Sábado 24 de Noviembre de 2007 "El país nunca podrá realizar una reforma social sobre bases de ignorancia".
José Figueres Ferrer Cartas a un ciudadano, 1956 * La República * CHISPORROTEOS Alberto F. Cañas Concurrí a la entrega de una obra importante, labor de una enorme cantidad de intelectuales y políticos centroamericanos que han trabajado, según me parece, bajo el comando de nuestro Jaime Ordóñez, cuyo nombre es garantía de seriedad y rectitud. Se trata, tomen aliento, del PRIMER INFORME CENTROAMERICANO DE GOBERNABILIDAD JURIDICA E INSTITUCIONAL. Un trabajo serio y concienzudo que no solo diagnostica sino que sugiere soluciones. Consta de cinco tomos, uno para cada país centroamericano tradicional. Participé en la ceremonia y dije unas cosas que tal vez no se conformaron con la ortodoxia del acto, pero que creí importante que circularan porque estimo que complementan el enorme estudio, y porque traté en ellas de fijar algunas de las causas de la ingobernabilidad costarricense. Para atacar el tema parto de una verdad jurídica y política que en mis tiempos de estudiante de derecho escuché de aquel gran maestro de juristas (hoy injustamente olvidado) que fue don Francisco Echeverría García, y que años después volví a oír, en la Asamblea Legislativa, a don Francisco Ruiz. Es la siguiente: Las leyes no sirven para reformar la sociedad. Se limitan a reflejarla. La reforma de la sociedad la hacen la educación, las costumbres y la conducta de la gente. En Costa Rica venimos tratando de reformar la sociedad con leyes. Ese disparate nos ha introducido en una oscura selva de legislación dentro de la cual es imposible orientarse y cuya aplicación favorece las corruptelas y la corrupción en grande. Hemos convertido a los empleados públicos en dueños del puesto que tienen. Recuerdo el caso de un empleado de cierta institución a quien la Contraloría ordenó destituir por corrupto. Hizo triunfar un recurso de amparo, hubo que reinstalarlo mientras se tramitaba el "debido proceso", pudo destruir los papeles que lo acusaban, y se quedó en el cargo. La llamada democratización de la política impide que un ciudadano se presente como candidato a un cargo electivo si antes no realiza una cantidad de asambleas de distrito, cantón y provincia de costo prácticamente imposible. Si está tratando de formar un partido, no se sabe qué clase de asambleas le impone la ley. Probablemente farsas. Una famosa ley de administración pública permite que cualquier decisión que tome un ministro pueda ser discutida judicialmente. (Un amigo mío me contó que al salir de un ministerio enfrentaba 18 juicios civiles y, abogado el mismo, tuvo que contratar los servicios de un colega). No vale la pena seguir. Así es. Tal vez una solución consistiría en que la Asamblea Legislativa pueda pedir informes o cuentas a los ministros y censurarlos si es el caso. Pero una Asamblea que no sea producto de asambleítas de las que resulta diputado el que mayor número de parientes logra llevar a ellas. Vean ustedes si este país es ingobernable, que el mayor poder político no lo tienen hoy dignatarios elegidos sino una sala de funcionarios nombrados, cuyas decisiones son perfectas (es decir inapelables), y que se ha dado el lujo de impartirle órdenes a la Asamblea Legislativa, y de reformar la Constitución. A esto le llaman democracia. Cada día tienen más razón don Chico Echeverría y don Paco Ruiz, juristas de verdad y verdaderos entendedores de lo que son el buen gobierno y la democracia como régimen, como sistema y no como charanga. - Elogios La voz del pueblo Leopoldo Barrionuevo Cuando hace 40 años llegué a Costa Rica contratado por un grupo constituido por Cervecería Costa Rica, Tabacalera y CEFA, que pronto se incrementaría con Royal, Jack's, Cinta Azul, Lacsa y Dos pinos, me encontré perdido al provenir de mercados como Argentina, Colombia, Venezuela y México; el país tenía poco más de 1 millón de habitantes y las carreteras brillaban por su ausencia. Pero existía una práctica que me llamó la atención de inmediato: los ruteros de las empresas distribuidoras de productos populares se tomaban el trabajo de conversar con sus clientes informándoles sobre los productos que se vendían y los que no, las promociones que tenían lugar en otros sectores del mercado e incluso acerca de fútbol y competitividad, luego, por las noches se reunían con sus colegas y tornaban a conversar sobre los temas de actualidad. Es decir, que entre cantina y pulpería transcurría "el ver pasar la vida" en el que todos aprendían. Los proyectos del incipiente autoservicio eran tímidos y se repartían entre Uribe & Pagés, Bar Azul, Automercado Los Yoses, Muñoz & Nane, La Gran Vía y Brolato y Peinador y vendían en San José menos del 20% de todas las ventas, el resto correspondía a pulperías, ventanas y sodas. Conocí Costa Rica viajando en camión, tomando sopitas en pulperías y alguna birra en cantinas. La gente te agasajaba, conversaba con avidez de conocimientos y aprendías también a escucharlos: Daniel Oduber en campaña hacía que el próximo pueblo fuera visitado por su fotógrafo para traerle información de los caudillos y al dorso de la foto debían asentarse nombre, actividad y datos de familia, de tal modo que don Daniel llegara en avioneta una semana después para departir con la gente con pleno conocimiento y cayendo siempre bien: sabía tirarse, como los paracaidistas. No como los pilotos argentinos a quienes hiciera referencia un alto funcionario en un lapsus innecesario y escasamente gracioso. Se conversaba y uno se convertía en la conversa, nadie se comunicaba, todos se entendían y la información que se traía a la empresa era poco menos que definitiva si se sabían hacer las preguntas y el que investigaba tenía empatía y sensibilidad para escoger lo significativo y filtrarlo. A nadie se le ocurría que fuera una buena práctica la de preguntas cerradas (sí, no, no sabe y no responde) y se hacían preguntas abiertas, propias del saber socrático. La tecnología y la academia ayudaron a cambiar el panorama: ahora no se puede hablar con el cliente porque no hay tiempo, las sopitas murieron bajo el control electrónico, los vendedores no llegan a reunirse informalmente porque el caos del transporte los estresa y por fin, a quienes los supervisan a veces les falta calle y de tantos cables que les cuelgan, los clientes los llaman robocops. Desde ya que no es un mal que afecta al mercadeo sino a esta sociedad de celulares y computadoras en las que para ver el otro rostro del que habla hay que adicionar una camarita, en razón de lo que para poder hablar hay que estar maquillado. Lo cierto es que hemos dejado de conversar con el cliente para cambiar la charla por las encuestas y la adivinación porque la información requiere perspicacia, además de una excelente selección, no solo de interlocutores sino también de percepciones en la medida que las verdades solo llegan por ardua tarea y no producto del silencio o aceptando sumisamente a los que gobiernan. La voz del pueblo es la voz de Dios pero escucharla es un peligro para muchos que no se consideran secretarios de Dios: están convencidos de que Dios es su secretario. * Al Día * Desde mi espejo ¿Hasta cuándo? Haydée de Lev Un grafiti en la pared de una casa, unos quince metros al este de la entrada del Parque Bolívar, me hizo sentir que en Costa Rica el antisemitismo también crece como la mala hierba. http://www.aldia.co.cr/ad_ee/2007/noviembre/24/nacionales1325291.html * La Nación * EDITORIAL Honores a la UNED La Comisión Plena de la Asamblea Legislativa aprobó, mediante votación unánime, el 10 de octubre pasado, el proyecto de ley que declara a la Universidad Estatal a Distancia (UNED) benemérita de la educación y la cultura. Este reconocimiento ha sido justo y necesario, pero, además, oportuno. La UNED, por su propia identidad y su misión, se encuentra en la confluencia de dos imperativos básicos: la excelencia académica y la democratización del conocimiento. http://www.nacion.com/ln_ee/2007/noviembre/24/opinion1326972.html El ojo de don Rodolfo Gonzalo Rodríguez Mejías Cada día me convenzo más de que el ojo crítico del doctor Rodolfo Cerdas está amenazando con devenir en ojo miope. Esperaba, para el 14 de octubre, un artículo muy diferente y, si se quiere, totalmente contrario, en cuanto a su fondo, del que escribió el 7 de octubre, día del referendo, en La Nación. http://www.nacion.com/ln_ee/2007/noviembre/24/opinion1326995.html AL Grano Édgar Espinoza ¿Democracia nosotros? ¡Está por verse! Dictadura de las minorías, diría yo. Su consigna es inequívoca: estar por encima del interés nacional. Y a fe que lo logran porque en la práctica son el único poder que funciona, pues el otro, el político, es mero formalismo, complicidad, fachada institucional. http://www.nacion.com/ln_ee/2007/noviembre/24/opinion1324691.html Página Quince Por ahora. ¿y luego? Andrés Fernández La palabra "terror", del latín terrôris , nos instruye el Diccionario de la Real Academia, significa "un miedo intenso". Y ese miedo, hemos de agregar, es uno provocado por algo, como es el caso -para volver al diccionario- del que por antonomasia infunde el método expeditivo de la llamada "justicia revolucionaria", mas de su raíz griega se sigue, a su vez, que terrôris significa además "turbación de juicio". http://www.nacion.com/ln_ee/2007/noviembre/24/opinion1327322.html Página Quince Testigo presencial Paul Rueda Hace pocos meses, el profesor Pedro Haba Müller fue objeto de un muy merecido reconocimiento: la UCR le confirió el Premio al Investigador en el Área de Ciencias Sociales, año 2006. Hace pocas semanas, por el contrario, la Asamblea de la Facultad de Derecho de esa universidad le negó al mismo docente la designación de profesor emérito. http://www.nacion.com/ln_ee/2007/noviembre/24/opinion1327323.html
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