<http://www.rebelion.org/noticia.php?id=14796>
05-05-2005

Hugo Chávez, el socialismo cristiano y el socialismo científico (1ª parte)

Heinz Dieterich
Rebelión

En su convocatoria mundial para "inventar el socialismo del siglo
XXI", el Comandante Hugo Chávez recomendó usar dos "insumos
históricos" para tal tarea: las "ideas originales de Carlos Marx y
Federico Engels" y la obra de Jesús. Ambos referentes son, como es
obvio, de muy diversa índole y su valor como insumo para el producto
final varía cualitativamente. Es necesario, por lo tanto, delimitar
sus potenciales constructivos y sus límites de aportación.

Una primera reflexión sobre esta temática se encuentra en mi nueva
obra, Hugo Chávez y el Socialismo del Siglo XXI, cuya edición
argentina fue presentada el 2 de mayo en la Feria Internacional del
Libro en Buenos Aires, con la participación de Freddy Balzán,
Embajador de la República Bolivariana de Venezuela, el líder campesino
Benigno López (Mocafor) y el vocero de los piqueteros MTD Resistir y
Vencer, Rubén Nuñez. Algunos de los elementos expositivos fueron los
siguientes.

1. La aportación de Jesús al socialismo del siglo XXI

La construcción colectiva de la nueva teoría anticapitalista que pide
el Comandante Chávez, tiene que dar respuestas satisfactorias a cuatro
tipos de interrogantes que emanan de los niveles básicos de la
existencia humana: 1. el racional-crítico o científico; 2. el
estético; 3. el ético y, 4. el cotidiano.

La referencia presidencial a Jesús como un "primer socialista" en este
debate es aplicable, básicamente, desde el tercer y cuarto nivel de la
vida humana, es decir, desde la ética de la praxis reformadora del
Nazareno y de las convivencias sociales de las primeras comunidades
cristianas. En el nivel científico no hay contribución posible y en
cuanto a lo estético, todo el constructo occidental respectivo es obra
posterior al protagonista.

Las primeras comunidades cristianas solían llamarse Ekklesía, tomando
el término y la praxis de las asambleas populares del sistema político
de Atenas que era la primera democracia participativa en una sociedad
de clase de Occidente, regida por una combinación de sistemas
electorales y aleatorios (por sorteo); una democracia participativa
que, sin embargo, no era universal, sino elitista, porque excluía a la
mayoría de la población, por ejemplo, a las mujeres, los metecos, los
esclavos y los libertos. Según el apóstol Pablo, esas reuniones de la
Ekklesía cristiana temprana eran aún más democráticas que su ejemplo
griego, porque no tenían restricciones de admisión: "No hay más Judíos
o Griegos, esclavos o libres, hombres o mujeres; porque todos son uno
en Jesu Cristo."

Este avance de democracia participativa real en la "iglesia de las
catacumbas", que después se pierde con su conversión en Iglesia
imperial, se encuentra también en la praxis individual de Jesús. La
ética de la solidaridad, del respeto al otro, de la opción por el
pobre, el excluido, el discriminado, por la igualdad de derechos
humanos y oportunidades prácticas de vida, que predicaba y practicaba
el Nazareno, fue, sin duda, un elemento progresista y antisistémico en
el entorno represivo-tribal-machista de dominación palestina-romana
que sufrían los habitantes de Palestina. Sin embargo, la insumisión
ética de Jesús no era un evento novedoso ni singular en la sociedad
global antigua, tal como ilustran la rebelión de Prometeo contra la
jerárquica sociedad clasista griega, y la apología de la verdad y de
la razón libre, de Sócrates, quinientos años antes del martirio de
Jesús.

2. La insumisión ética de Jesús, parte normal de la rebelión humana

Tanto Jesús como Prometeo y Sócrates pagaron su audacia con la muerte:
el rebelde palestino clavado en la cruz de la pax romana; el
insurrecto griego en la roca del tirano Zeus y el sabio Sócrates
moriendo por la copa de cicuta de sus verdugos. En el diálogo de
Prometeo con sus torturadores, expresado por la inmortal voz de
Esquilo, queda plasmado su "crimen" y la razón de su castigo: la
fuerza del amor al prójimo la que impulsó al insurrecto griego hacia
su autoasignada y titánica tarea de acabar con las injusticias de los
poderes establecidos.

"Traspasaste la norma de justicia de los dioses" (de las elites-H.D.),
"para dar beneficio a los mortales" (a los pobres-H.D.), comenta "El
verdugo" la razón de la condena y del castigo a Prometeo. Y "La
Fuerza" le resume al encadenado en forma imperativa la moraleja que
debe aprender: "Pague esa culpa a los dioses: aprenda a someterse al
dominio de Zeus y a no andar con intentos de amor a los hombres". Y le
recitan la eterna advertencia de las clases dominantes y sus ideólogos
a las mayorías sometidas: "¡no nace aún quien haya de liberarte!".

Con lucidez y coraje, el rebelde encadenado responde, explicando su
causa política: "No bien Zeus se colocó en el trono paterno, hizo
distribución de dones a los dioses, dando a cada uno de su propio
galardón y dispuso en todo el mando. Pero de los mortales desdichados
ni cuenta mínima hizo... antes bien tenía el intento de aniquilar su
raza y hacer brotar una nueva. Y ante esta tentativa nadie se
enfrentó: yo fui el único. Yo tuve la osadía, yo fui el que me opuse a
que los mortales bajaran al Hades hechos trizas...".

3. El crímen de Jesús

Al igual que la praxis emancipadora de Prometeo y Sócrates, la
autoasignada misión de Jesús atentaba contra varios intereses vitales
de la oligarquía judía y de la potencia de ocupación romana. El
Nazareno luchaba, entre otras cosas: a) en pos de una distribución más
igualitaria de la tierra, es decir, una reforma agraria; b) a favor de
una democratización de la economía que se encontraba en alrededor de
un setenta por ciento en manos de una casta de mercaderes, cambistas y
altos clérigos, cuyo "Wall Street" era el Templo de Jerusalén,
convertido, como relata Juan 2, 14, 16, en "un lugar de negocios" por
"los vendedores de bueyes, ovejas" y "cambistas"; c) en pro de la
recuperación de la soberanía nacional, oprimida por el imperio romano.

"Entonces los jefes de los sacerdotes y los fariseos reunieron el
Consejo Supremo. Decían: ´Qué podemos hacer? Este hombre va
multiplicando los milagros. Si lo dejamos que siga, todos se van a
entusiasmar con él, y luego intervendrán los romanos, que terminarán
con nuestro Lugar Santo y nuestras libertades´": es decir, con nuestro
"Wall Street" y nuestros privilegios. (Juan, 11, 47,48).

A la luz de estos objetivos de la praxis de Jesús, su ejecución era inevitable.


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07-05-2005

Hugo Chávez, el socialismo cristiano y el socialismo científico (2ª y
última parte)

Heinz Dieterich
Rebelión

4. La doble tentación de Jesu Cristo y Hugo Chávez

"Entonces los jefes de los sacerdotes y los fariseos reunieron el
Consejo Supremo. Decían: ´Qué podemos hacer? Este hombre (Jesús –
H.D.) va multiplicando los milagros. Si lo dejamos que siga, todos se
van a entusiasmar con él, y luego intervendrán los romanos, que
terminarán con nuestro Lugar Santo y nuestras libertades´".

En este relato bíblico de Juan, (11, 47,48), sobre los miedos y
precauciones de la clase dominante judía ante el proyecto histórico de
Jesús, está la clave para entender la sistemática política de
destrucción de Washington y sus aliados oligárquicos  contra todo
proyecto de liberación nacional o social, como es el de Hugo Chávez.
Estos miedos clasistas se originan por dos razones: a) las demandas o
contenidos del programa de transformación  y, b) por la
"multiplicación de los milagros".

Ad  a) Si hoy día un activista latinoamericano se atreve a luchar
consecuentemente por la reforma agraria; si va con látigos a la Bolsa
de Valores para sacar a los señorítos del capital financiero, anular
las deudas de los ciudadanos o repartir sus capitales entre el pueblo,
o si organiza un movimiento nacional contra la penetración Monroeista
de Washington, es evidente qué futuro lo espera. Y esto es tan lógico
en el siglo XXI en América Latina, como lo fue hace 2000 años en
Palestina o hace 2500 años en Grecia. De tal manera que los destinos
de Prometeo, Sócrates, Jesús, Emiliano Zapata, Jorge Eliécer Gaitán,
el arzobispo Arnulfo Romero, el cura Camilo Torres,  el guerrillero
Che Guevara, el ecologista Chico Mendes, y el activista de la paz Luis
Eduardo Guerra, siguen un mismo "guión" oculto  escrito por  los
dueños de los países y las vidas.

Ad  b) "Entusiasmar a todos" mediante la "multiplicación de los
milagros" se refiere, en términos seculares, a un proceso de
acumulación de poder del protagonista de un proyecto histórico que
pone en peligro el orden de la elite. Cuando el Presidente Chávez, en
pleno neoliberalismo pauperizante y entreguismo cipayo, devuelve la
salud a los barrios marginados, la tierra a los campesinos, el trabajo
a los obreros, la luz de la razón a los iliteratos  y la dignidad y
soberanía a la nación, multiplica los panes, el vino y los milagros.
En consecuencia, los pueblos de América Latina se entusiasman con él,
y los romanos, que hoy hablan inglés, tienen que intervenir para poner
a la "chusma" y al líder en su lugar: la cruz.

5. Los límites de la aportación  de Jesús

Este es el lugar sistemático de Jesús en la historia de la resistencia
a la sociedad de clase. Es parte de una tradición social    eterna: la
rebelión. Y en este sentido sí es relevante su ejemplo ético, plasmado
tanto en discursos y sermones, como en la praxis cotidiana; es
relevante, entre múltiples otras éticas históricas,  para la
construcción de una nueva civilización que en la actualidad solo puede
ser  no-burguesa y no-capitalista.

Sin embargo, la construcción de esta nueva sociedad no sólo requiere
de una ética y cotidianeidad adecuada, sino también  de una teoría
racional-crítica a la altura del desafío. Y esta es la zona de
transición, en la cual  la contribución formativa de la rebelión de
Jesús comienza a desvanecerse en el horizonte del pretérito y tiene
que iniciar la reflexión colectiva estética, ética y, sobre todo,
científica de la edad moderna.

El drama de la rebelión de Jesús se realiza en las condiciones
objetivas de una economía pastoril, mercantil, artesanal y agraria que
vive al ritmo de la naturaleza; en un pequeño país con escasa densidad
demográfica; con una sociedad marcadamente patriarcal, autoritaria y
rural, organizada en torno a estructuras familiares de tres
generaciones  y clanes; con un analfabetismo casi absoluto; un Estado
tribal-teocrático y con relaciones de producción  que incluyen la
esclavitud  y los trabajos forzados, pero carecen de clases
medias-profesionales.  Los datos de ese drama se transmiten en una
gran narrativa oral durante siglos, hasta que finalmente encuentran su
forma primaria documental en la Biblia, con posterior reelaboración e
interpretación interesada a través de la teología de la iglesia
imperial católica romana, constituida por Constantino en el siglo IV
.
Este entorno social, político, cultural, militar y económico,
totalmente diferente a las complejas y gigantescas sociedades
industriales contemporáneas, hace que las lecciones del
judío-cristianismo originario para la construcción de la sociedad
futura sean limitadas. Más allá de la dimensión ética del Nazareno,
que en algunos aspectos tiene aplicabilidad universal; y más allá de
la metafísica y teología judía-cristiana   ---que debe ser, como toda
metafísica religiosa y teología, un asunto privado de los ciudadanos
del siglo XXI—  las lecciones prácticas del movimiento social de Jesús
para la construcción de las instituciones de la democracia
participativa del siglo XXI, son reducidas.

6. Economía bíblica y contemporánea

Tomemos, por ejemplo, la economía. Las sociedades avanzadas tienen
economías basadas en modernas industrias y servicios, con una
aportación escasa del sector primario al Producto Interno Bruto y una
población económicamente activa absolutamente reducida en ese sector:
en Estados Unidos, por ejemplo, apenas el 2.3  por ciento.  El ritmo
de vida está determinado por las urbes, el trabajo no-agrario y, sobre
todo, las leyes de la  acumulación de capital y de la forma de valor.
Es decir, la economía palestina de hace dos milenios tiene tanto que
ver con la actual, como un barco de guerra romano con un portaviones
nuclear.

Donde la Biblia se refiere a la economía de su tiempo, en algunas de
sus partes etnográficas, aporta unas ideas económicas rudimentarias,
como la de la institución del Jubileo. En el Viejo Testamento, el
Libro del Levítico y en él del  profeta Isaías se relata el mecanismo
de desendeudamiento y liberación (Jubileo) de la siguiente manera:
"...Declararás santo el año cincuenta y proclamarás la liberación de
todos los habitantes de la tierra. Será para ustedes un año de
jubileo. Los que habían tenido que empeñar su propiedad, la
recobrarán. Los esclavos regresarán a su familia. Este año cincuenta
será un año de jubileo…" (Lev. 25, 10-12).

Estos preceptos, que según Juan Pablo II nunca llegaron más allá de
ser "una expectativa ideal",  incluyendo en los propios feudos de la
Iglesia, son comparables a las de otras culturas antiguas, como, por
ejemplo, el viejo proverbio chino que reza  que "más vale enseñar a
pescar que regalar el pescado". La moraleja del "enseñar a pescar" es
pedagógica. Si se le agrega el aspecto de pescar con redes, podría
interpretarse en términos de ciencia económica como la necesidad de
invertir en  bienes de capital, si se quiere aumentar el nivel de
productividad del trabajo y  la calidad de vida de los consumidores.

7. Magia, Ciencia y  Socialismo del Siglo XXI

Sin embargo, más allá de esas analogías y verdades de sentido común,
la Biblia no aporta conocimiento práctico para crear una economía más
justa para el siglo XXI. Conforme al pensamiento metafísico de su
tiempo, Jesús resuelve los problemas económicos por vía de la fe. En
la primera multiplicación de los panes, cuando estaba reunido con
cinco mil seguidores y tenía solo cinco panes y dos pescados, "tomó
los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo,
pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los
discípulos para que se los distribuyeran. Asimismo, repartió los dos
pescados entre todos. Comieron todos hasta saciarse, y se recogieron
doce canastas llenos de pedazos de pan y las sobras de los peces."
(Marcos 6, 34).

Cuando, en las bodas de Caná hubo escasez de vino, Jesús mandó llenar
"seis jarrones de piedra, de los que sirven para los ritos de la
purificación de los judíos, de unos cien litros de capacidad cada una"
y, en "señal milagrosa", convirtió los seiscientos litros de agua en
vino. (Juan 2,1).

En círculos no-integristas del cristianismo se han interpretado  estos
pasajes como metáforas cuya moraleja consiste en el deber moral de
repartir equitativamente entre los ciudadanos los escasos bienes y
servicios disponibles. En términos de la ciencia económica se
trataría, por lo tanto, de la ética de un Estado de bienestar en la
esfera de la redistribución nacional e internacional.

Si se interpreta de esta manera, refleja valores vigentes para el
siglo XXI, pero en forma tangencial  y poco trascendente. El problema
de la equivalencia en las transacciones económicas se presenta en cada
uno de los tres circuitos de distribución de la riqueza socialmente
generada: el primario de la esfera de producción, el secundario de la
esfera de circulación y el terciario de  la redistribución estatal. El
más importante es el primario, porque: a) antes de poder distribuir
algo hay que producirlo y, b) los ingresos derivados del trabajo y de
la propiedad en la esfera de producción son los decisivos. La
referencia arriba citada sólo se refiere metafóricamente a la tercera
dimensión.

En el integrismo cristiano, en cambio, se interpreta "la
multiplicación de los panes" como un milagro de producción que
realmente tuvo lugar y, dentro de esta matriz de interpretación
infantil-mágica, el valor de enseñanza para la economía contemporánea
postcapitalista es, obviamente, cero. En el campo de la economía
actual, solo la ciencia y la tecnología correspondiente pueden hacer
ese tipo de "milagros" productivos, resolviendo los problemas de
desabasto de la gente  mediante el conocimiento científico, la
tecnología avanzada, el trabajo disciplinado y las formas de propiedad
adecuadas.

La diferencia entre los "milagros" productivos de la Biblia y los de
la ciencia pueden  ilustrarse con el ejemplo de la caminata de Jesús
sobre el agua. Para los cristianos es un acto de fe que el Nazareno
pudo caminar sobre el agua. El subjetivismo del creyente convierte una
realidad virtual (imagen) en un  "hecho real".

La ciencia, en cambio, entiende los escenarios virtuales, los
"milagros", como una función de las condiciones objetivas.  Se trata,
para ser más preciso, de las "transiciones de fase" o saltos
cualitativos en el comportamiento de un sistema, cuya ruptura con su
comportamiento normal induce a las mentes no formadas científicamente
a imputarle condiciones mágicas o de milagro. El ser humano, por
ejemplo, puede caminar sobre el agua, siempre y cuando su condición
objetiva de un estado líquido de la materia evoluciona hacia un estado
sólido, por ejemplo, mediante su conversión en hielo.

Lo mismo vale para el viejo sueño del ser humano de poder volar. Sólo
cuando la ciencia genera las condiciones objetivas para este tipo de
locomoción aérea, mediante la construcción de un avión adecuado, el
homo sapiens  puede realizar su sueño y convertir una realidad virtual
subjetiva en una realidad objetiva fuera de sí.

Este segundo método es, obviamente, el único capaz de construir
adecuadamente  —en su dimensión racional-institucional—  la compleja
sociedad equitativa del siglo XXI.


--
Yoshie
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