La regla de tres Columnista huésped | Octubre 14, 2007 | 464 palabras
Por Walter Antillón
Es preciso tener la mente clara: aceptar el resultado de un referendo
alterado por actuaciones fraudulentas, ilegales y abusivas, es aceptar el
fraude, la ilegalidad y el abuso como normas válidas en la vida de la
comunidad. Es aceptar que quienes detentan el poder económico y político
tienen, por esa sola razón, el derecho de abusar, defraudar y violar las leyes
en daño de los demás. Eso choca contra todos los valores que hemos adoptado
para vivir, y nos degrada como seres humanos.
Ha quedado en evidencia que las reglas presuntamente fijadas para garantizar
que el referendo fuera la auténtica expresión de la voluntad ciudadana
resultaron gravemente violadas; y que el referéndum así deformado dejó de ser
una justa del civismo y la democracia para convertirse en una burla sangrienta
a la buena fe, la lealtad y el fervor patrio de los costarricenses.
En consecuencia, el proceso mismo de referendo es un proceso viciado, y sus
vicios atacan el propio corazón de la democracia y del orden constitucional
republicano; esto es, atacan la voluntad soberana del pueblo, que es la base de
aquella democracia y de aquel orden jurídico.
Es irónico pensar que miles de nosotros nos indignamos cuando un árbitro de
fútbol comete cualquier irregularidad en daño de nuestro equipo, mientras que
aceptamos impertérritos que con fraude y violencia nos roben el País.
Entonces, si aceptamos como bueno el resultado de un referendo viciado,
estaríamos admitiendo con ello que la voluntad popular es cosa deleznable, y
que la dignidad ciudadana ha dejado de existir en Costa Rica. Estaríamos
aceptando que nos hallamos sometidos al poder desnudo, arbitrario, y que ese
sometimiento es bueno y justo.
Porque, además, no han desaparecido las gravísimas razones por las que en los
meses anteriores combatimos sin tregua el TLC; por el contrario, esas
gravísimas razones cobran mayor vigencia ahora que el referéndum se ha
perpetrado delictuosamente. Entonces ¿cómo y por qué transigir?
Un grupo de abogados costarricenses, del que formo parte, haremos lo único
que cabe hacer en esta hora frente al referéndum desvirtuado por el gobierno y
sus cómplices: pedir su anulación.
A quienes esto parezca excesivo o exagerado, les preguntamos ¿es poca cosa la
soberanía del pueblo costarricense? Y a Oscar y Rodrigo Arias, a Fernando
Berrocal y a tantos magistrados y magistradas les preguntamos ¿ustedes pensaron
que era broma lo que aprendimos y enseñamos en las aulas universitarias sobre
la justicia, la soberanía, el Estado democrático de derecho?
Pediremos la nulidad del proceso de referéndum al propio Tribunal Supremo de
Elecciones; lo pediremos ante la Comisión y ante la Corte Interamericana de
Derechos Humanos; lo pediremos ante la Organización de las Naciones Unidas. Lo
pediremos hasta ser escuchados.
¡Otra Costa Rica es posible; otro Mundo es posible
pero hay que
conquistarlos!
Columnista huésped | Octubre 14, 2007
---------------------------------
Sé un Mejor Amante del Cine
¿Quieres saber cómo? ¡Deja que otras personas te ayuden!.