- Un blog con publicidad como decía José - Un wiki en una granja de wikis en la que el creador del mismo lo ha dado de alta gratuitamente a cambio que el proveedor del hosting pueda incluir publicidad - Una revista de una escuela que se vende por el coste de fotocopiarla - Una web o revista de una entidad sin ánimo de lucro pero que hace actividad económica (y está de alta de esa actividad) - Una publicación de la administración pública que se vende - Una obra que se ha producido por subvención pública o por crowdfunding pero que se distribuye sin coste para el receptor - Unos materiales didácticos que se distribuyen a los estudiantes que pagan matrícula y una cuota "por producción y actualización de materiales didácticos" - Unos materiales didácticos que se distribuyen gratuitamente en un moodle o campus de un centro educativo privado - etc...
Hay personas que usan licencias NC y las acompañan de un texto que incluye como no comerciales (a criterio del autor) algunos de estos usos. El dv 08 de 02 de 2013 a les 11:43 +0100, en/na David va escriure: > " por miedo a una interpretación amplificada de lo que puede ser uso > comercial simplemente no se usa" > > Eso me imagino que pasará en Ratolandia. > > En este plano de la realidad las obras con licencia CC-NC se usan. Y mucho. > > > Como sabes "uso no comercial" es ambiguo y genera inseguridad jurídica. > > Por lo que la solución es que cada autor o editor que use una NC le > > añada un texto indicando qué entiende como tal y qué no, cosa que la > > licencia permite hacer. > > Porqué si no ese ecosistema que describes no funciona, por miedo a una > > interpretación amplificada de lo que puede ser uso comercial simplemente > > no se usa. > > > > El dv 08 de 02 de 2013 a les 11:23 +0100, en/na David va escriure: > >> La paradoja de la cultura libre 1/2 > >> http://www.a-desk.org/highlights/spip.php?article1752 > >> > >> Suelo publicar mis artículos bajo una licencia Creative Commons BY NC > >> ND, > >> que, entre otras cosas, impide la redifusión comercial de mis textos. > >> Así > >> lo hago, por ejemplo, en mi blog y en algunas publicaciones en las que > >> colaboro, como es el caso de A*DESK. Sin embargo, no faltan quienes me > >> critican por difundir mis escritos bajo licencias sujetas a cláusulas > >> restrictivas. Lo hacen con el argumento de que, al impedir la > >> reutilización comercial de mis artículos, estoy atentando contra la > >> cultura libre en su sentido más genuino, pues, de alguna manera, estoy > >> poniendo obstáculos a la realización de esa utopía en la que el saber > >> circulará sin traba ninguna. Mis críticos, entre los que se cuentan > >> algunos buenos amigo míos, no acaban de entender mi negativa a permitir > >> que, de entrada, alguien pueda obtener un beneficio económico de los > >> contenidos que he decidido publicar bajo la protección de una licencia > >> Creative Commons sin derecho a usos comerciales. Ellos afirman que, si > >> verdaderamente deseo que mis creaciones circulen, lo que debería hacer > >> es > >> publicarlas con licencias no restrictivas –de los tipos BY o BY SA–, > >> reconocidas como verdaderamente propias de la “cultura libre”. > >> > >> Como muchos otros creadores, tengo mis razones para no hacerlo. Y a > >> continuación, expondré algunas de ellas. > >> > >> Cuando alguien publica una obra intelectual con una licencia que > >> facilita > >> su distribución, pero que impide su uso comercial, está asumiendo una > >> postura clara: en última instancia, está declarando que dicha obra se > >> inserta en una economía del don y no en una mercantil. Lo que busca el > >> creador es ofrecer el resultado de su trabajo a la comunidad, > >> asegurándose > >> de que este podrá ser utilizado y compartido sin que nadie intente > >> obtener > >> un provecho económico de él. Entendida de esta forma, la creación se > >> convierte en una especie de obsequio que puede ser utilizado por > >> cualquier > >> persona, siempre y cuando esta se abstenga de lucrarse con él. Tal como > >> afirma Lawrence Lessig, a partir de una cita de Lydia Pallas Loren, en > >> Remix: > >> > >> “Un instrumento como la licencia "no comercial" de Creative Commons > >> habilita a un artista a declarar "toma mi obra y compártela libremente. > >> Deja que forme parte de la economía de compartición. Pero si quieres > >> transferirla a la economía comercial, debes consultarme primero y, > >> dependiendo de la oferta, aceptaré o no". > >> > >> Esta clase de señales promueve que otros creadores participen en la > >> economía de compartición, dándoles confianza en que su aportación no se > >> usará con fines incoherentes con ella. Con ello se fomenta esta forma de > >> economía del don –no mediante el menosprecio o la denigración de la > >> economía comercial, sino simplemente reconociendo lo obvio: que los > >> humanos actúan con motivaciones diferentes, y que la basada en dar > >> merece > >> tanto respeto como la basada en recibir.” > >> > >> En última instancia, al distribuir una obra con una licencia “no > >> comercial”, el creador está trazando una distinción entre dos economías > >> que funcionan con sus propias reglas, motivaciones y recompensas. Es una > >> distinción semejante a la que hacemos cuando, en determinadas ocasiones, > >> optamos por realizar de una manera altruista acciones que en otras > >> circunstancias haríamos esperando una retribución económica. > >> Seguramente, > >> a un cocinero profesional difícilmente se le ocurriría cobrarle a su > >> hijos > >> por prepararles la cena, de la misma manera que (casi) ninguno de > >> nosotros > >> esperaría recibir una compensación económica por ayudar a un amigo > >> extranjero a redactar una carta en nuestra lengua materna. > >> > >> Cuando realizamos un trabajo remunerado, sabemos que estamos actuando en > >> una economía comercial y entendemos que nuestra recompensa será el pago > >> que recibamos por nuestro esfuerzo. En cambio, cuando realizamos una > >> tarea > >> sin esperar dinero a cambio, nos situamos en una lógica económica > >> diferente, sustentada en motivaciones variadas: el altruismo, los > >> afectos, > >> la necesidad de mantener los vínculos de solidaridad o la búsqueda de > >> reputación, entre otras. Se trata de una lógica económica que engloba > >> prácticas que irían desde ayudar a cambiar una bombilla a un vecino > >> hasta > >> escribir código para un programa de software libre o redactar una > >> entrada > >> de la Wikipedia. > >> > >> Quienes en nombre de la cultura libre critican las licencias Creative > >> Commons de uso no comercial parecen ignorar el valor que posee la > >> posibilidad de elegir entre lógicas económicas distintas. Asumiendo una > >> actitud en la que el idealismo libertario y el pragmatismo descarnado > >> terminan confundiéndose, los defensores más radicales de la cultura > >> libre > >> niegan al creador la capacidad de ejercer un control sobre los fines > >> para > >> los que se utilizará su trabajo, y de hacer explícitas las intenciones > >> que > >> impulsan su labor productiva. A fin de cuentas, si se niega a los > >> agentes > >> culturales la posibilidad de elegir el sistema económico en el que > >> desean > >> inscribir sus obras, se está cercenando su capacidad para decidir sobre > >> la > >> dimensión moral de su trabajo creativo. > >> > >> Es probable que este desinterés por las motivaciones morales de la > >> creación se deba al utilitarismo que, al menos en parte, ha animado a la > >> cultura libre desde su orígenes. Se trata de un asunto digno de > >> reflexión, > >> sobre el que trataré en mi próxima entrada. > >> > >> > >> > >> _______________________________________________ > >> Cc-es mailing list > >> [email protected] > >> http://lists.ibiblio.org/mailman/listinfo/cc-es > > > > > > > > _______________________________________________ Cc-es mailing list [email protected] http://lists.ibiblio.org/mailman/listinfo/cc-es
