de 
acción y organización obreras que “garanticen” la reproducción sistemática de 
la relación entre espontaneidad y conciencia de clase; aunque no nos 
reconocemos entonces negamos su sugerencia de instaurar formas obreras de 
“poder popular” y su sugerencia sutil de reproducir la organización sindical, 
reformada.  En cambio proponemos la creación de núcleos de trabajadores para el 
ejercicio directo del poder: la dictadura del proletariado.  También sugerimos 
retomar su propuesta de combinar las acciones clandestinas y semiclandestinas 
de la estructura revolucionaria.  Desde luego que nuestra concepción de la 
estructura revolucionaria tiene sus raíces en la Ola de Acción Proletaria de 
1917-1923, una experiencia que niega toda la tradición oportunista “dominicana”.
   
  En cuanto a los sindicatos, que han experimentado un aumento y consolidación 
de su política contrarrevolucionaria, el objeto de los núcleos de trabajadores 
es destruir ese aparato del Estado capitalista.  La misma suerte correrán las 
estructuras territoriales al servicio de cualquier facción del capital; las 
nuestras tienen que retomar la combinación sugerida por Antinoe como parte 
integral del proceso de preparación de un primer ataque militar revolucionario 
sorpresa a escala nacional.  Dicho de otro modo, aquellos militantes que logren 
despojarse de toda la tradición seudo revolucionaria tienen que asumir la 
orientación estratégica comunista de preparar un ataque militar bien coordinado 
y combinado con el levantamiento de masas proletarias en la escala nacional 
pero que tienda a superar los disturbios sociales violentos contra la burguesía 
en Francia del 2005, para dar la voz de alerta en toda la región y el mundo 
para el inicio de una acción proletaria mundial contra
 el capitalismo e imponer el modo de producción comunista.  Se trata de “la 
acción cotidiana de masas (proletarias), sin mas mediación que la lucha de 
clase revolucionaria.”(Antinoe)
   
  Tercero, destruir la política de cuadros, redefiniéndola a partir de la 
propuesta programática y los contenidos del primer Manifiesto del Partido 
Comunista de 1848; pero también enriquecerla con los aportes de las Tesis de 
Orientación Programática del GCI.  ¡Nada que ver con acción sindical!  ¡nuestro 
combate es contra la democracia!  ¡Poner todas las organizaciones de cara a la 
guerra social contra el capital!
   
  Cuarto, asumir estas sugerencias implica destruir la política de “cuadros 
socialistas” que continúa intentando instaurar un “poder popular”, pues ello 
niega la necesidad histórica de la dictadura social del proletariado.
   
  Quinto, destruir la memoria reformista y contrarrevolucionaria que vestida de 
rojo nos han impuesto los historiadores de la burguesía, específicamente su 
facción de izquierda.  Y para ello el mejor vehiculo es el “taller de rescate y 
sistematización de la memoria de clase”, sugerido por Antinoe; aunque hay que 
acotar que desde la salida de nuestra revista Comunismo en la década de los 
años setenta se ha estado trabajando efectivamente y en la escala internacional 
en la recuperación de la verdadera memoria de nuestra clase.
   
  Sexto, esta primera lectura crítica guiará una práctica diferenciada que 
producirá una sociedad socialista y un no-Estado que tiene que resolver una de 
las tareas asignadas y no resuelta por el movimiento obrero internacional:
   
  ¡Liberarnos del curso de la explotación económica y la esclavitud social, 
para “reconstruir la vida económica de los trabajadores…” a partir del 
comunismo.  Y esa tarea solo puede ser realizada por el proletariado desde que 
es el único elemento de la sociedad burguesa que crea valor y del cual surgirá 
la sociedad próxima!
   
  ¡apoye la guerra social en Irák!
   
  ¡contra todos los Estados!
   
  ¡revolución comunista!
   
   
   
  Núcleo Comunista
    
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