Que estén bien
Hoy nos dice el editorial de La Nación
que, Los buenos resultados económicos se sienten en mejores salarios.
Bueno, que dicha!
pero no olvidemos que muchas veces es al revés, los
buenos resultados económicos se dan por bajos y malos salarios, una
situación que siempre resulta insostenible.
También se nos dice hoy que Mientras más
vendamos al mundo, más aumentará el bienestar de todos. Ojalá y ello fuera
siempre así, pero en Costa Rica la brecha en la distribución de la riqueza
no sólo es muy grande sino que además es creciente.
En todo caso la contradicción es en
relación al editorial del lunes que versó sobre las políticas monetaria y
cambiaria del BCCR, particularmente sobre esta última.
El editorial aboga porque el BCCR deje de
intervenir en el mercado cambiario y sus consecuentes emisiones de dinero
que resultan inflacionarias pero sobretodo hacen casi irrelevante la
política monetaria del BCCR al menos como instrumento para reducir la
inflación. Qué sucedería si así procediera el BCCR? Bueno, tal vez y sólo
tal vez podría reducir un poco el ya bajo nivel de inflación.
No obstante la revaluación que se
produciría del colón pondría en serios aprietos a todo el sector externo
(incluido el más moderno y tecnológico) y entonces venderíamos menos al
mundo y se reduciría el bienestar así como nuestra inserción en la economía
internacional, se romperían todos los encadenamientos productivos (de los
cuales yo no veo muchos), se estimularía el sector informal, el desempleo
aumentaría, caerían los salarios e ingresos de los trabajadores y la
moraleja del editorial de que la base de una buena política social es una
buena política económica
.se destruiría.
Nada ha sucedido en Costa Rica que permita considerar una revaluación del
colón, al menos en términos de los determinantes del tipo de
cambio ampliamente reconocidos y planteados por el Dr. Sebastián Edwards,
que resultan ser mucho más rigurosos que la simple comparación de la paridad
en el poder de compra, medida por diferenciales de inflación.
Yo nunca he abogado porque el sector
externo derive su competitividad de una moneda débil y menos de sistemáticas
devaluaciones. Su competitividad debe de derivar de mejores prácticas
gerenciales, procesos, productos , tecnología, capacitación etc., etc. y en
relación a todos estos factores es que debe estar el valor de la moneda, una
vez más de la parte real de la economía.
Termina el editorial diciendo que por las
bondades del crecimiento debemos de aprovechar el TLC, está bien, pero es
muy fácil destrozar las bondades del crecimiento y literalmente colapsar el
sector externo (la crítica eterna de la administración Carazo) con
sobrevaluaciones cambiarias. Veámonos en los espejos de El Salvador,
Colombia y Brasil para mencionar sólo tres, que hoy en día están en alitas
de cucaracha y recordemos muy bien lo que significó la cabezonada de la
dolarización en Argentina.
Saludos
Tomás
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