Terrorismo electoral 
Dr. Francisco Escobar

El domingo, al mediodía, Hannia Hernández Cervantes salió de su casa en Tacares 
Norte de Grecia hacia el  centro de votación. Ella trabaja en una empresa 
maquiladora junto con cinco miembros de su familia. “Yo y mis  familiares vamos 
a votar por el Sí, pero conocemos poco del Tratado —dijo con candorosa 
inocencia a la 
prensa—. Nos parece que ambos lados, los del Sí y los del No, se dedicaron a 
atacarse y no a explicarnos en  detalle. Lo que conocemos es lo que nos 
explicaron en la maquila, y es que si no pasa el tratado nos quedamos  sin 
trabajo y tengo que velar por el bien de hijo, Antoni” ¿Es libre un voto bajo 
la presión patronal de una  humilde trabajadora asustada?
  El embajador de Estados Unidos, Mark Langdale, reveló que él fue quien 
solicitó al gobierno de George Bush la declaración que diera la representante 
comercial de ese país, Sussan Schwab, alegando que no se imaginaba a ninguna 
administración estadounidense renegociando un TLC con Costa Rica. “Sí, yo pedí 
esas declaraciones a  Washington, porque me pareció importante aclarar el 
panorama. Las cartas enviadas desde mi país fueron para eliminar la confusión”.

El Partido Acción Ciudadana trajo a dos legisladores norteamericanos para negar 
que su país fuera a tomar represalias contra Costa Rica en caso de triunfar el 
No en el referéndum.

La compañía Intel Costa Rica se pronunció a favor del TLC pocas horas antes de 
que el futuro del Tratado fuera  objeto del referéndum. La empresa 
estadounidense de microprocesadores emitió ayer un comunicado firmado por 
Mohsen Fazlian, gerente general de la firma. “El TLC abre las puertas a más 
inversiones en Costa Rica. El TLC podría canalizar millones de dólares a la 
región, mejorar la productividad y la competitividad internacional e 
incrementar su habilidad para generar crecimiento y empleo”, dice el 
comunicado. “Estamos comprometidos con el país y necesitamos la ayuda de los 
costarricenses para continuar haciéndolo. Intel dice Sí al TLC”. ¿Fuimos los 
ticos los que votamos el referéndum o fueron los extranjeros poderosos? ¿Nos 
hubieran permitido a los costarricenses interferir en una votación en Estados 
Unidos?
  
En las afueras de la escuela Monseñor Sanabria, de Cartago, y en los demás 
centros educativos la cantidad de transporte ofrecido por el Sí para llevar a 
los electores incluía carros de todo tipo, camionetas y buses alquilados a la 
empresa Lumaca, que sirvieron para transportar a los electores de distintas 
zonas cartaginesas. En la escuela Julián Volio los fiscales generales tuvieron 
que asumir las funciones de fiscales de mesa, pues se 
presentó un déficit. Ana Virginia Chacón, nombrada como fiscal general, estuvo 
obligada a sustituir a uno o varios fiscales generales que no llegaron. “Hubo 
un caso de una persona que llenó el formulario para ser fiscal de mesa, lo 
llamamos y no vino, tuvimos que irlo a buscar y cuando llegamos a la casa con 
la dirección que nos dio, resulta que no vivía allí sino que vivía en otro 
lado. Lo fuimos a buscar y nos dijeron que no vivía allí 
tampoco.” ¿Cómo puede sorprendernos que Cartago tuviera tan alta votación a 
favor del Sí?
  
El referéndum fue una trampa electoral montada por la oligarquía para cubrir 
con un manto democrático el Tratado. En las transmisiones de radio y televisión 
no se aseguró la igualdad para los promotores del Sí o del No, ni las 
condiciones financieras para la propaganda de radio y televisión fueron 
iguales. No se adoptaron normas legales para asegurar que todos los 
participantes tuvieran un acceso mínimo a los medios audiovisuales en relación 
con la campaña y la propaganda del referéndum ni se regularon los gastos de 
ambas tendencias, 
para garantizar la igualdad de oportunidades. Pero, ante todo, las autoridades 
gubernamentales tenían el deber de mantener una estricta neutralidad, como 
elemento fundamental en la libre formación de la voluntad del elector. A todos 
los niveles, nacional, regional y local, no debieron influir sobre el resultado 
del voto a través de su participación parcializada y excesiva en la campaña. No 
hubo sanciones efectivas y oportunas del TSE en los casos de violación de 
neutralidad y la veda de propaganda, como ocurrió en los dos días anteriores a 
la consulta.

El referéndum fue un ejercicio estéril. Quedamos frustrados los que nos 
oponemos al Tratado porque nos sentimos burlados y humillados; los que lo 
aprueban, porque sin las leyes de implementación no se dirime el asunto. Todos 
los ciudadanos quedamos divididos, enfrentados, hastiados y en las mismas. Para 
mí fue un gran honor compartir el voto contra el TLC con esos 750 mil 
compatriotas que constituyen lo mejor de nuestra 
nacionalidad. Fue un privilegio compartir el espíritu democrático, la ilusión 
de que con nuestro voto defendíamos la Patria y el dolor profundo que nos causó 
la derrota frente al dinero, el terror propagandístico y la ambición de la 
oligarquía.

No podemos pretender derrotar con un referéndum la injusticia social y la 
desigualdad en Costa Rica. La rosa de la libertad solo se riega con lágrimas y 
florece solamente a la luz de la dignidad y del honor. Se perdió una votación, 
pero nuestra dignidad y nuestro patriotismo siguen intactos. Al igual que el 
domingo, no necesitamos a ningún líder, a ningún diputado, delegado o 
representante para enterrar el TLC. De acuerdo con las exigencias aceptadas por 
los negociadores, el TLC debe ser aprobado junto con las leyes complementarias 
para que 
cumpla con los requisitos y cuente con la aceptación por parte de Estados 
Unidos. El compromiso que nos impuso el TSE fue únicamente para decidir sobre 
la aprobación del TLC. Las leyes complementarias no estaban incluidas y, por lo 
tanto, quedan excluidas de la decisión tomada en la consulta popular.

Debemos seguir ahora el camino que nos señalaron Mahatma Gandhi y Martin Luther 
King en su lucha pacífica y desarmada por la independencia de la India y los 
derechos civiles en Estados Unidos. Debemos impedir que se aprueben esas leyes 
que están en la Asamblea Legislativa con demostraciones, desfiles, 
manifestaciones y protestas, y si el Gobierno insiste en aprobarlas contra la 
voluntad de una heroica minoría de 750 mil costarricenses, vamos al paro 
nacional y al bloqueo de todas las carreteras, hasta que el Presidente retire 
esos proyectos ley.

Frente al terrorismo electoral de Estado, quitémonos el lazo de luto por el 
referéndum y levantemos el estandarte combativo de nuestra dignidad nacional. 
  http://www.notlc.com/ARTICULOS_OPINION/terrorismo_electoral.html

       
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