Pues a mi me parece una muy buena analogía. Y porque me ha gustado, me voy a permitir extenderla un poco. La cacharrería tecnológica (enseñanza a través de videojuegos, realidad virtual, etc.) y filosófico-pedagógica (distintos sabores de constructivismo, aprendizaje basado en tareas, estudios de caso, etc.) sería efectivamente el equivalente a los aparatos del gimnasio.

De aparatos de gimnasio los hay de todas las calidades y precios. Nadie que haya intentado mantenerse en forma y desarrollar musculitos duda de la utilidad de estos aparatos. Un aparato bien diseñado permite hacer ejercicios a) de una manera más cómoda, b) de una manera más segura (disminuyendo el riesgo o evitando cierto tipo de lesiones) y c) de una manera más eficiente. Sin embargo, la base de ese desarrollo muscular que se obtiene no son los aparatos, sino, como tu dices, "lo que se suda"; el esfuerzo físico continuado.

Es posible también desarrollar musculitos sin utilizar estas tecnologías: corriendo, levantando objetos pesados, haciendo gimnasia "a pelo" (flexiones, etc.). Es más, muchas veces el acceso a un gimnasio con los mejores aparatos tiene un coste: económico, de tiempo, etc. y por tanto ir a un gimnasio con todos esos aparatos no es aconsejable o posible para todo el mundo y en todas las circunstancias. En definitiva, aunque los aparatos puedan ser cómodos y eficientes, no son estrictamente necesarios ni fundamentales para el objetivo que se persigue. Al fin y al cabo, mantenerse en forma y desarrollar esos musculitos requiere utilizar los recursos que tienes disponibles de la mejor manera posible pero siempre tienes que estar dispuesto a sudar.

Hay al menos dos maneras posibles de aproximarse al uso de "aparatos". La manera pragmática y la manera dogmática. La manera pragmática implica sobre todo preparar al "usuario" (que puedes ser tú mismo) para que esté dispuesto a sudar, a tolerar las inevitables agujetas y a tener la disciplina mental necesaria para dedicar el tiempo y el esfuerzo físico que se requiere para conseguir los objetivos. Una vez sentadas estas bases, se puede determinar en qué medida algunos aparatos aparatos disponibles pueden ser útiles para el desarrollo de tal o cual conjunto de músculos pero también se fomentará que el usuario no se limite solo a ir al gimnasio sino que dedique tiempo también a las actividades tradicionales que mantuvieron en forma a nuestros antepasados antes del desarrollo de los modernos aparatos de los gimnasios: salir a correr, utilizar el coche lo menos posible y caminar siempre que se pueda, hacer flexiones o gimnasia cuando uno se levanta o durante pausas en el trabajo, etc. Es decir, para mantenerse en forma es imprescindible adquirir una cierta disciplina, unos buenos hábitos y estar preparado mentalmente para sudar y tolerar las agujetas y el esfuerzo físico.

La manera dogmática implica promover el uso del aparato marca Nautilus como única manera de hacer ejercicio físico. La manera dogmática y además tonta implica creer y hacer creer que es posible mantenerse en forma sin sudar y sin agujetas ya que el aparato de marca X, por su avanzada tecnología y diseño perfecto, actúa de forma mágica y radicalmente distinta a la de cualquier método tradicional sobre tus músculos y funcionará contigo y con todo el mundo sin ningún problema, coste o efecto secundario.

No tengo ningún problema en intentar hacer que el aprendizaje resulte lo menos aburrido y difícil posible pero me parece que el modelo de educación TeleTienda, en el que se promete que con videojuegos o tecnologías web 2.o o con el método pedagógico X todo el mundo va a llegar a ser Einstein y divertirse y sentirse realizado al mismo tiempo, se va extendiendo a una velocidad preocupante.

JM
 Esa puede ser una lectura...

... Otra puede ser comparar este tipo de herramientas con las máquinas que en TeleTienda o en los grandes centros comerciales se venden para tener un cuerpo esbelto en 2 semanas sin mover un solo dedo o con un mínimo esfuerzo. Siguiendo con el simil, todos los inventos milagrosos quieren lograr el mismo objetivo que se consigue con horas de gymnasio o deporte... pero en muy pocas ocasiones logran resultados.

Os lo digo yo que en casa he metido algunos de dichos cacharros (y no para mi, que en mi juventud me demostré que sólo se está en forma quien lo suda) y después de gastar una buena cantidad de dinero el cacharro ha brillado por su poco uso y desaprovechamiento. No digo que en algún caso con esfuerzo y constancia se podría haber logrado algo... pero poco mas que mejorar algo el aspecto, ¡¡nunca esas tabletas en las abdominales que nos enseñan en la tele!!

Mucha tecnología y cacharrería... pero está claro que hace falta mucho mas que un bonito artículo para hacerla funcionar. En muchos casos, mas que un artículo de teletienda a veces parecen las pociones mágicas del lejano Oeste (que ya había que ser torpe o estar desesperado para comprarlas).

Sigo siendo cínico?
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El 23/07/2010 16:59, Selin Carrasco escribió:
Bueno, es una nueva herramienta. Algunos harán algo y otros nada. Lo mismo
que ha pasado con el lápiz. ¿Cuantos lo conocen y cuantos escriben?


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