This is a recent statement on the new mining policy in Venezuela.

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"NUEVA POLÍTICA MINERA VENEZOLANA:
NO MÁS CONCESIONES Y PLENA SOBERANÍA NACIONAL"

ECON. VÍCTOR ÁLVAREZ, MINISTRO DE INDUSTRIAS BÁSICAS Y MINERÍA DE LA
REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA Y PRESIDENTE DE LA CORPORACIÓN
VENEZOLANA DE GUAYANA (CVG)

El objetivo del presente artículo es exponer los principios rectores
de la nueva política minera venezolana, impulsada por el Gobierno
Bolivariano a través del Ministerio de Industrias Básicas y Minería
(MIBAM). Dichas medidas buscan promover el rescate de nuestra
soberanía y nacionalizar efectivamente los recursos minerales,
especialmente a través de la Reforma de la Ley de Minas, la creación
de la Empresa de Producción Social Minera Nacional y el relanzamiento
de la Misión Piar, ajustando la normativa minera a una que viabilice
al Estado el ejercicio del efectivo control sobre la actividad e
impulse la participación protagónica de miles de pequeños mineros, que
durante décadas permanecieron como rehenes de intereses privados
nacionales o transnacionales.

La nueva política minera está enmarcada en el conjunto de
transformaciones estructurales que lleva a cabo el Gobierno
Bolivariano, en su lucha por la construcción de una Venezuela libre y
soberana, justa e igualitaria. Nuestra Revolución, que desde 1999
representa el rescate de la soberanía política de Venezuela para los
venezolanos, en el momento actual profundiza la batalla por la
soberanía productiva, como complemento necesario para eliminar la
dependencia. Estamos en plena marcha rumbo al desarrollo endógeno y la
industrialización soberana. Como afirmó el Presidente Chávez,
recordando a Simón Rodríguez, "La independencia política tiene que
estar unida a la independencia económica, esta última mucho más
difícil del lograr, mucho más compleja, mucho más dura, con un camino
mucho más largo".

Desde hace siete años el Gobierno Bolivariano trabaja para conquistar
la emancipación, ladrillo por ladrillo, piso por piso. El mapa para la
construcción de la nueva Venezuela está forjado en la Constitución de
1999 y en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación
2001-2007, que vamos poniendo en práctica a cada paso. Pero para
transformar dichas ideas en realidad, es primordial que el Estado
venezolano recupere el control soberano sobre los sectores
estratégicos de nuestra economía, sobre el petróleo, la tierra, la
industria básica, los recursos mineros. Es primordial aumentar la
capacidad del Estado de planificar, diseñar y ejecutar políticas y
estratégicas de desarrollo económico e industrial. Y todos recordamos
la fuerte batalla que fue necesario enfrentar entre los años 1999 y
2003 para que los recursos petroleros antes secuestrados por una elite
pasasen definitivamente a responder al interés nacional.

Estamos convencidos que no hay otro camino: la lucha por la soberanía
económica y la definitiva independencia pasan ineludiblemente por la
transformación de nuestras estructuras distorsionadas y por cambios
profundos en las relaciones de poder. Por este motivo, trabajamos por
el aumento del control del Estado revolucionario, es decir, del pueblo
venezolano, sobre nuestros recursos minerales.

En los primeros meses de 2005, hace poco más de un año, el Ejecutivo
Nacional tomó la decisión de crear el MIBAM y entregarle la
responsabilidad sobre el tema de la minería. Las orientaciones del
Presidente Chávez están basadas en los artículos 12, 156 y 302 de
nuestra Constitución, que se refieren al derecho inalienable de la
República sobre la propiedad de los recursos mineros, las competencias
del Poder Público Nacional sobre el régimen y administración de los
mismos, y la potestad del Estado de reservarse las exportaciones,
servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico, a fin
de profundizar la transformación de la economía rentista e importadora
en economía productiva y auto-sustentable, internamente desarrollada.
Así, el MIBAM tiene la tarea de planificar, controlar y regular la
minería, a los fines de que esta actividad se desarrolle con criterios
de racionalidad y sustentabilidad, en concordancia con las políticas
de conservación, defensa y mejoramiento ambiental, dictadas por el
Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales (MARN).

LA COMPLEJA COYUNTURA ACTUAL DE LA MINERÍA EN VENEZUELA

En este momento existen en nuestro país 760 derechos mineros vigentes,
de los cuales 413 representan concesiones, 327 son contratos mineros y
20 son contratos otorgados por el antiguo Ministerio de Energía y
Minas (MEM), totalizando una superficie de 1.363.005 hectáreas,
equivalentes a 45% del territorio de Bélgica y más que el 32% de
Holanda. Del total de estas tierras, cerca de 86,2% están totalmente
inactivas. Es decir, a lo largo de los años los ocupantes de estas
grandes áreas no han hecho absolutamente nada: no removieron una
piedra ni cavaron un hueco, no realizaron los trabajos que el Estado
les asignó, cometiendo incuestionable trasgresión a la Ley venezolana.

Sabemos cual es la práctica de muchas de estas empresas controladas
por transnacionales o grupos privados venezolanos: son exactamente las
mismas que están aquí, allá en África u otros continentes, ostentando
el control de las tierras para especular en las bolsas de valores sin
aprovechar productivamente estas superficies. Mientras tanto, y en
consecuencia de esto, se acumula una larga lista de irregularidades
que impactan muy negativamente al Estado y a la vida de los pequeños
mineros. En muchas áreas la producción registrada difiere de la
producción real; los precios de venta de los minerales son inferiores
a los precios de mercado; grandes extensiones fueron otorgadas a pocos
concesionarios; desconocimiento del destino de la producción de los
minerales; exploración irracional de los yacimientos; empresas
constituidas o domiciliadas en paraísos fiscales. Es decir,
depredación ambiental; contrabando; descontrol sobre la producción,
sobre el territorio y la defensa nacional; graves problemas de
analfabetismo, criminalidad, prostitución, tráfico, trabajo infantil.
Estos resultados son muy contradictorios con la gran potencialidad de
la minería en nuestro país: por un lado, la inmensa fortuna del
subsuelo de Venezuela; por otro, miles de venezolanos que quedaron
abandonados en la miseria.

Desde el prisma económico igualmente se verifica la paradójica pobreza
frente a la colosal riqueza de recursos minerales. Aunque la
contribución de la actividad minera al Fisco ha aumentado en los
últimos años, los impuestos mineros liquidados como porcentaje del
Producto Interno Bruto (PIB) son muy bajos: en 2004, llegaron a 1,1%.
Además de esto, hoy día la minería tiene impacto insignificante en la
generación de empleos directos e indirectos, alcanzando solamente el
0,6% de la Población Económicamente Activa (PEA). Finalmente, se
verifica la limitada participación del sector minero en el PIB
venezolano entre los años 1997 y 2005. La minería podría aportar mucho
más a la sociedad y la economía venezolana, pero, por las razones
anteriormente descriptas, su contribución es históricamente baja: un
promedio de 0,7%. En el mismo período seleccionado, por ejemplo, la
participación de la manufactura tuvo un promedio de 16,9%; los
servicios, un 10,1%; el comercio, un 8,4%; y la construcción civil, un
6,3%. En comparación con otros países dependientes y ricos en recursos
minerales, el indicador venezolano es igualmente bajo: por ejemplo, la
participación de la minería en el PIB de Brasil llega a 4,5% y en
Bolivia, a 3,8%.

Debido a la mala conducción de la política minera desde hace muchos
años, actualmente, sumando todo lo que aporta y restando todos los
daños que genera, la actividad minera, es nociva al país. Por esto, en
la Exposición de Motivos del Proyecto de Reforma de la Ley de Minas,
que hemos elaborado en conjunto con las comunidades de pequeños
mineros, afirmamos que "la existencia de explotaciones al margen de la
Ley nos enfrenta al hecho de que gran parte de la actividad minera que
se desarrolla actualmente es una actividad ilegal". Por esto,
centramos todos nuestros esfuerzos para transformar esta realidad,
especialmente a través de seis lineamientos que detallamos a seguir.

PRINCIPIOS RECTORES DE LA NUEVA POLÍTICA MINERA VENEZOLANA

1) Rescate de la soberanía nacional sobre los recursos minerales,
metálicos y no metálicos. En 24 de octubre de 1829, Simón Bolívar
expidió memorable Decreto, en la ciudad de Quito, determinando que "la
propiedad sobre las minas de cualquier clase pasa al dominio de la
Real Corona de España al dominio de la República". Aunque conste en la
Ley de Minas actual –concebida bajo los principios de la Constitución
de 1961– el celebre mandato del Libertador no ha sido respetado. Casi
177 años después, el MIBAM defiende la efectiva nacionalización de
nuestras riquezas y la creación de un régimen transitorio, que
sustituya las actuales concesiones mineras por empresas mixtas. La
palabra de orden es "No más concesiones";

2) Erradicación del latifundio minero. Estudios demuestran que el
71,1% de los derechos mineros vigentes (cerca de 988.921 hectáreas)
son latifundios mineros y que un 20,3% se encuentra en manos de cuatro
grandes grupos privados de Venezuela, Rusia, Canadá y Holanda. El
control de estas importantes áreas por el Estado venezolano es de
fundamental interés estratégico: abarca los equilibrios social,
político, económico, territorial, internacional. Nuestra orientación
es intensificar la revisión de todos los contratos, de todas las
concesiones, activas o inactivas, otorgadas a transnacionales o a
grupos privados nacionales, para que el Estado asuma soberanamente su
absoluto control, respetando las empresas que trabajan y cumplen
apropiadamente sus funciones;

3) Consolidación de la pequeña minería y la minería alternativa, a
través de Empresas de Producción Social (EPS), las células
fundamentales del nuevo modelo productivo rumbo al Socialismo del
siglo XXI. De esta forma, se busca garantizar la estabilidad y el
asentamiento territorial de miles de pequeños mineros, proporcionando
su organización y participación ciudadana, y suministrando la
infraestructura necesaria para satisfacer dignamente sus necesidades y
su relación harmoniosa con el medioambiente. Además de generar
masivamente empleos productivos y estables, de contribuir con su
capacitación profesional, de apoyar integralmente la construcción de
viviendas, Escuelas Bolivarianas, módulos de Barrio Adentro, Casas de
Alimentación, tiendas de la red Mercal, se requiere la creación de una
nueva relación entre los mineros y el Estado revolucionario;

4) Creación del nuevo Marco Legal y Regulatorio. Reforzar la
institucionalidad del Estado en materia minera a través de la Reforma
de la Ley de Minas, que tiene como propósito favorecer, apoyar y
beneficiar los intereses de los pequeños mineros, hasta hoy asfixiados
por grandes grupos privados y empresas transnacionales. Enmarcada en
las iniciativas del Gobierno Bolivariano de pagar la deuda social
acumulada durante muchas décadas, la Reforma de la Ley de Minas ha
sido elaborada con la participación de los pequeños mineros;

5) Establecimiento de la nueva institucionalidad, representada por la
creación de la Empresa de Producción Social Minera Nacional, C.A. y el
relanzamiento de la Fundación Misión Piar. Estas estructuras tienen la
función de facilitar el efectivo cumplimiento de la nueva Ley de
Minas. La EPS Minera Nacional es el ente gubernamental responsable por
desarrollar la industria minera, a través de la exploración,
explotación, aprovechamiento racional y sustentable, procesamiento e
industrialización de los minerales -especialmente el oro y el
diamante- y su comercialización. La Misión Piar debe llegar al seno de
las comunidades que sobreviven en máxima exclusión social, brindar la
formación técnico-productiva y socio-política a la pequeña minería,
afín de transformar el modelo económico rentista y excluyente en
productivo, endógeno y con relaciones igualitarias de producción.

6) Fortalecimiento de las relaciones internacionales dirigidas a la
cooperación y complementación para el desarrollo integral de la
actividad minera como base para propiciar el encadenamiento
industrial. Este es un significativo mecanismo de fomento de alianzas
estratégicas con países hermanos, impulsando la formación de recursos
humanos, la transferencia de tecnología y el creciente nivel de
componentes nacionales en nuestra producción. Estas acciones conducen
a la construcción de un mundo multipolar y a la integración
latinoamericana. Venezuela presenta una nueva visión de las relaciones
internacionales: diversifica los orígenes y destinos de sus
exportaciones, importaciones e inversiones y, al mismo tiempo,
diversifica su producción de bienes de mayor valor agregado. Ejemplos
evidentes de esto, son los proyectos que el MIBAM desarrolla
actualmente con Cuba y con el estado brasileño de Paraná, enmarcados
en la edificación de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de
Nuestra América (ALBA) y de Minerías del Sur (MINERSUR).

Venezuela posee en su subsuelo una riqueza mineral inmensa, que debe
ser controlada por los venezolanos y puesta al servicio del desarrollo
endógeno, de la construcción del nuevo país que queremos. Pertenecen a
nuestro pueblo las reservas de bauxita, manganeso, caolín, oro,
diamante, carbón, níquel, zinc, cobre, plata, arenas silíceas, cromo.
Son de los venezolanos los estratégicos yacimientos de minerales de
hierro, titanio, platino, plomo, estaño, cobalto, grafito, mercurio,
magnesita, niobio. Algunos de estos, incluso, integran el grupo de los
llamados "minerales del futuro", relacionados con las posibles
descubiertas de nuevas tecnologías de punta. Los países centrales,
desarrollados, en su mayoría son pobres en recursos naturales. Por
esto, siempre tuvieron gran interés sobre nuestras riquezas.

La posición del Gobierno Bolivariano es muy clara: todo este potencial
será utilizado por nosotros, por Venezuela y su pueblo, como
instrumento de emancipación, como herramienta para alcanzar la
soberanía productiva y la independencia económica; no más continuarán
siendo un mecanismo para mantenernos en el atraso y el coloniaje.

Caracas, mayo de 2006.

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