que linda historia Carlos.... Saludos Enrique
Enrique Hartung PC Support Tel/Fax: 00351 289 368758 Mob: 00351 91 4580577 CP 912 Z Centieira 8200 465 Paderne Portugal www.orquidea-algarve.com 37° 09' 22.56" 8° 12' 50,00" Altura 104m From: Carlos Keller Sent: Saturday, September 27, 2008 6:57 AM To: ORQUIDEA - FORO Subject: [orquidea] CATTLEYA FORBESII ALBINA Cattleya forbesii albina ‘Guaratiba’ Guaratiba es un barrio al sur de la ciudad de Río de Janeiro y es allá que yo tengo mi orquidário. El clima no es bueno para las orquídeas, es muy caliente y la altitud no pasa de pocos metros por encima del nivel del mar. El hecho de ese barrio, que más se parece con un vilarejo, estar exprimido entre una montaña cubierta de florestas y la Restinga de la Marambaia, que es bañada por el mar, confiere a la región una alta humedad atmosférica y ese es el único factor que poseo para agarrarme y conseguir ir llevando mi cultivo en aquel local, a los trancos y barrancos. Para llegarse hasta Guaratiba tense que atravesar una pequeña cadena de montañas, resquicio final de la Sierra del Mar y esas montañas son llamadas de Sierra de la Grota Funda. Es impresionante como una montaña puede separar una ciudad, inclusive en sus usos y costumbres. Del lado norte está la Barra de la Tijuca y el Recreo de los Bandeirantes, barrios de terrenos carísimos, llenos de espigones de cemento y mega centros comerciales y mega supermercados. Del lado sur está Guaratiba, o Isla de Guaratiba, que sigue su camino de manera lenta y modorrenta, con sus habitantes siempre enveses a las modernidades. Allá no existe banco ni supermercado, sólo pequeñas ventas y viejas bicicletarias, pues ese es el principal medio de transporte de la región. Hasta carros aún pueden ser vistas circulando en las calles de tierra y las pocas calles que existen de asfalto, son llenas de lombadas enormes, para que todo el mundo entre en el clima de lentitud del local. Isla de Guaratiba no es una isla. “Isla” (“Ilha”) es una corruptela de William, que era un hacendado dueño de todas las tierras el local, excepto la Barra de Guaratiba, que es el camino para las playas , restaurantes y para la Casa de Campo Burle Marx. La Cattleya forbesii en ese local está en casa. Toda la restinga que circunda Guaratiba es cubierta de manguezales que se juntan con florestas semi-inundadas y ese es el local ideal para la Cattleya forbesii y la Cattleya guttata vicejarem. También existe por allá la Cattleya intermedia, pero en las florestas que son más desprotegidas de invasiones, ella está casi extinta. Ya sobre la arena de la restinga, protegidas por el ejército como área militar y cubiertas por un “sombrite” de bromélias, pueden ser encontradas las Cattleya guttata, Epidendrum ibaguense (?) y la Cattleya intermedia. Todas crecen en el suelo o enraízam en ramas tumbadas sobre el suelo. La Cattleya intermedia carioca posee flores mayores que aquellas del Taim, siendo también más magritas. La Cattleya forbesii, por ser restricta a las matas húmedas de las bajadas, tiene más contacto con seres humanos en aquella área y es tradicionalmente recolectada y amarrada en los árboles de los jardines. Como eso ya acontece la décadas, esa orquídea prácticamente retomó para sí su antiguo hábitat, que era el área donde hoy está el barrio de Guaratiba. Allá, las construcciones son pocas en relación al área verde. El matagal se confunde con los patios y la área está más para rural que para urbana. De los jardines la Cattleya forbesii colonizó los árboles de las calles y ahora está recolonizando las matas alrededor de la villa, haciendo un curioso camino inverso a lo que hizo en la colonización del local. Como siempre estoy circulando por allí, me quedo siempre atento a la floración de las cattleyas de los jardines, siempre en búsqueda de algo diferente, de alguna variedad perdida en las ramas de los patios. La Cattleya guttata curiosamente es poco vista en los jardines, pero las cattleyas forbesii, intermedia y harrisoniana pueden ser encontradas con facilidad. Un día, en el año de 2007, mientras yo cuidaba de mis orquídeas, oí en la casa vecina una cantoria alta. Fui espiar más de cerca por sobre el muro bajo y noté una chica, robusta para decir el mínimo, lavando ropa en un tanque de plástico. El tanque estaba todo bambo y apenas afixado, apoyado en una madera floja y arrinconado en una nespereira, la cual balanceaba vigorosamente con la esfregação que la chica hacía en el tanque con las ropas. Por sobre su cabeza, bién prójimo a la suya cabecilla, una flor de orquídea de color verde balanceaba violentamente con el chacoalhar del tanque. Repasando mentalmente las orquídeas posibles, no encontré nada que batiera con el fuerte verde que yo veía allí. La Cattleya guttata es verde, pero posee pintas y la silueta de la parte vegetativa es diferente de lo que la que allí estaba. No tuvo outro modo, salté la pequeña sebe que nos separaba y fui hasta la chica estirando una conversación boba de la cual ni me acuerdo. Mientras hablábamos, yo intentaba ver de cerca la flor, o lo que restaba de ella, ya que su labelo había sido casi todo comido por algún insecto o babosa. La chica respondía con un modo medio asustado, ya que yo hablaba con ella con la mirada sesgada, pues yo estaba es mirando para la orquídea. Por fin tuve que abrir el juego y hablar de la planta. Ella se calmó y permitió que yo cogiera la flor en las manos, uma vez que todos allí saben que yo soy orquidófilo. Cuando coloqué las gafas y pude ver aquel resto de flor más de cerca, mi corazón casi paró. Yo estaba delante de una Cattleya forbesii albina! Percibiendo que yo estaba interesado en la orquídea, la chica comenzó con una conversación mole que visaba valorar la planta. Dijo que orquídea había sido traída de la mata por la abuela de ella la muchas generaciones atrás, que era la planta favorita de la casa y de ella, que cuidaba de la orquídea todos los días, etc. Vosotros saben como son esas cosas... Para mí por lo menos, el hecho de ella valorar la planta significaba que ella quería vender. Hice una oferta y después de algunas negociaciones con una persona de dentro de la casa que yo no llegué a ver, pero que negociaba a través de recados por la chica que lavaba ropa, se quedó acertado el valor (que no fue alto) y también que yo debería plantar en el mismo local una muda de otra orquídea bien bonita. Resolví retirar la planta ya en aquel momento. Sé que en esas ocasiones todo puede acontecer y no se puede dar oportunidad al infortunio. La dueña de la casa podría desistir de la venta, alguien de la familia podría hacerla desistir o hasta un rayo podría a la noche fulminar la nespereira con la forbesii junto. Tuve que desamarrar una cordita de nylon que servía de varal, apoyada en estacas de bambú y colgada en la nespereira, tiendo la laçada de fijación sido hecha por encima del rizoma de la forbesii. No sé como el peso de una alfombra felpuda y mojada, colgada en esa cordita, no a hizo cortar el rizoma por la mitad. Instalé la planta en uma canasta de madera con sustrato de sphagnum, pinus y piedra y con un buen trato y abonación regular ella se desarrolló bien y aquí podemos ver su primera floración conmigo. Planté posteriormente un híbrido bien colorido en el árbol, por precaución un poco más por encima de donde estaba la forbesii y tuve que fijar mejor aquel tanque, pues me quedé con dó del árbol y del híbrido. A algunos meses atrás yo me acordé de la existencia de la forbesii pues oí nuevamente la cantoria y cuando fui espiar vi de lonje dos flores amarillas de una Blc. Alma Kee balanceando con los solavancos del tanque y pude notar que la orquídea en el árbol se desarrolló mejor que la mía en el orquidário. Tal vez los solavancos y la espuma de jabón sean la causa de eso. Carlos. Carlos Keller Rio de Janeiro - RJ [EMAIL PROTECTED]
