Rodolfo Capon Filas 
EQUIPO FEDERAL DEL TRABAJO 
November 10, 2001 11:14 PM
Servi Ius: Sentencia justa
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Amigas y amigos:
1.Es com�n en Am�rica Latina el axioma "Indio bueno, indio muerto", con el que "los blancos" pretenden legitimar todos los horrores cometidos.
La sentencia que acompa�o en noticia, da vueltas la cuesti�n.
Solicito a los amigos brasileros que la consigan y la manden, para que el Equipo Federal se dirija oficialmente al Tribunal y lo felicite.
Ser�a bueno que tambi�n lo haga la Asociaci�n Latinoamericana de Abogados Laboralistas y dem�s organismos de derechos humanos que se relacionan con nuestra red.     

2. Otro mundo es posible.
Los invito a que lo hagamos desde el rostro del Otro (L�vinas dixit) porque lo importante est� por hacerse (Guardini dixit)

3.Un abrazo
Rodolfo Cap�n Filas
[EMAIL PROTECTED] 
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DERECHOS HUMANOS
La justicia de Brasil castiga por primera vez a los asesinos de un indio
Cuatro j�venes de familia acomodada reciben la pena m�xima por quemar vivo a un
patax�
 
JUAN ARIAS | R�o de Janeiro
El Pa�s, 11.11.2001
 
 
El veredicto que condena a 14 a�os de c�rcel, por homicidio triplemente
cualificado, a cuatro j�venes de familia acomodada de Brasilia que quemaron vivo
al indio patax� Galdino Jes�s dos Santos ha conmocionado Brasil. Es la primera
vez en este pa�s que el asesinato de un indio es condenado con la pena m�xima.
 
 
El mi�rcoles, el temor a que los cuatro j�venes pudieran ser absueltos y puestos
en libertad movi� al presidente Fernando Henrique Cardoso a afirmar p�blicamente
que 'por ning�n motivo del mundo una persona puede ser quemada viva' y que los
culpables del crimen deb�an ser condenados.
 
 
La sentencia del tribunal de Brasilia calific� el crimen de 'hediondo', ya que
los cuatro condenados -Max Rog�rio Alves, de 23 a�os; Tom�s Oliveira Almeida, de
22; Eron Chaves de Oliveira, de 23, y Ant�nio Novelly de Vila Nova, de 23 a�os-
confesaron ante los jueces que lo que hab�an pretendido era 'hacer una broma y
divertirse'. Con este fin fueron la noche del 20 de septiembre de 1997 a una
gasolinera y compraron dos latas de combustible que vertieron sobre el indio y
le prendieron fuego.
 
 
El juicio, que se prolong� desde el martes pasado hasta ayer, y en el que estuvo
siempre presente una importante delegaci�n de indios patax�s ataviados con sus
atuendos t�picos y que cada d�a invocaban con sus espectaculares ritos a sus
dioses, estuvo a punto de suspenderse porque la juez que lo presid�a -Sandra de
Santis- se signific� descaradamente a favor de los j�venes homicidas. Hasta se
hab�a permitido bromear p�blicamente con algunas de las declaraciones de los
testigos, y s�lo llor� cuando la madre de uno de los condenados dijo que su hijo
no merec�a quedar marcado toda la vida, ya que era 'de una familia bien'.
 
 
La opini�n p�blica, que en estos �ltimos dos a�os ha ido acostumbr�ndose a ver
entrar en la c�rcel a personajes p�blicos importantes y a que sean expulsados
del Senado por indignidad senadores de gran poder, estaba a la expectativa de
que por primera vez se hiciera justicia a favor de un indio, ya que en Brasil la
vida de los miembros de estas minor�as ha valido en numerosas ocasiones mucho
menos que la de una res.Sin duda, la absoluci�n de los cuatro j�venes hubiese
supuesto un doble esc�ndalo social y pol�tico, ya que los acusados hab�an
contado con fuertes influencias pol�ticas y, hasta el �ltimo momento, sus
valedores hicieron lo imposible para anular el juicio. El colmo fue cuando,
horas antes de la sentencia, desapareci� una de las pruebas clave de la
acusaci�n: los dos recipientes usados por los j�venes para comprar la gasolina
con la que rociaron al indio Galdino. Cuando el fiscal Luiz Eduardo Greehalgh
pidi� los contenedores para presentarlos al jurado, se hab�an volatilizado
misteriosamente. Los indios presentes abandonaron la sala indignados y el juicio
se suspendi� durante una hora. M�s tarde, unos polic�as encontraron las pruebas
en un cubo de la basura. Una de las cosas que movieron a cinco de los siete
jueces populares a la condena fueron las fotos del cuerpo del indio asesinado.
Eran tan impresionantes que algunos de los miembros del jurado retiraban la
cabeza para no seguir vi�ndolas.
 

 
Los comentarios, ayer, en los medios de comunicaci�n fueron un�nimes: algo est�
cambiando en Brasil cuando la muerte de un indio es capaz de llevar a la c�rcel
a cuatro chicos de la burgues�a del pa�s, sin ning�n tipo de atenuantes y sin
que de nada sirvieran todas las estratagemas para salvarlos, incluida la
mediaci�n de la juez que presid�a el tribunal y que intent� convencer al jurado
de que los j�venes lo �nico que hab�an intentado era 'hacer, para divertirse,
una broma que desgraciadamente acab� con la vida del indio en contra de sus
propias intenciones'.
 
 
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