yo asì lo entendì.
Saùl
From: [EMAIL PROTECTED]: [EMAIL PROTECTED]; [EMAIL PROTECTED]; [EMAIL
PROTECTED]: Tue, 13 Nov 2007 08:17:44 -0600CC: [EMAIL PROTECTED]: [Lista] Nueva
y ULTIMA ACLARACION!!!!!! VARGAS LLOSA
Eduardo y amigos listeros,
PRIMERO. Parece que no quedó claro que YO retransmití un correo de Rodolfo
Guerra respecto de Vargas Llosa. No fue de mi autoría. Incluso mandé uno
inmediatamente después en el que digo que no comparto su ideología liberal y
que me declaro afín al APRISMO de su país Perú, a pesar de los errores de Allan
García, que incluso su pueblo perdonó. Nunca he leído un libro de materia
política de Vargas Llosa. Si leyeron el correo completo, verán incluso la
“firma de Rodolfo” al final del mismo.
SEGUNDO. Lo que parece es que al borrar ciertas partes “técnicas del mismo
correo” pareció como un solo correo mi comentario y el texto de Rodolfo. Por
esta razón encontrarán como archivo adjunto, en su formato original, el correo
enviado a la lista por Rodolfo, al Yo Si Quiero y por resultado de eso a mí.
TERCERO. Ya lo aclaré varias veces, que lo hice porque Rodolfo lo trato de
mandar a la lista, pues no tenía claro que su suspensión estaba en vigencia. A
manera de protesta y encabezando mi correo de Vargas Llosa como: “esto me lo
mandó mi amigo Rodolfo Guerra”… fue que envié este mensaje.
EN RESUMEN: Aclaré ya en varios correos a Marcelo, Tomás y a la lista en
general, que aunque no comparto el pensamiento de Vargas Llosa o incluso del
mismo Rodolfo, eso no quita el hecho de que para mí la sanción simplemente
desproporcionada y no equitativa con quienes expresan insultos incluso contra
mismos compañeros.
Saludos cordiales,
José Solano S.
Seguro que mi buen amigo Joseso metió la pata tomando a Vargas Llosa como
referencia de un socialdemócrata. No hay duda de que pertenece a la derecha,
conjuntamente con su hermano. Y, además, ha sido consistente en esa posición.
En materia política Vargas Llosa escribe más con el hígado que con el cerebro,
posiblemente por su mala experiencia en la política peruana. Carlos Fuentes es
todo lo contrario, mucha seriedad, aunque creo que sigue siendo centro derecha.
Más respetable en temas sociales de todas maneras. Eduardo
--Archivo adjunto de mensaje reenviado--From: [EMAIL PROTECTED]:
[email protected]; [EMAIL PROTECTED]; [EMAIL PROTECTED]: El regreso del
idiota (Mario Vargas Llosa)Date: Mon, 12 Nov 2007 11:01:16 -0600
Estimados compañeros:
Un excelente artículo que tiene como base fundamental un extraordinario libro
que todo ciudadano demócrata y socialdemócrata de Latinoamérica y del mundo
debe leer:
El regreso del idiota
Por Mario Vargas Llosa El País
23 de febrero de 2007
http://independent.typepad.com/elindependent/2007/02/el_regreso_del_.html
Hace diez años apareció el Manual del perfecto idiota latinoamericano en el que
Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa
arremetían con tanto humor como ferocidad contra los lugares comunes, el
dogmatismo ideológico y la ceguera política que están detrás del atraso de
América Latina. El libro, que golpeaba sin misericordia, pero con sólidos
argumentos y pruebas al canto, la incapacidad casi genética de la derecha
cerril y la izquierda boba para aceptar una evidencia histórica -que el
verdadero progreso es inseparable de una alianza irrompible de dos libertades,
la política y la económica, en otras palabras de democracia y mercado-, tuvo un
éxito inesperado. Además de llegar a un vasto público, provocó saludables
polémicas y las inevitables diatribas en un continente "idiotizado" por la
prédica ideológica tercermundista, en todas sus aberrantes variaciones, desde
el nacionalismo, el estatismo y el populismo hasta, cómo no, el odio a Estados
Unidos y al "neo liberalismo".
Una década después, los tres autores vuelven ahora a sacar las espadas y a
cargar contra los ejércitos de "idiotas" que, quién lo duda, en estos últimos
tiempos, de un confín al otro del continente latinoamericano, en vez de
disminuir parecen reproducirse a la velocidad de los conejos y cucarachas,
animales de fecundidad proverbial. El humor está siempre allí, así como la
pugnacidad y la defensa a voz en cuello, sin el menor complejo de inferioridad,
de esas ideas liberales que, en las circunstancias actuales, parecen
particularmente impopulares en el continente de marras.
Pero ¿es realmente así? Las mejores páginas de El regreso del idiota están
dedicadas a deslindar las fronteras entre lo que los autores del libro llaman
la "izquierda vegetariana" con la que casi simpatizan y la "izquierda
carnívora", a la que detestan. Representan a la primera los socialistas
chilenos -Ricardo Lagos y Michelle Bachelet-, el brasileño Lula da Silva, el
uruguayo Tabaré Vásquez, el peruano Alan García y hasta parecería -¡quién lo
hubiera dicho!- el nicaragüense Ortega, que ahora se abraza con, y comulga con
frecuencia de manos de su viejo archienemigo, el cardenal Obando. Esta
izquierda ya dejó de ser socialista en la práctica y es, en estos momentos, la
más firme defensora del capitalismo -mercados libres y empresa privada- aunque
sus líderes, en sus discursos, rindan todavía pleitesía a la vieja retórica y
de la boca para fuera homenajeen a Fidel Castro y al comandante Chávez. Esta
izquierda parece haber entendido que las viejas recetas del socialismo jurásico
-dictadura política y economía estatizada- sólo podían seguir hundiendo a sus
países en el atraso y la miseria. Y, felizmente, se han resignado a la
democracia y al mercado.
La "izquierda carnívora" en cambio, que, hace algunos años, parecía una
antigualla en vías de extinción que no sobreviviría al más longevo dictador de
la historia de América Latina -Fidel Castro-, ha renacido de sus cenizas con el
"idiota" estrella de este libro, el comandante Hugo Chávez, a quien, en un
capítulo que no tiene desperdicio, los autores radiografían en su entorno
privado y público con su desmesura y sus payasadas, su delirio mesiánico y su
anacronismo, así como la astuta estrategia totalitaria que gobierna su
política. Discípulo e instrumento suyo, el boliviano Evo Morales, representa,
dentro de la "izquierda carnívora", la sub-especie "indigenista", que,
pretendiendo subvertir cinco siglos de racismo "blanco", predica un racismo
quechua y aymara, idiotez que, aunque en países como Bolivia, Perú, Ecuador,
Guatemala y México carezca por completo de solvencia conceptual, pues en todas
esas sociedades el grueso de la población es ya mestiza y tanto los indios y
blancos "puros" son minorías, entre los "idiotas" europeos y norteamericanos,
siempre sensibles a cualquier estereotipo relacionado con América Latina, ha
causado excitado furor. Aunque en la "izquierda carnívora" por ahora sólo
figuran, de manera inequívoca, tres trogloditas -Castro, Chávez y Morales- en
El regreso del idiota se analiza con sutileza el caso del flamante presidente
Correa, del Ecuador, grandilocuente tecnócrata, quien podría venir a engordar
sus huestes. Los personajes inclasificables de esta nomenclatura son el
Presidente argentino Kirchner y su guapa esposa, la senadora Cristina Fernández
(y acaso sucesora), maestros delcamaleonismo político, pues pueden pasar de
"vegetarianos" a "carnívoros" y viceversa en cuestión de días y a veces de
horas, embrollando todos los esquemas racionales posibles (como ha hecho el
peronismo a lo largo de su historia).
Una novedad en El regreso del idiota sobre el libro anterior es que ahora el
fenómeno de la idiotez no lo auscultan los autores sólo en América Latina;
también en Estados Unidos y en Europa, donde, como demuestran estas páginas con
ejemplos que producen a veces carcajadas y a veces llanto, la idiotez
ideológica tiene también robustas y epónimas encarnaciones. Los ejemplos están
bien escogidos: encabeza el palmarés el inefable Ignacio Ramonet, director de
Le Monde diplomatique, tribuna insuperable de toda la especie en el viejo
continente y autor del más obsecuente y servil libro sobre Fidel Castro -¡y
vaya que era difícil lograrlo!-; y lo escolta Noam Chomsky, caso flagrante de
esquizofrenia intelectual, que es inspirado y hasta genial cuando se confina en
la lingüística transformacional y un "idiota" irredimible cuando desbarra sobre
política. La Madre Patria está representada por el dramaturgo Alfonso Sastre y
sus churriguerescas distinciones entre el terrorismo bueno y el terrorismo
malo, y los Premios Nóbel por Harold Pinter, autor de espesos dramas
experimentales raramente comprensibles y sólo al alcance de públicos
archiburgueses y exquisitos, y demagogo impresentable cuando vocifera contra la
cultura democrática.
En el capítulo final, El regreso del idiota propone una pequeña biblioteca para
desidiotizarse y alcanzar la lucidez política. La selección es bastante
heterogénea pues figuran en ella desde clásicos del pensamiento liberal, como
Camino de servidumbre, de Hayek, La sociedad abierta y sus enemigos, de Popper,
y La acción humana, de von Mises, hasta novelas como El cero y el infinito, de
Koestler, y los mamotretos narrativos de Ayn Rand El manantial y La rebelión de
Atlas. (A mi juicio, hubiera sido preferible incluir cualquiera de los ensayos
o panfletos de Ayn Rand, cuyo incandescente individualismo desbordaba el
liberalismo y tocaba el anarquismo, en vez de sus novelas que, como toda
literatura edificante y propagandística, son ilegibles). Nada que objetar en
cambio a la presencia en esta lista de Gary Becker, Jean François Revel, Milton
Friedman y (el único hispano hablante de la selección) Carlos Rangel, cuyo
fantasma debe sufrir lo indecible con lo que está ocurriendo en su tierra, una
Venezuela que ya no reconocería.
Pese a su buen humor, a su refrescante insolencia y a la buena cara que sus
autores se empeñan en poner ante los malos vientos que corren por América
Latina, es imposible no advertir en las páginas de este libro un hálito de
desmoralización. No es para menos. Porque lo cierto es que a pesar de los casos
exitosos de modernización que señala -el ya conocido de Chile y el promisorio
de El Salvador sobre el que aporta datos muy interesantes, así como los
triunfos electorales de Uribe en Colombia, de Alan García en el Perú y de
Calderón en México que fueron claras derrotas para el "idiota" en cuestión- lo
cierto es que en buena parte de América Latina hay un claro retroceso de la
democracia liberal y un retorno del populismo, incluso en su variante más
cavernaria: la del estatismo y colectivismo comunistas.
Ésa es la angustiosa conclusión que subyace este libro afiebrado y batallador:
en América Latina, al menos, hay una cierta forma de idiotez ideológica que
parece irreductible. Se le puede ganar batallas pero no la guerra, porque, como
la hidra mitológica, sus tentáculos se reproducen una y otra vez, inmunizada
contra las enseñanzas y desmentidos de la historia, ciega, sorda e impenetrable
a todo lo que no sea su propia tiniebla.
© Mario Vargas Llosa, 2007.
© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Diario El
País, SL, 2007.
Saludos a todos.
Rodolfo
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