Hay un aspecto que en el artículo de Luisgé Martín sobre la función
de los editores que ha pasado prácticamente sin ningún comentario y
que a mi me parece de gran importancia: el trabajo de adecuación de
los textos que se publican, de su "edición", precisamente. Intentaré
explicarlo con un ejemplo.
En una entrevista se preguntaba a Tomàs Baiget (ilustre colistero de
esta IWETEL) qué era lo más satisfactorio y lo más enojoso de su
trabajo como director de "El Profesional de la Información"; no
recuerdo lo que mencionaba como lo más satisfactorio, pero sí
recuerdo lo que decía que era lo más pesado: el trabajo de corregir
los textos que se publicaban para arreglar incoherencias, errores,
adecuar formatos, etc. Precisamente uno de los trabajos típicos de
los editores-técnicos (editors, en inglés), que pagan los editores
propietarios de las editoriales (publishers).
Si desaparecen los editores (los dos tipos), ¿quien hará este
trabajo?, ¿quien lo pagará?, o de golpe dejará de ser necesario. ¿Es
acaso una labor superflua?, parece que Baiget opinaba que era un
trabajo imprescindible para que los textos publicados por EPI fuesen
"fumables", y esto en el ámbito de especialistas en documentación,
edición, biblioteconomía... gente del "oficio", vaya.
No será que en la polémica e-edición/edición-papel se está poniendo
especialmente el foco en su fase final: en el soporte, a pesar de que
en realidad las dos formas de edición cuando llegan al momento de
imprimirse/colgarse ya han hecho bastante "camino editorial" idéntico
para los dos formatos, por lo menos en los textos que tienen vocación
de calidad.
Sobre la función de filtro (y su necesidad, o no) de los editores y
de las editoriales, no tengo nada nuevo a añadir a las diferentes
opiniones vertidas...
Saludos cordiales
Carlos Alonso
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Los archivos de IWETEL pueden ser consultados en:
http://listserv.rediris.es/archives/iwetel.html
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