Por alusiones, unas puntualizaciones:

Lino: se lanzó una propuesta de subvencionar por ítems/pasos realizados. Yo 
comenté que si se subvenciona una parte por crear los contenidos, otra por 
contratar formadores, otra por número de alumnos, etc., se podría dar el caso 
de “yo creo el curso, pero no lo imparto” (yo cultivo el lino y luego lo quemo).

 

Subvenciones: es cierto que los trabajadores que reciben la formación 
subvencionada son los beneficiarios directos, pero no olvidemos que quien 
recibe la subvención es la empresa de formación (es el caso del Plan Avanza). 
Otra cosa es la Fundación Tripartita (antiguo FORCEM), pero en este caso no se 
trata de una subvención, sino de una bonificación y, efectivamente, los 
beneficiarios son las empresas y los trabajadores, aunque también puedo decir 
que se ofrece/pide mucho “curso a medida”, y que hay cursos que directamente no 
se imparten.

 

Valoración basándose en la opinión de los alumnos: no he planteado eso. Mi 
comentario iba en el sentido de que una forma muy sencilla de comprobar si los 
alumnos han realizado una formación y conocer su opinión real es poniéndose en 
contacto con ellos y contrastar las respuesta con las listas de 
asistencia/diario de conexiones/cuestionarios de evaluación para evitar las 
“firmas fantasmas”. Por otro lado, no sé por qué hay cierto miedo a las 
valoraciones de los alumnos, me fío más de las opiniones objetivas de los 
alumnos que de ISO, análisis de calidad, cumplimiento de requisitos legales, 
etc. Que un organismo quiera potenciar/subvencionar la jardinería me parece 
estupendo, que nadie se apunte quizá significa que simplemente no hay demanda, 
y ello no implica que la formación no sea de calidad, y, finalmente, ¿acaso no 
existen los estudios de marketing? No conozco ninguna empresa a la que se le 
obligue a impartir formación que no desea impartir… salvo que vea la 
oportunidad de agarrarse a una subvención, engañar a los alumnos para que se 
matriculen, llenar el curso, para luego acabar con firmas falsas (no sé cómo, 
pero a lo largo de los mensajes el hilo ha ido derivándose hacia este tema).

 

Caraduras: creo que en esto estamos de acuerdo todos. Caraduras hay en todos 
lados, lo cual me conduce nuevamente a la premisa de que en este país, 
comparado con otros europeos más serios, tonto el último. Lamentablemente es 
así.

 

Después de tanta disertación y comentario, ¿alguien se atreve a hacer un 
resumen de los puntos planteados a lo largo del hilo?

 

Saludos,


Felipe de la Cruz

 

 

De: Foro sobre eLearning [mailto:[email protected]] En nombre de 
Eduardo Díaz
Enviado el: martes, 18 de enero de 2011 19:10
Para: [email protected]
Asunto: Re: [ELEARN] Las trampas de la formación subvencionada...

 

Hola.

 

Lo del lino, no lo veo, no veo que tiene que ver el fraude del lino con esto. 
Si te refieres a que se cobren acciones formativas que no se realizan, eso 
tiene más que ver con la persecución de faltas y delitos que con la calidad de 
la formación o con que se apruebe más fácilmente o menos a los alumnos. Creo 
que son dos cuestiones diferentes y como tal dos debates diferentes.

 

Tengo la impresión, también, de que en este debate hay un problema de enfoque. 
Lo que se subvenciona es a los trabajadores y empresas (su formación), no nos 
confundamos, no se subvenciona a las empresas de formación. Las empresas de 
formación cobran por el trabajo que realizan, no cobran subvenciones, repito, 
la subvención es para el trabajador, en su caso parado, y para las empresas que 
conforman el tejido productivo del país.

 

Respecto a la valoración de los cursos basándose en la opinión de los alumnos, 
es una cuestión muy problemática y, desde luego, nunca un criterio válido por 
sí sólo. No estoy diciendo que no se tenga que escuchar la opinión del alumno 
pero si aquilatar muy bien el valor que se le concede. Y, ten en cuenta también 
que en ocasiones, por ejemplo, el valor profesional de un curso no tiene nada 
que ver con la actividad formativa realizada por la empresa, imagina que un 
agente social se empeña en hacer un curso de jardinero de interior (y sale) y 
supón que resulta que desde hace 10 años ninguna empresa ha demandado un 
profesional con esas características, ¿en este caso puedes afirmar que el 
problema de falta de "utilidad profesional" se debe al mal hacer de la empresa 
que desempeña la acción formativa?. Yo creo que no, el problema es de quien 
planifica que acciones formativas hacer, en este caso el agente social.

 

Por cierto, no olvides que caraduras hay en todos los lados, entre las empresas 
formativas, entre los formadores pero también entre los sindicatos, entre las 
empresas que demandan formación, en la administración y, no lo dudes, entre los 
trabajadores que acceden a la formación. Algunas horas de clase he impartido y 
la falta de calidad también se deja sentir entre algunos alumnos, igual que hay 
otros muchos que son excelentes. Por suerte el mundo es diverso.

 

Buen día. Eduardo

2011/1/18 QUIMERA <[email protected]>

Por un lado, un fijo + variable, etc., es una posibilidad de financiación de 
este tipo de formación, pero al final todo es lo mismo, ¿acaso alguien no se 
acuerda del tema del lino, cuando se subvencionaba la producción y luego, en 
este país, una vez recolectado se quemaba? Otro caso conocido donde se produce 
algo similar es en el cine, sector muy subvencionado, y donde una vez filmada 
la película, en muchos casos no llega a las salas (distribuir es muy caro). 
Respecto a que te fallen 4/20 o 2/10, quizás son baremos exigentes, pero siento 
curiosidad por conocer datos reales acerca de cuántos alumnos “caen” en algunos 
cursos, por qué estos alumnos no continúan y cuántos de estos cursos repiten 
subvención. Sobre este tema, estoy viendo que cada vez son más los cursos que 
“regalan” algo (incluso miniportátiles) si finalizas el curso, imagino que para 
“fidelizar” el alumno. Triste, pero es así, ya estamos otra vez con la compra 
del Tigretón para quedarnos con el cromo. 

 

Por otro lado, para evitar el chanchulleo hay fórmulas muy simples y 
económicas. Se coge el listado de alumnos, se les llama y se les pregunta 
acerca del curso: utilidad profesional del curso realizado, impresión general, 
grado de finalización, trato recibido, atención y seguimiento por parte del 
docente a lo largo del curso, opinión personal, etc., y se contrasta con los 
resultados proporcionados por el centro de formación (listados de conexión, 
cuestionarios, etc.). Ello no eliminaría del todo la caradura, pero la 
limitaría considerablemente.

 

José M. ha comentado que escogía los alumnos en función del “grado de 
finalización”, la probabilidad de que acabarían el curso empezado. Mucha gente 
huye de la formación subvencionada porque no es de calidad. Si lo fuera, estoy 
seguro que faltarían plazas y se finalizarían los cursos. Y si alguien lo duda, 
que pregunte a los que compramos cursos on-line por qué lo hacemos… ¡y  no 
somos pocos!

 

El tema amiguismo es harina de otro costal, pero lo cierto es que estoy 
observando (y hablo con conocimiento de causa) en los últimos tiempos ciertos 
favoritismos por determinadas empresas cuyo core-business no es (o no era) ese, 
y aquí no acaba el tema sino que incluso subcontratan el trabajo para el cual 
han recibido la subvención a la competencia de la subvención. ¡Increíble! 
Seguramente no es ilegal lo que hacen, pero digamos que los requisitos para 
ciertas subvenciones en algunos casos son muy flexibles y no son los mismos 
para todos.

 

Un saludo,


Felipe de la Cruz

 

 

De: Foro sobre eLearning [mailto:[email protected]] En nombre de 
Eduardo Díaz
Enviado el: martes, 18 de enero de 2011 12:49


Para: [email protected]
Asunto: Re: [ELEARN] Las trampas de la formación subvencionada...

 

Hola.

En todos los argumentos hay algo de razón pero los de José Manuel son de mucho 
peso. Independientemente del "chanchulleo" y de que se puede hacer mejor, una 
de las cosas que fallan claramente son las exigencias "ex post" para pagar. El 
capitalismo aventurero era el que se practicaba con los galeones y el comercio 
con las "Américas", hoy en día una empresa no puede funcionar así, ha de 
planificar y manejar un riesgo controlado. Detrás de cada empresa de formación 
hay muchas familias y no se puede dejar su nómina a la suerte del número de 
alumnos que acaban un curso, teniendo en cuenta que en muestras tan pequeñas, 
que de 20 alumnos te fallen 4, o de 10 unos 2, por razones ajenas a la calidad 
del curso no es tan difícil.

 

Entiendo que lo razonable sería establecer tramos de pago por certificaciones. 
Un primer tramo por la creación de materiales y actividades que debería ser 
supervisado por expertos en la materia. Un segundo tramo por la contratación (o 
puesta a disposición para realizar el curso) de docentes sujetos a determinados 
requisitos. Y un tercer pago por la consecución de unos resultados objetivos en 
función de cada alumno que alcance los objetivos y no de un mínimo porcentual. 
En definitiva, un fijo y una retribución variable que incite al logro.

 

De todos modos creo que el principal problema es la falta de adecuación entre 
la oferta que se imparte y las competencias demandadas por el tejido 
productivo. Creo que más que cursos debieran realizarse actividades formativas 
modulares asociadas a competencias.

 

Buen día. Eduardo.

2011/1/18 José Manuel Sota Eguizábal <[email protected]>

El problema es que cuando tienes responsabilidad, ética, calidad, servicio y 
profesionalidad, te lo premian no pagándote. Extraña forma de premiar, a fe 
mía....

Pero esto no es nuevo. Yo hace 13 años (que viejo soy) ya daba cursos del 
difunto Inem y seleccionaba a la gente con criterios de que siguieran el curso, 
no de que les fuera útil o les interesara. Esto unido a lo que tardas en cobrar 
cuando eres una entidad privada hace que sea muy difícil hacer que estos 
proyectos funcionen si uno hace las cosas como hay que hacerlas.

Lo triste es que en realidad da igual. Los fondos se distribuyen a quien hay 
que distribuirlos y para lo que hay que distribuirlos. Está todos los días en 
los periódicos lo que cobran sindicatos, Federación de empresarios y 
organizaciones similares por estos conceptos. Es un corralito adornado y no 
creo que en estos ámbitos que yo creo más serios tengamos que ni siquiera 
perder el tiempo en justificarlo. (madre mía !!! acabo de decir que es más 
seria una lista con 300 personas que la formación continua de los trabajadores 
y desempleados de un país, y además me lo creo)...

 

José M. Sota
Jefe del Dpto. de Sistemas-e.Learning
Fundación de la Universidad de La Rioja
 <http://www.fundacion.unirioja.es/> www.fundacion.unirioja.es

 

El 18/01/2011, a las 09:55, QUIMERA escribió:

 

En cuanto a la conclusión final, el Estado no obliga a las empresas a presentar 
proyectos, y hay una serie de valores que no son incompatibles con recibir 
dinero público: responsabilidad, ética, calidad, servicio y profesionalidad.

 

Un saludo,


Felipe de la Cruz

 

 
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