que linda historia Carlos....

Saludos Enrique




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From: Carlos Keller 
Sent: Saturday, September 27, 2008 6:57 AM
To: ORQUIDEA - FORO 
Subject: [orquidea] CATTLEYA FORBESII ALBINA



Cattleya forbesii albina ‘Guaratiba’

Guaratiba es un barrio al sur de la ciudad de Río de Janeiro y es allá que yo 
tengo mi orquidário. El clima no es bueno para las orquídeas, es muy caliente y 
la altitud no pasa de pocos metros por encima del nivel del mar. El hecho de 
ese barrio, que más se parece con un vilarejo, estar exprimido entre una 
montaña cubierta de florestas y la Restinga de la Marambaia, que es bañada por 
el mar, confiere a la región una alta humedad atmosférica y ese es el único 
factor que poseo para agarrarme y conseguir ir llevando mi cultivo en aquel 
local, a los trancos y barrancos. Para llegarse hasta Guaratiba tense que 
atravesar una pequeña cadena de montañas, resquicio final de la Sierra del Mar 
y esas montañas son llamadas de Sierra de la Grota Funda. Es impresionante como 
una montaña puede separar una ciudad, inclusive en sus usos y costumbres. Del 
lado norte está la Barra de la Tijuca y el Recreo de los Bandeirantes, barrios 
de terrenos carísimos, llenos de espigones de cemento y mega centros 
comerciales y mega supermercados. Del lado sur está Guaratiba, o Isla de 
Guaratiba, que sigue su camino de manera lenta y modorrenta, con sus habitantes 
siempre enveses a las modernidades. Allá no existe banco ni supermercado, sólo 
pequeñas ventas y viejas bicicletarias, pues ese es el principal medio de 
transporte de la región. Hasta carros aún pueden ser vistas circulando en las 
calles de tierra y las pocas calles que existen de asfalto, son llenas de 
lombadas enormes, para que todo el mundo entre en el clima de lentitud del 
local. Isla de Guaratiba no es una isla. “Isla” (“Ilha”) es una corruptela de 
William, que era un hacendado dueño de todas las tierras el local, excepto la 
Barra de Guaratiba, que es el camino para las playas , restaurantes y para la 
Casa de Campo Burle Marx. La Cattleya forbesii en ese local está en casa. Toda 
la restinga que circunda Guaratiba es cubierta de manguezales que se juntan con 
florestas semi-inundadas y ese es el local ideal para la Cattleya forbesii y la 
Cattleya guttata vicejarem. También existe por allá la Cattleya intermedia, 
pero en las florestas que son más desprotegidas de invasiones, ella está casi 
extinta. Ya sobre la arena de la restinga, protegidas por el ejército como área 
militar y cubiertas por un “sombrite” de bromélias, pueden ser encontradas las 
Cattleya guttata, Epidendrum ibaguense (?) y la Cattleya intermedia. Todas 
crecen en el suelo o enraízam en ramas tumbadas sobre el suelo. La Cattleya 
intermedia carioca posee flores mayores que aquellas del Taim, siendo también 
más magritas. La Cattleya forbesii, por ser restricta a las matas húmedas de 
las bajadas, tiene más contacto con seres humanos en aquella área y es 
tradicionalmente recolectada y amarrada en los árboles de los jardines. Como 
eso ya acontece la décadas, esa orquídea prácticamente retomó para sí su 
antiguo hábitat, que era el área donde hoy está el barrio de Guaratiba. Allá, 
las construcciones son pocas en relación al área verde. El matagal se confunde 
con los patios y la área está más para rural que para urbana. De los jardines 
la Cattleya forbesii colonizó los árboles de las calles y ahora está 
recolonizando las matas alrededor de la villa, haciendo un curioso camino 
inverso a lo que hizo en la colonización del local. Como siempre estoy 
circulando por allí, me quedo siempre atento a la floración de las cattleyas de 
los jardines, siempre en búsqueda de algo diferente, de alguna variedad perdida 
en las ramas de los patios. La Cattleya guttata curiosamente es poco vista en 
los jardines, pero las cattleyas forbesii, intermedia y harrisoniana pueden ser 
encontradas con facilidad. Un día, en el año de 2007, mientras yo cuidaba de 
mis orquídeas, oí en la casa vecina una cantoria alta. Fui espiar más de cerca 
por sobre el muro bajo y noté una chica, robusta para decir el mínimo, lavando 
ropa en un tanque de plástico. El tanque estaba todo bambo y apenas afixado, 
apoyado en una madera floja y arrinconado en una nespereira, la cual balanceaba 
vigorosamente con la esfregação que la chica hacía en el tanque con las ropas. 
Por sobre su cabeza, bién prójimo a la suya cabecilla, una flor de orquídea de 
color verde balanceaba violentamente con el chacoalhar del tanque. Repasando 
mentalmente las orquídeas posibles, no encontré nada que batiera con el fuerte 
verde que yo veía allí. La Cattleya guttata es verde, pero posee pintas y la 
silueta de la parte vegetativa es diferente de lo que la que allí estaba. No 
tuvo outro modo, salté la pequeña sebe que nos separaba y fui hasta la chica 
estirando una conversación boba de la cual ni me acuerdo. Mientras hablábamos, 
yo intentaba ver de cerca la flor, o lo que restaba de ella, ya que su labelo 
había sido casi todo comido por algún insecto o babosa. La chica respondía con 
un modo medio asustado, ya que yo hablaba con ella con la mirada sesgada, pues 
yo estaba es mirando para la orquídea. Por fin tuve que abrir el juego y hablar 
de la planta. Ella se calmó y permitió que yo cogiera la flor en las manos, uma 
vez que todos allí saben que yo soy orquidófilo. Cuando coloqué las gafas y 
pude ver aquel resto de flor más de cerca, mi corazón casi paró. Yo estaba 
delante de una Cattleya forbesii albina! Percibiendo que yo estaba interesado 
en la orquídea, la chica comenzó con una conversación mole que visaba valorar 
la planta. Dijo que orquídea había sido traída de la mata por la abuela de ella 
la muchas generaciones atrás, que era la planta favorita de la casa y de ella, 
que cuidaba de la orquídea todos los días, etc. Vosotros saben como son esas 
cosas... Para mí por lo menos, el hecho de ella valorar la planta significaba 
que ella quería vender. Hice una oferta y después de algunas negociaciones con 
una persona de dentro de la casa que yo no llegué a ver, pero que negociaba a 
través de recados por la chica que lavaba ropa, se quedó acertado el valor (que 
no fue alto) y también que yo debería plantar en el mismo local una muda de 
otra orquídea bien bonita. Resolví retirar la planta ya en aquel momento. Sé 
que en esas ocasiones todo puede acontecer y no se puede dar oportunidad al 
infortunio. La dueña de la casa podría desistir de la venta, alguien de la 
familia podría hacerla desistir o hasta un rayo podría a la noche fulminar la 
nespereira con la forbesii junto. Tuve que desamarrar una cordita de nylon que 
servía de varal, apoyada en estacas de bambú y colgada en la nespereira, tiendo 
la laçada de fijación sido hecha por encima del rizoma de la forbesii. No sé 
como el peso de una alfombra felpuda y mojada, colgada en esa cordita, no a 
hizo cortar el rizoma por la mitad. Instalé la planta en uma canasta de madera 
con sustrato de sphagnum, pinus y piedra y con un buen trato y abonación 
regular ella se desarrolló bien y aquí podemos ver su primera floración 
conmigo. Planté posteriormente un híbrido bien colorido en el árbol, por 
precaución un poco más por encima de donde estaba la forbesii y tuve que fijar 
mejor aquel tanque, pues me quedé con dó del árbol y del híbrido. A algunos 
meses atrás yo me acordé de la existencia de la forbesii pues oí nuevamente la 
cantoria y cuando fui espiar vi de lonje dos flores amarillas de una Blc. Alma 
Kee balanceando con los solavancos del tanque y pude notar que la orquídea en 
el árbol se desarrolló mejor que la mía en el orquidário. Tal vez los 
solavancos y la espuma de jabón sean la causa de eso. Carlos. 



Carlos Keller
Rio de Janeiro - RJ
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