Bajo ese título algo raro *El País* ha publicado hoy un reportaje sobre la
web social y la reputación online. Os lo copio a continuación avisando de
antemano, para que nadie se enfade, de que salen un par de frases mías ;-)

Un saludo,

Javier Leiva Aguilera
http://www.catorze.com/
Twitter: http://twitter.com/catorze
Facebook:
http://www.facebook.com/pages/Catorze-Asesoria-Internet-Catorzecom/109770113978

-----

*Mi empresa vigila atentamente tu 'blog'*
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/empresa/vigila/atentamente/blog/elpepusoc/20090902elpepisoc_1/Tes


Una mala jugada publicitaria llevó a la marca de cosméticos francesa Vichy a
tener que disculparse ante los internautas. La compañía creó el *blog* de
Claire, una chica supuestamente anónima dispuesta a probar cosméticos y
contar sus experiencias con ellos.

Una mala jugada publicitaria llevó a la marca de cosméticos francesa Vichy a
tener que disculparse ante los internautas. La compañía creó el *blog* de
Claire, una chica supuestamente anónima dispuesta a probar cosméticos y
contar sus experiencias con ellos. Trataban de hacerse publicidad, pero el
tiro les salió por la culata. Los internautas franceses no tardaron en darse
cuenta de que se trataba de un *fake blog* (*blog *falso), no les sentó nada
bien y rápidamente se creó una corriente de opinión negativa sobre la
empresa, que se vio obligada a retractarse y empezar a incluir opiniones de
verdaderos consumidores.

Este tipo de publicidad, llamada viral por su vocación de expansión (como la
de un virus), está en auge -es barata y potencialmente muy poderosa- y cada
día son más las empresas e instituciones que quieren sumarse a ella. El
objetivo: generar una corriente de opinión favorable a su producto y
controlar las que surgen de forma espontánea. Además de los *blogs*, los
foros y las redes sociales son un terreno ideal para que las empresas
extiendan sus productos de esta manera, conocida como boca-oreja. Los
comentarios en la *web* crecen exponencialmente y, al igual que las
recomendaciones de la vecina, constituyen uno de los métodos más fiables a
la hora de consumir.

Ha sido el poder de Internet, que se extiende a todos los ámbitos con una
fuerza impredecible, el que ha provocado (a veces a base de palos) que las
empresas e instituciones incluyan en su agenda de preocupaciones todo lo que
pasa en la Red. Antes, cuando un cliente tenía algún problema, salía una
partida de productos defectuosa o un personaje público o directivo adquiría
mala imagen en su entorno, la única consecuencia era una hoja de
reclamaciones o a lo sumo un comunicado de prensa. Hoy, cualquiera de estas
situaciones puede generar un *tsunami* opinativo capaz de acabar con la
reputación o poner en serios apuros económicos a la compañía en cuestión.

Las instituciones también han encontrado en los medios sociales de Internet
un filón para captar tendencias que antes era impensable. Mauricio Sánchez,
jefe de prensa de la Embajada Británica en España, confirma que Internet se
ha convertido en una herramienta básica de su trabajo. "Nos ayuda a captar
impresiones y nos ha sorprendido que hay más pluralidad que en los medios
tradicionales", explica Sánchez. La Embajada hace un seguimiento permanente
de los medios y se ha apuntado a las redes sociales con su propio perfil en
Facebook. "Llevamos años siguiendo los medios digitales, pero ha sido Barack
Obama quien más ha apostado por las nuevas tecnologías", añade.

Los soportes son, principalmente, foros, *blogs* y redes sociales, y el
objetivo, tanto de empresas como instituciones, extender una imagen positiva
y contrarrestar los comentarios negativos. La diferencia está en el método.
El caso de Vichy sentó algunas bases sobre cómo no actuar. "Hemos
desarrollado un instinto digital", explica Javier Celaya, experto en
asesoría y formación en este campo. "En cuanto vemos una página nos
transmite más o menos seguridad o credibilidad; Internet es cada vez más
transparente". Vichy reconoció públicamente su fallo y cambió su política;
Celaya, que asesora a empresas en digitalización, asegura que siempre
recomienda que se identifiquen: "Esto les otorga más credibilidad y
posibilidad para ampliar la información de los usuarios, añadir datos,
aclarar malentendidos o subsanar errores".

Las empresas bucean en todos estos medios 2.0 en busca de cualquier
referencia a su producto. Personal de las propias compañías o agencias
contratadas para ellos mantienen un seguimiento exhaustivo de todo aquel
comentario que se haga sobre ellas en la Red. "En España aún no hay muchas
empresas que se encarguen específicamente de prestar estos servicios, pero
en EE UU viven un gran auge", afirma Celaya. "Tenemos herramientas que
recogen todas las entradas, las clasifican en función de si son positivas o
negativas y generan un mapa con todas las menciones. Ante las opiniones,
fundamentalmente las negativas, las empresas tienen distintas opciones:
pueden actuar, de la forma que sea, o dejar los comentarios. La mejor opción
depende de muchos factores". Ésta puede ser intervenir, admitir los errores,
hacer aclaraciones o simplemente ignorar el comentario. "A veces, las
empresas montan en cólera con los comentarios negativos", afirma Celaya,
"pero primero hay que examinar quién va a leer ese comentario y medir cuál
será la influencia; a veces no merece la pena porque la *web *es muy grande
y algunos son invisibles".

Celaya recuerda el caso de una aerolínea que su empresa (Dosdoce.com) ha
llevado recientemente. Un personaje con alta presencia en Internet tuvo un
problema grave durante un vuelo. Lo reflejó en la *web* y empezaron a
extenderse los comentarios, de tal manera que su empresa se reunió con la
compañía de urgencia para gestionarlo. "Se les recomendó gestionarlo
personalmente con él, quien reaccionó positivamente hasta el punto de que
agradeció en la *web* el comportamiento, con lo que se neutralizaron los
comentarios negativos".

Los comentarios positivos suponen un refuerzo para las campañas, y, los
negativos, un acicate para mejorar. Javier Leiva, director de Catorze.com,
una empresa de dinamización de proyectos en Internet y reputación *online*,
opina que la explotación de este sector es aún "muy incipiente y está lejos
de lo que debería ser". Por ello coincide con Celaya en las oportunidades
que entraña un buen manejo de estas herramientas: "Si escucha con atención a
los clientes, éstos les van a ayudar a mejorar con sus críticas y les va a
permitir responder a quienes lo necesiten, pudiendo conseguir que una
crítica negativa pueda convertirse en lo contrario: simplemente porque el
cliente se siente escuchado y ve que la empresa se preocupa por tenerle
contento".

Celaya afirma en su libro *La empresa en la web 2.0 *que la gestión de las
opiniones de los clientes es ya un área clave para muchas empresas. "Estas
entidades reconocen que los comentarios de sus actuales clientes publicados
en la *web* social se han convertido en una de las principales fuentes de
referencia para los potenciales nuevos clientes". El experto estima que esto
debe ser una oportunidad, no una obligación. La influencia de la *
blogosfera,* según estudios citados por el experto, supone que "alrededor de
un 3% de las empresas ha tenido en cuenta los comentarios negativos
publicados en un *blog* a la hora de modificar un determinado producto o
servicio", cifra que estima considerable dado lo reciente del fenómeno.

A la hora de afrontar los comentarios, es fundamental que haya honestidad
con los internautas. Para Enrique Dans, profesor de Sistemas Tecnológicos
del Instituto Empresa, la ocultación de la identidad empresarial ya no
funciona: "Se nota que esta práctica se ha desgastado a fuerza de abusar de
ella", asegura Dans, "igual que antes se abría la puerta a quien venía a
vender algo a casa y ahora no, se ha generado cierta sensación de 'me están
tomando el pelo'; cada vez es más difícil engañar a la gente". A la
dificultad de engañar y el riesgo de ser descubierto se une el importante
valor que supone la transparencia: "Si ocultan su identidad denotan una
menor confianza en la marca", informa Urtzi Jauregibeitia, que dirige una
empresa de creación de soportes para redes sociales.

En cuanto al contenido, los mensajes que se transmiten son muy diferentes;
no valen ideas cortas, simples y directas propias de la publicidad. "Este
tipo de mensaje genera cierto rechazo en Internet, en la* web* se busca más
un realce del valor, se incita a los usuarios a que hablen de sus
experiencias, a dar vueltas al producto", afirma Celaya. Sánchez cree que el
mensaje ha de ser "más cercano, han de ser verdades, porque aquí no puede
haber letra pequeña".

En España, el sector con más potencial es el de las redes sociales. El
crecimiento que han experimentado en los últimos años es enorme y han sido
las que más han propiciado el fenómeno viral. Albert Mora, fundador de una
empresa publicitaria, destaca el éxito que obtienen algunas campañas
realizadas solamente en Facebook. "Si se compara con la inversión efectuada,
a años luz de lo que se invierte en medios tradicionales como la televisión
o la radio, los resultados son espectaculares. Nosotros hemos hecho una
campaña para una empresa de ocio, ofreciendo una serie de descuentos y
promociones a quienes se hicieran fans de la página del cliente en Facebook
y en pocas semanas se han superado los 7.000".

El fenómeno crece, pero ¿se comerá parte de la tarta de los medios
tradicionales o aumentará el pastel? Para Sánchez, la implantación del
*marketing
viral* "supone un cambio de paradigma tan importante que debería ir de forma
complementaria a la tradicional". Ninguno de los expertos consultados cree
que se vaya a acabar con la otra. Además, no todos los sectores se han
apuntado a este método de mercadotecnia con la misma velocidad. El
tecnológico, más directamente implicado, lidera la tabla, pero hay varios
ámbitos que están adquiriendo peso. El turismo, con la hostelería y los
espectáculos, está creciendo debido a la cantidad de reservas que se
realizan por Internet. El sector del automóvil y el de la banca también
están ganando posiciones, según algunos expertos, aunque prácticamente no
hay estudios que hayan recogido el fenómeno de forma global y todo se basa
en estimaciones.

La crisis, con la consiguiente caída de la publicidad, debería suponer un
auge para este tipo de promoción. La mayoría de los expertos creen que, más
o menos influenciado por la situación económica, esto supone al menos una
oportunidad. "Las empresas se están preocupando más por la necesidad de
entrar en esta dinámica, pero todavía no es en absoluto mayoritario; estamos
justo al principio de algo que se va a desarrollar con fuerza los próximos
años", opina Leiva.

La transformación de la publicidad responde a receptores que también son
distintos y, en este sentido, la evolución no atañe sólo a las campañas sino
a algo más profundo. Leiva cree necesario un cambio "más allá de poner
nuevos anuncios y esperar sentados a que todo se arregle", y modificar "la
cultura dentro de las empresas". Los nuevos consumidores son, a juicio de
Sánchez, *"prosumidores".* Ya no hay clientes estáticos sino "consumidores y
a la vez productores de opiniones y contenidos respecto al producto",
asegura.

El futuro a medio plazo tendrá que ir adaptándose a las necesidades que
generen los consumidores y un mayor control del medio por parte de las
empresas. Dans cree que se tiende a la corrección. "La gente tiene una ceja
levantada. Vamos a entrar en una etapa de corregir todos los excesos".
Algunas de estas campañas han traspasado la frontera de la privacidad; el
hecho de que las redes sociales incluyan publicidad personalizada en los
perfiles tendrá un impacto, según los expertos. Celaya opina que "la
preocupación crecerá a medio plazo, porque esta intromisión en las
comunicaciones para crear publicidad contextual acabará estando mucho más
regulada como en la protección de menores por Internet; en este sentido, en
EE UU ya se percibe cierta sensibilidad".
Diferentes estilos de acción-reacción

- Dell Hell (infierno Dell). La compañía informática ignoró en un principio
los comentarios de un blogger cabreado con su servicio posventa. En un mes,
las entradas aumentaron e incluso lo reflejaron medios de comunicación
tradicionales. Todo ello provocó una caída de los ingresos de la compañía en
ese año 2005. Al final, la empresa reaccionó y, además de restituir el
ordenador al blogger, cambió su política de empresa y estableció un sitio
web donde los clientes pueden hacer consultas, propuestas y mantener el
contacto con la empresa. Así, Dell consiguió salir de su infierno.

- Belkin. Un anuncio de clasificados de la compañía de productos
electrónicos ofrecía dinero por hablar bien de la empresa en Amazon. Un
blogger lo descubrió y posteó hasta generar una corriente de opinión
negativa. En este caso, el presidente de la compañía apareció en un vídeo
donde negó su responsabilidad (afirmó que habría sido algún trabajador). Una
excusa que, según los expertos, pocos creyeron ��fue peor que no decir
nada�, afirma Javier Celaya�.

- Candados Kryptonite. Alguien descubrió que los candados que vendía esta
empresa estadounidense se abrían fácilmente con un boli de la marca Bic,
emitió una queja a la empresa y lo publicó en su blog. Al principio, la
empresa trató de ignorar los comentarios pero la noticia llegó hasta The New
York Times y el incidente costó a la empresa 10 millones de dólares (7
millones de euros).

- Apple. Este gigante de la informática ha conseguido extraer todo el jugo
al boca-oreja. Su estilo de generar expectación entre los usuarios de sus
productos provoca que éstos prácticamente se promocionen solos. �Juegan a
que se les escape información por ciertos conductos, cada vez que hay un
evento consiguen que se genere mucha viralidad�, afirma Enrique Dans. Este
método se debe también, según Javier Celaya, a la gestión de percepciones:
�Aceleran o retrasan el ritmo de sus productos según lo que perciben de los
internautas y lo hacen evolucionar según quieren sus clientes�.


----------------------------------------------------
Los art�culos de IWETEL son distribuidos gracias al apoyo y colaboraci�n 
t�cnica de RedIRIS - Red Acad�mica espa�ola - (http://www.rediris.es)
----------------------------------------------------

Responder a