Prensa Libre 20 de diciembre de 2007

Editorial
La carrera presidencial

Falta todavía un mes y medio para completar los dos primeros años después de 
las elecciones del seis de febrero de 2006, lo cual nos pone a poco más de 
dos años de las elecciones de 2010.

Sin embargo, como ha sido la tradición por parte de las principales figuras 
políticas del país, ya hay quienes están trabajando para tratar de alcanzar 
la Presidencia de la República en ese proceso.

Ya el propio secretario general del Partido Liberación Nacional, René 
Castro, reconocía el martes que en esa agrupación hay al menos cinco 
dirigentes que estarían considerando la posibilidad de presentar su nombre a 
consideración de los electores en un proceso de convención interna.

Y el miércoles el presidente del Partido Unidad Social Cristiana, Luis 
Fishman, confirmaba que el ex presidente Rafael Ángel Calderón Fournier se 
presentará a las elecciones generales de 2010. Y no solo eso, sino que hará 
uso de la doble postulación, apuntando también a la posibilidad de encabezar 
la fracción de su agrupación en la Asamblea Legislativa, en caso de no ganar 
la presidencia.

A más de dos años de las elecciones, todo indica que es prematuro que se 
abran los fuegos electorales, porque esto introduce distorsiones en diversos 
ámbitos de la vida nacional. Cuando el interés final es alcanzar un puesto 
de elección popular, las visiones y los enfoques suelen cambiar para 
acomodarse a las opciones de alcanzar ese objetivo. Y esto siempre se 
constituye en un riesgo cuando del manejo de la cosa pública se habla.

Dentro de esa línea, tanto Liberación Nacional como la Unidad enfrentan 
situaciones muy particulares de cara a la próxima elección.
En el caso de los verdiblancos, la presencia de dos hermanos -Rolando y 
Johnny Araya Monge- en la lista de posibles precandidatos ya de por sí 
supone un cuadro complejo, en el tanto introduce el elemento de la relación 
familiar.

Pero, además, uno ha mantenido una línea más acorde con las viejas 
tradiciones de la socialdemocracia, mientras el otro ha virado a un esquema 
más pragmático, muy cercano a la línea de la actual administración, 
encabezada por el también liberacionista Óscar Arias Sánchez.

En la Unidad, en tanto, la participación de Calderón Fournier tiene la 
particularidad de introducir en la política electoral a una figura clave en 
un proceso judicial por una causa de corrupción. Si este asunto no llega a 
juicio antes de las elecciones, Calderón estará en la papeleta con una 
enorme sombra a su alrededor. Pero si se llega a juicio, será el resultado 
de ese proceso el que determinará el futuro político de este hombre, que 
sigue liderando la reconstrucción de lo que quedó del partido que alguna vez 
lo llevó al poder.
Lo otro es que el Gobierno comienza a tener un cuadro más complicado en el 
ámbito político, porque los propios liberacionistas mencionan a la 
vicepresidenta Laura Chinchilla como una virtual aspirante a la candidatura. 
Y esto, obviamente, la ubicaría como una figura arista en esa lucha. El tema 
puede derivar en ataques de diversa índole al Ejecutivo, o al menos de falta 
de colaboración de aquellos que aun esperan un respaldo a sus pretensiones 
pero están fuera del Gobierno.

El tema dará para más...

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